Iglesia Católica local
Diez aspirantes al diaconado permanente fueron admitidos en la Diócesis
Hay dos que son de Villa María. El obispo pidió orar por vocaciones
En un proceso que combina silencio, formación y compromiso, la Diócesis de Villa María celebró este fin de semana la admisión de diez nuevos aspirantes al diaconado permanente, como parte del trabajo pastoral que coordina el presbítero Alberto Bustamante desde el Centro de Formación para el Diaconado.
Cinco de los nuevos admitidos son de Río Tercero, tres de Bell Ville y dos de Villa María. La formación en la diócesis tiene una duración de cinco años e incluye estudios teológicos, discernimiento vocacional y tareas pastorales.
Los diáconos permanentes son hombres, casados o solteros, que han recibido el sacramento del Orden y prestan servicio en distintas áreas de la Iglesia, con especial énfasis en la caridad y el acompañamiento comunitario.
Durante el acto realizado en Villa María, el obispo Samuel Jofré subrayó que el diácono permanente no reemplaza al sacerdote, pero sí lo complementa: “Debemos orar para que continúe creciendo esta vocación, y también para que surjan las necesarias vocaciones sacerdotales, religiosas y consagradas”, expresó.
