Testimonio - José Luis Godoy fue intimado para dejar su casa
“Si ahora me desalojan, no me queda otra que ir a la calle”
La Justicia de Villa María dispuso que un hombre de 75 años, analfabeto, debe desalojar el predio que ocupa desde el año 2014. Se trata de un terreno fiscal, pero que una sucesión reclama como propioJosé Luis Godoy tiene 75 años y nos cuenta que trabajó desde los 8 ayudando a su mamá, que lo crio sola.
Se dedicaba a hacer ladrillos block hasta que le fue mal, debido a los vaivenes de la economía y se quedó sin nada.
En esa mala situación, logró ir a vivir a un predio que pertenecía al ferrocarril, en la vieja traza que unía Villa María con San Francisco. En su documento dice claro el domicilio: ruta nacional 158, kilómetro 151, zona rural.
“Vine en enero de 2014 y lo primero que construí fue una grutita a la Difunta Correa”, cuenta. Allí anota las fechas importantes y está el día de su llegada al predio.
Después, se hizo devoto del Gauchito Gil y construyó también un espacio para él. “Lo fui a ver a Corrientes, para agradecerle toda la ayuda que me trajo, porque me pude hacer acá mi casa”, agregó.
La ayuda que agradece es porque una vez que llegó a ese lugar, que por entonces era un monte, vivía debajo de un árbol.
Trabajó duro, siguió haciendo ladrillos, comenzó a tener uno o dos chanchos, una o dos ovejas y varias gallinas. Con lo que fue ganando logró levantarse su casa de 35 metros cuadrados, donde vive con su mujer.
Todo eso agradece, aunque ahora, su situación se complicó.
Desalojo
La Justicia villamariense consideró en dos instancias que Godoy se tiene que ir. Quienes reclaman los terrenos como propios son los herederos de José Olaviaga, ya fallecido.
“La verdad es que vinieron varios, no solo esos herederos. Una vez, un hombre de Marcos Juárez se metió acá, dijo que tenía todos los papeles, que era todo de él. Después se fue y no volvió”, relató.
Otra vez “llegaron a la parte del fondo unos chicos en moto que preguntaban por unas colmenas. Yo les dije que no había colmenas y ellos insistieron que había, que ellos la habían puesto porque el campo era de ellos”. Esos tampoco volvieron.
Pero lo más duro fue cuando aparecieron unos jóvenes, explicando ser los herederos de José Olaviaga (hay que recordar que son terrenos fiscales) y le pidieron que se vaya de manera violenta, mostrándole un arma de fuego que llevaban en la cintura. “Yo no me achiqué, les dije que se fueran con un palo en la mano”, recordó.
Él conoció a José Olaviaga. Supuestamente, le firmó un documento en el que el hombre le “prestaba” el terreno para que Godoy viva. Sin embargo, no sabe a ciencia cierta qué firmó, porque no sabe leer ni escribir. “Aprendí a firmar nada más”, remarca.
Tuvo abogados, pero ninguno le explicó por qué a él, que es el único que ocupa esos terrenos fiscales, hizo un plano de mensura del lugar, que fue a la Escribanía y al Juzgado de Paz, y lo quieren sacar. “Al resto no les dicen nada, debe ser que yo tengo mala suerte”, contó.
Posesión
Asesorado por amigos, hizo todo lo posible para hacer los trámites que le permitan acceder al registro de poseedores para poder estar tranquilo en su casa.
Entre esos trámites, muestra que hizo una declaración jurada en el Juzgado de Paz de Arroyo Algodón, una escritura pública ante una escribana “que estaba sentada ahí, donde está usted” y en presencia de testigos, que certifica que es el poseedor del lugar.
Además, paga los servicios.
“Acá nos llegó la luz en la pandemia y pago las boletas a la Cooperativa de Tío Pujio”, contó.
También hizo la perforación para acceder al agua.
Futuro incierto
“La verdad, no tengo a dónde ir si me sacan de acá. Cobro una jubilación mínima, pero si alquilo no puedo comer”, dijo el hombre visiblemente angustiado.
“Eso es lo triste, no me quedará otra cuando me desalojen que irme a la calle”. “No quiero perder todo lo que hice. Pero qué voy a hacer, si ellos son los que mandan”, concluyó.
