Conversatorio en la Usina Cultural

Haciendo memoria con Llonto, en el país del Nunca Más

Una charla cargada de datos, de una memoria prodigiosa, que solamente persigue Verdad y Justicia
domingo, 31 de agosto de 2025 · 09:24

Encuentra el camino hacia el cielo Crisantemo Que se abrió

Encuentra de nuevo tus manos

(Luis Alberto Spinetta)

Con canciones de Spinetta y Charly García, el Coro Nonino templó anoche el ambiente en la Usina Cultural, donde Pablo Llonto, un periodista y abogado consagrado a la lucha por los derechos humanos y sociales, invitó a los presentes a recorrer las calles en las que se fijaban carteles que aseguraban que “el silencio es salud” y las avenidas en las que luego tronaba la exigencia: “Con vida los llevaron, con vida los queremos...”.

El periodista, en pleno uso de la palabra

Con docente pasión, Llonto fue transitando la ruta de las últimas cinco décadas: el golpe Cívico-Militar, las Madres de la Plaza (“el pueblo las abraza”), el Juicio a las tres primeras Juntas Militares de la dictadura, Jorge Luis Borges presente en una de las audiencias de ese proceso al Proceso, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Diego Maradona, Paul Breitner... Imágenes en la pantalla de un televisor, diarios atesorados pasando de mano en mano entre los presentes... mientras afuera diluviaba.

Llonto fue redactor en Clarín en las secciones de Deportes y de Política entre 1978 y 1997 y para ese medio cubrió el juicio a Videla y compañía que comenzó en 1985. Entonces, tiene grabado cada gesto y cada palabra de los presentes en la sala: los testimonios desgarradores de los sobrevivientes, la salida del escritor ciego que allí dentro había visto el infierno, el encarecido pedido del fiscal Julio César Strassera y su adjunto Luis Gabriel Moreno Ocampo a Hebe de Bonafini para que se quitase el pañuelo blanco de la cabeza, porque de lo contrario no se iba a poder leer la sentencia... 

Llonto sabe usar las palabras. Las va seleccionando naturalmente, porque cuando en 1999 Clarín lo echó mientras era el delegado que luchaba por los derechos de sus compañeros,  siguió escribiendo en El Expreso, La Razón, Noticias, El Gráfico, Somos, Veintitrés, Un Caño... Y hablando en Telefe, Canal 9 y Canal 7, Radio Libertad. La Red... Y escribió libros y demandas y más y más palabras. Entonces, las encuentra en el momento y las ubica en su justo lugar.

Eso hace que desmitifique sin que se note, casi. Argentina no es el único país del mundo que juzgó a genocidas. Son 27 los países que lo han hecho, deslizó.

Es verdad que Alfonsín abrió paso al juicio a las Juntas Militares (a tres de ellas, no a las cuatro) a través del Decreto 158/83, pero -puntualizó- también es verdad que el decreto anterior, el 157/83, llamaba a llevar a juicio a los integrantes de organizaciones armadas Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo, sobre la del cual el primer condenado de ambos enjuiciamientos fue el exgobernador de Córdoba, Ricardo Obregón Cano.

De cualquier manera, Llonto reivindica el Juicio a las Juntas, más allá de las cuestionables condenas (cuatro de los nueve imputados fueron absueltos), porque abrió el camino a que se hayan dictado hasta el presente 1.202 condenas, a través de las cuales más de 600 jueces sostuvieron que en Argentina no hubo una guerra, sino un plan sistemático de exterminio.

Y recuerda el rostro de Videla luego de la lectura del fallo, después del “Nunca Más”, su mirada a la tribuna y la puteada a las madres de todos los que aplaudían. Posiblemente, veía a los mismos que lo aplaudían en cada uno de los seis estadios a los que asistió a ver los partidos de la selección argentina en 1978. El campeón se iba al descenso...

El disertante también informó que los juicios de lesa humanidad no terminaron, que como el de La Perla, “en el que estuvo el fiscal Carlos Gonella, que es de acá, ¿no?”, siguen adelante, aunque los medios del poder dominante no lo pongan en sus páginas ni en sus portales.

 

Cómo resistir

Pero el título o el eje sobre el que debía girar la charla de Llonto era cómo resistir en dictadura y cómo hacerlo en democracia, regresamos a la Plaza de Mayo para ver a unas mujeres que querían saber qué había pasado con sus hijos, sus nietos. A viva voz se paraban ante los periodistas extranjeros que llegaron a cubrir la gran gesta deportiva, el humo que tapaba la tragedia.

Esas madres, que en la noche más oscura como una matriz, ayudaron a parir una democracia; esas madres son, para el periodista que anduvo ayer por la Usina Cultural, un ejemplo a seguir para resistir en los tiempos que corren.

El disertante dijo no saber exactamente el camino para que el pueblo salga de la encerrona actual, pero enseguida señaló que ellas tampoco lo sabían en aquel tiempo. Daban vueltas y vueltas que se hicieron rondas mundialmente reconocidas; hasta escribieron en los billetes “los desaparecidos, que digan dónde están”.

No callarse. No abandonar la idea. Seguir hasta el final, como Diego después de recibir el pase del Negro Enrique. Con fuerza, sin perder de vista quién es el enemigo y mirando siempre al compañero.