ElDiario consultó a tres distintos emprendimientos de este rubro gastronómico y confirmaron que venden 40% menos que antes
Los negocios de comida para llevar y a domicilio, “en crisis”
Además, dijeron que las bajas ventas se dan en la gastronomía en general, lo que significa que la gente estaría comprando en igual proporción, lo que sería una muestra más de que el consumo, sobre todo de comida, sigue cayendo, y esto preocupaMás allá de la baja de la inflación, que mucha gente pone en entredicho sea tal, porque hay muchas cosas que suben muy por encima del 1,6% -índice e informado la semana pasada por el INDEC-, parecería que la crisis económica continúa subiendo, mientras que el consumo sigue bajando.
Y uno de esos rubros que confirman esta dura realidad es la de la comida, tanto la que se compra en supermercados y almacenes, como la que se vende en restaurantes o negocios de comida para llevar o a domicilio, rotiserías, pizzerías, lomiterías y hamburgueserías especializadas en el delivery.
Pasa en cualquier ciudad del país, y obvio en Villa María también. Algo que confirman tres gastronómicos de este rubro especializado consultados por este medio, quienes coinciden en todas las aristas de una ecuación casi imposible de resolver: la de tener un negocio así que sea hoy rentable.
Afirmaron -y según el grupo de WhatsApp de gastronómicos donde están todos pasan por lo mismo- que la situación es muy difícil, casi insostenible. Y no lo es porque son personas que vivieron distintas crisis y la “pechean” heroicamente.
30 años de experiencia
Germán ha trabajado toda su vida en el rubro gastronómico, y su negocio en la esquina de Catamarca e Italia tiene 30 años funcionando, por lo que conoce a fondo el rubro, y afirma que nunca vivió un momento tan complejo como el actual.
“Está complicado, estamos en una baja importante, no es para nada una venta buena. Según mis números estamos abajo del 40%”, señaló.
En este sentido, y consultado sobre si acaso es también algo estacional, explicó que “esto se viene dando desde hace por lo menos dos años, y desde hace año y medio, mes a mes, viene para abajo cada vez más. Según mi experiencia no es estacional, que siempre hay varias formas de enfrentarlo, sin embargo hoy se siente de forma importante”.
“Ese en el tema de la comida donde vemos que hay otras clases de aumentos a lo que nos comunican desde el Gobierno, y en el día a día es muy diferente al número de la inflación. No condice con la realidad, aunque hay productos, por ejemplo el palmito, que se han clavado en el precio, que no se consume mucho, pero que es un producto importado, y quizás se deba al dólar bajo, y que en el gobierno anterior era muy caro. Hay otros como el queso, que suben estacionalmente, o la carne, que está subiendo un 10% casi todos los últimos meses”.
Germán dijo que el caso de su negocio es especial “porque no tengo empleados, trabajo con mis dos hijos y mi esposa, por lo que no tengo esa carga extra que podría ser de un 100% más de gasto, y que mis colegas sí tienen. Lo que veo es que si sigue así los próximos meses, vamos a llegar a un punto que esto será insostenible”.
Peléandola con todo
Matías, con más de 20 años en su negocio en Entre Ríos y Rivadavia, concuerda con Germán.
“Es tal cual así como afirma mi colega, está la situación muy fiera, la baja de consumo está por ahí entre un 30 y 40%, como mínimo. Hay días buenos y otros muy malos, pero en general, cuando uno hace las cuentas totales, está muy complicado”, detalló.
Además, otra de las cosas que dice es que afecta mucho al sector gastronómico en general, más allá de la inflación y la baja de consumo, y que se suma a todos eso “y de la que nadie habla como se debería”, es el tema de los Ingresos Brutos de Córdoba, “que es un robo descarado”, dice, ya que como se sabe, los gastronómicos, al tener altos costos operativos tienen márgenes chicos, y este impuesto se paga sobre todo lo facturado, no sobre lo que ganan.
“Por eso, todo es un combo que nos lo hace más difícil, y hace que todo esté parado, quieto, y que el rubro no repunte”.
Algo nunca visto
“B” (prefiere omitir su nombre), tiene un negocio en la costanera, y nunca vio algo parecido a lo que está viviendo el rubro.
“Hace dos o tres meses me llegó la malaria que se oía desde antes que entrara este gobierno, diciendo que todo era un desastre, y ya lo es. Junio para mí fue para el olvido. Estamos en crisis total. Ahora tengo un empleado menos y debo poner yo el doble de trabajo. Y como siempre voy a ponerle el pecho, aunque esta es una realidad que no he vivido en lo últimos años”, dijo.
Afirmó que “se están ofreciendo varios negocios para la venta, sobre todo del rubro gastronómico, porque no andan, pero ¿quién va a comprar ahora? Es algo que pasa siempre cuando la cosa está complicada. Yo creo que la inflación es la que dicen, pero a costa de que no hay consumo. A?la gente no le alcanza el dinero. No hay plata que alcance. ¿Cómo van a comprar una hamburguesa si pagan el súper con tarjeta de crédito?”
