La bióloga e investigadora Fernanda Biolé dialogó con elDiario sobre el proyecto que realiza junto a un equipo interdisciplinario sobre la calidad del agua y el tipo de vida acuática que existe
Tejiendo redes y ciencia en el río Ctalamochita
Esta iniciativa se dio a través de un convenio de colaboración entre la UNVM, el Conicet, la UNRC y la Fundación Río Ctlamuchita. La misma forma parte de un trabajo que busca entender mejor cómo es el río, su agua, lecho y faunaQuienes conocen, y sobre todo quienes tienen la fortuna de vivir a la vera o cerca del río Ctalamochita, saben de su inconmensurable belleza y su impresionante riqueza natural, ya sea simplemente viendo sus variados paisajes y admirarlos, o sintiéndolo en la misma piel, introduciéndose en él para refrescarse en verano, pescar o sentarse a su lado y tomarse un mate con amigos, una experiencia que puede ser casi terapéutica.
Esta importante cuenca hídrica cordobesa esconde muchísimas cosas más. Entre estas está la importantísima información que un equipo de profesionales está recabando mediante un exhaustivo monitoreo del mismo, a través del proyecto “Tejiendo Redes”, del cual participan la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), la Fundación Río Ctalamochita, la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), el Imitab y el Conicet.
Para saber más sobre este proyecto, que comenzó a finales de 2024 y que continúa en este momento, elDiario dialogó con la bióloga e Investigadora Conicet, Fernanda Biolé, quien es la responsable del proyecto. Además, el grupo de la UNVM está compuesto por Carolina Morgante, también investigadora y directora del grupo “Ecología microbiana y ambiental”, además de decana del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la casa de altos estudios; la investigadora Romina Bachetti; Noelia Urseler y Michelle Biolé, ambas becarias posdoctorales de Conicet.
El equipo trabaja junto a la Fundación Río Ctalamochita, cuyos integrantes son El Dr. Miguel Mancini y los médicos veterinarios Juan Marezuoli y Víctor Salinas, del Invert-Conicet-UNCR, cuyo presidente es Diego Colussi.
El río y sus secretos
Antes de comenzar el diálogo con Biolé es importante saber qué y cómo es este río que forma parte de la vida de Villa María y tantas otras localidades de Córdoba.
El río es parte del sistema hídrico del río Carcarañá, junto con el río Chocancharava, que corresponde a la vertiente Atlántica de la hidrografía argentina por ser afluente del río Paraná. Nace en las vertientes de las Sierras de Comechingones y, tras una serie de arroyos, termina por formar un cauce troncal que se extiende por 304 km, atravesando varias regiones, pueblos y ciudades, cuyos habitantes lo utilizan para distintos fines, como el vertido de afluentes, la extracción de áridos, recreación, pesca y otras actividades.
Un trabajo especial
“Esto comenzó a partir del convenio firmado entre la Fundación Río Ctalamochita con la Universidad, y luego se hicieron convenios específicos con diferentes equipos de investigación. Uno de ellos es en el que trabajo, me vinculo y es el que está relacionado al monitoreo de la calidad del agua del río y la parte más biológica, que tiene que ver con el relevamiento de los peces y fauna que habita en él”, expresó.
En este sentido, contó que llevan casi 10 meses en este trabajo: “Es un proyecto de vinculación; es decir, con las empresas y distintos organismos, como ONG (como lo es la fundación), cuyo nombre es “Tejiendo Redes para el desarrollo sostenible del río Ctalamochita”, y tiene dos aspectos importantes: uno, que es la parte de la investigación y obtener los resultados; y otro, que es la transferencia de los mismos a los diferentes actores involucrados. Una parte fundamental de estos es el estudio de la calidad del agua, tanto química como microbiológica, donde se involucran contaminantes como metales y plaguicidas. A su vez, tenemos la parte de la descripción biológica de las especies de peces y demás fauna que habita en el río”, indicó.
Sobre el agua, contó que se viene monitoreando desde la zona de Río Tercero hasta San Marcos Sud, “donde obtenemos distintas muestras de agua para los distintos análisis, así como una muestra de peces, a la cual también analizamos, como sale en un video de Instagram y que ha tenido mucho impacto, porque lo han comparado con lo que se vio en las transmisiones que hizo el Conicet en el Mar Argentino y que tuvo récord de audiencia nunca imaginada, algo que fue una casualidad, pero que ayudó a que la gente se interese más en lo que nosotros estamos haciendo”.
