Una visión local sobre la economía (y la política) nacional
Como si nada hubiese pasado
El análisis de la derrota del oficialismo nacional en el Estado que concentra el 40% de los votantes del país, realizado por el exmiembro del directorio del Banco de Córdoba, Carlos Seggiaro“La realidad superó todos los pronósticos previos, configurando un verdadero ‘cisne negro’. La derrota del oficialismo en las elecciones de la Provincia de Buenos Aires (donde se ubica el 40% del electorado nacional) era una probabilidad concreta, pero no por la diferencia que arrojó el resultado final, que sorprendió a propios y extraños”, expresó el economista Carlos Seggiaro en su informe semanal.
En la parte del escrito dirigido a empresarios, al que tuvo acceso elDiario, el profesional sostuvo que “la autocrítica del presidente, tras conocerse el resultado, solo alcanzó a la gestión política en el territorio, las alianzas y candidatos equivocados, y diversos errores de comunicación; pero cero autocrítica con relación a la gestión económica”.
“El propio ministro Luis Caputo posteó en las redes que se reafirmaba hacia adelante la misma política monetaria, cambiaria y fiscal que se viene ejecutando en los últimos meses”, puntualizó el exdirector del Banco de Córdoba, para agregar que “de lo anterior se deduce que hasta finales de octubre no habrá cambios en las tasas de interés en pesos, que permanecerán en valores incompatibles con la actividad productiva por lo menos hasta comienzos de noviembre, tras las elecciones”.
“Tasas en pesos en torno al 5% mensual desalientan cualquier estrategia productiva, incluso son una invitación a posponer consumos. Como consecuencia de lo anterior, no cabe esperar ninguna recuperación de la actividad económica hasta fines del presente año. Las actuales tasas de interés desalientan tanto el consumo como la inversión. No está tan claro si se puede hablar ya abiertamente de un escenario recesivo, pero se puede afirmar que la demanda interna se mostrará débil en lo que resta del presente año”, alertó.
Consideró que “la debilidad de la demanda, la falta de inversión y la pérdida de poder adquisitivo de millones de personas constituyen, probablemente, el principal factor explicativo de la baja tasa de inflación en las actuales circunstancias”.
“La estrategia del Gobierno nacional hasta el pasado viernes, en materia cambiaria, era contener la cotización relativamente estabilizada hasta las elecciones, para convalidar una progresiva devaluación de hasta un 20% en términos reales, de manera progresiva, en los meses siguientes, para mostrarle al FMI una agenda de mayor competitividad por el lado de las exportaciones cuando llegara la misión del Organismo Internacional en enero del 2026. Sin embargo, la situación de fuerte incertidumbre generada en los mercados tras las elecciones del domingo pone en duda la capacidad de Tesoro Nacional y del Banco Central para conducir de manera prolija la actual transición. El camino a seguir en este tema quedará muy probablemente develado antes de que finalice la presente semana”, añadió.
