¡Devuélvanos el buzón!
Ya sé que pasaste mil veces por ahí, San Martín y Entre Ríos, pleno centro de la ciudad, y no le diste demasiada importancia. ¿Te lo chocaste? Y bueno, ponele que te llevaste por delante una parte de nuestra historia; de la tuya, tal vez. Porque en ese único buzón que nos quedaba, bien pudieron cruzarse las cartas de amor de tu abuela a tu abuelo y viceversa.
A lo mejor no. A lo mejor una madre dejó caer dentro unas palabras con tachaduras para su hijo que estudiaba en Córdoba o donde sea.
Pasaba el cartero, las recogía, las juntaba con otras muchas y luego otros trabajadores armaban el reparto de alegrías y tristezas.
La vida misma, en tiempos en que tanto la amábamos.