Agua, peces y más
Sobre la calidad del agua, Biolé dijo que “a nivel físico-química y microbiológico, aunque el general de la gente piense que el río no tiene buena calidad, no es tan así, ya que, al ser un ambiente con un poder de purificación muy grande y estar en constante movimiento, ayuda a la depuración de los distintos contaminantes, lo cual no significa que esté bien que sigamos alterando o volcando diferentes tipos de afluentes. De ahí la importancia de trabajar con los organismos que habitan en el río”.
“Cuando hacemos un muestreo del agua siempre decimos que es una imagen instantánea de ese momento del movimiento del río, y a veces podemos encontrar un contaminante, y dos minutos después muestreamos en el mismo lugar y no aparece. Sin embargo, esos contaminantes se pueden acumular en los organismos que habitan ahí y alguna de sus funciones biológicas se pueden ver afectadas. A esto les llamamos ‘verificadores ambientales’, y se puede entender mejor qué ocurre en las aguas más allá de una muestra”, explicó.
Ahora, esto no quiere decir que el río no esté tan contaminado como se piensa, ya que dice “no se puede generalizar, obviamente hay bacterias al estar en un ambiente natural, y al no ser potable no debe de beberse, pero recreativamente se puede usar. No tenemos aún resultados sobre lo que venimos detectando, ya los daremos a conocer. Y quiero decir que no hemos abordado estudios aún sobre el tema de lo que se habla sobre desechos contaminantes radioactivos que pudieran venir de la planta nuclear”.
Sobre la fauna de peces y otros organismos, Biolé, que es especialista en peces, precisamente, señaló: “A través de un monitoreo con redes de arrastre, vamos relevando las especies de peces que hay y, hasta el momento, hemos visto que hay 26 especies descritas. Esto es algo que se parece a lo que hizo el Conicet en el mar, porque si uno no conoce la diversidad y, en general, la gente piensa que no hay nada, o que solo hay unos bagres, descubre que la variedad es enorme, y vamos a ir encontrando más”, detalló.
Entre las especies está el dorado, “que interesa mucho a la fundación; o la tararira, de la cual se creía que había una especie, y ahora hemos descubierto que hay dos, y que la especie que pensamos en esta zona en realidad es la otra. Por eso este proyecto es tan importante, porque hemos ido descubriendo cosas que incluso pensábamos que eran distintas. Además, hay camarón de agua dulce, cangrejos, invertebrados como el zooplancton citoplasma, y obvio hay una biodiversidad enorme de aves, anfibios, mamíferos y reptiles”.
Respecto a cuándo tendrán un estudio concluyente, único realizado hasta el momento en el Ctalamochita, dijo “que trabajaremos un año, y tanto en secas como cuando hay agua, porque los elementos varían si hay mucha agua o poca, o cuando los peces desovan y se reproducen, así que cada época del año los estudios muestran resultados diferentes”.
“Para una bióloga o investigadora como una, es muy importante salir del laboratorio y del aula, estar en contacto con la naturaleza es nuestro cable a tierra, y poder conocer en directo el medioambiente donde uno vive y estudiarlo es hermoso. No es un trabajo, es una pasión, donde establecemos vínculos con todos lo que trabajan en esto y con los habitantes que están en el río, que a veces nos dan información vital, creando así una red de personas que están interesadas y preocupadas por nuestro río, que es maravilloso”, finalizó.
Palabras desde la fundación
?Gonzalo Varela, director de la Fundación Río Ctalamochita, una organización sin fines de lucro, cuyo único objetivo y preocupación es proteger el ecosistema del río Ctalamochita, realizando así una labor invaluable sobre la salud de esta vital cuenca hídrica para Córdoba, señaló: “Fue en octubre de 2024 cuando firmamos un convenio, como en su momento informamos a este y otros medios, para trabajar en forma conjunta con la Universidad Nacional de Villa María. Dentro de la misma, trabajamos con el Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas y con el Centro de Estudios de Ordenamiento, Ambiental del Territorio, a cargo de la doctora Ana Guzmán, con quien trabajamos en todo lo que tiene que ver con la creación y la recuperación del Corredor Biológico en la cuenca del río Ctalamochita”.
Además, explicó que, “con respecto a la parte la UNVM y del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas, estamos colaborando con la doctora Fernanda Biolé, haciendo un profundo estudio de los peces y demás biodiversidad, así como de la calidad del agua, algo que queríamos hacer desde la fundación hace mucho tiempo y hoy se está haciendo realidad”.
