Seminario para operadores comunitarios en salud mental
El autor del libro “Un camino con salida” habló de adicciones
Pablo Martín Rossi contó su experiencia como adicto, su internación en un psiquiátrico y el camino que lo llevó a estudiar y formar a personas que trabajan con la problemáticaLa charla de ayer sobre adicciones comenzó con el relato de una entrevista que le realizaron a un sobreviviente de la tragedia de los Andes. Ante la pregunta acerca de qué era lo peor que había pasado, todos esperaban la respuesta obvia: el accidente aéreo en el que murieron sus amigos y familiares y por el que pasaron meses en medio de la cordillera helada.
Sin embargo, la respuesta fue otra: “El problema de las adicciones”.
Así comenzó el abogado especializado en Salud Mental Pablo Martín Rossi la charla que se llevó a cabo ayer en la Medioteca, en el marco del seminario para operadores en salud mental que continúa hasta mañana.
En diálogo con elDiario, el presidente de la Fundación XXI, dedicada a la formación de personas que trabajan con la problemática de adicciones dijo que él mismo estuvo “atravesado por las adicciones y permanecí internado cuatro años en un psiquiátrico. Ahí fue el disparador de todo”, dijo.
Como abogado, le consultamos sobre la Ley de Salud Mental: “Muchas personas la desconocen y ese desconocimiento te lleva a tener carencias. Más en este caso, porque hay que saber cómo se interna a las personas y cómo es la internación involuntaria”, comenzó diciendo.
“Desde lo formal, la ley es muy correcta, pero en la aplicación es disfuncional, porque muchas veces ni los jueces saben como actuar en situaciones complejas. Por ejemplo, la ley prevé en el Artículo 43 la internación involuntaria, que es una ayuda para las personas que están en las adicciones y que no tienen ni voluntad ni discernimiento. Entonces, ese artículo ayuda cuando habla de un riesgo cierto para sí o para terceros. Pero lo que pasa es que el juez lo primero que pregunta es si existe ese riesgo y quién lo firma, porque muchas veces hay profesionales que no se quieren meter en problemas porque tienen que seguir en contacto con el Juzgado y no firman el pedido.
En Uruguay, por ejemplo, lo que está pasando es que se constituyó una Ley de Voluntad Anticipada, que lleva a la persona con consumos problemáticos a firmar ante dos testigos y un escribano público, que en caso de que no tuviera voluntad, accede a un tratamiento.
Estaría bueno buscar una solución así”.
Rossi es autor del libro “Un camino con salida”. Sobre el texto, contó que lo presentó en 2018 en la Feria del Libro que se realiza en el predio de la Rural, en Buenos Aires.
“A los dos meses, me llegó un mail, que primero pensé era una cargada. Venía del Vaticano y era el Papa Francisco quien me invitaba a presentar el libro allá. Viajé, tuve la posibilidad de conocerlo y estar allá, fue una experiencia increíble”.
Internación
Antes de eso, la vida era diferente. Estuvo internado cuatro años (entre 2004 y 2008) en el Borda, uno de los hospitales psiquiátricos más grandes del país.
“En la Ciudad de Buenos Aires en ese momento no había ningún otro dispositivo para brindar a quien, como yo, atravesaba un problema de adicciones y no tenía obra social”, explicó.
La experiencia la resume en el contexto: “En ese momento lo padecí mucho, porque en frente mío dormía una persona que había matado al padre y la madre, al lado mío había otro con ideas esquizofrénicas, que se levantaba cada día diciendo que el diablo lo mandaba a matar a alguien. Así que imagínate que yo no solo estaba tratando de rehabilitarme del consumo, sino de sobrevivir”.
“Después, con el diario del lunes, te puedo decir que todo eso sirvió para transformar lo que me pasó en la vida. Pero no es grato ni justo que a una persona con adicciones se la interne en un psiquiátrico y por eso entiendo el espíritu de la ley”.
Un camino con salida
En base al título esperanzador de su libro, le preguntamos cuál es esa salida. “Son muchas, es un abordaje interdisciplinario. Nosotros trabajamos desde diferentes puntos de vista. Primero, el espiritual, porque muchos hablan de que las personas somos seres biopsicosociales y se quedan ahí. Nosotros le agregamos lo espiritual, y eso no quiere decir religiones, hablo de un desarrollo personal, un trabajo de humildad, de discernimiento, en el que se pueda encontrar un proyecto de la vida que lo motive. Porque un adicto tiene un solo proyecto de vida: conseguir la próxima dosis. Y eso es lo que hay que cambiar.
Fijate que el adicto comienza con la búsqueda de placer, de un amor o para ser aceptado socialmente. Y termina al borde de la muerte”, dijo.
“Por eso, el abordaje incluye lo espiritual, esa búsqueda de un ser superior. Porque antes, el ser superior, el que tenía autoridad en mi vida, era la droga. Cada uno encontrará el ser superior o baal, como le decimos. Puede ser Dios, buda o algo que los haga encontrarse con ellos mismos y hallar el proyecto de vida”.
Sobre la internación dijo que puede ser “la mejor del mundo, con el mejor equipo del mundo, pero si no estás susceptible al tratamiento, no va a funcionar. Ese era mi caso. Yo estaba ahí para convencer a mis padres de que estaba cumpliendo el tratamiento, pero no buscaba la recuperación”.
“Y, sinceramente, lo que me ayudó a mí fue cuando salí: no tenía dónde vivir y dormía en la calle, en plazas y otros lugares por un tiempo prolongado. Muchos vecinos de la zona de Tigre me dieron un plato de comida. Después conseguí un trabajo en un local de tatuajes: barriendo, primero, y después poniendo aritos, piercing.
Y si bien el trabajo es una herramienta terapéutica, yo trabajaba porque tenía que conseguir un dinerito para comer”, explicó.
“Así fui estructurando mi vida de una manera diferente, lo que me llevó a encontrar a una pareja que se transformó en una acompañante terapéutica que me ayudó muchísimo. Digo me ayudó, no me cambió, porque el cambio tuve que trabajarlo”, señaló.
Sobre el rol de la familia dijo que es muy bueno cuando se pueden restablecer los vínculos, pero aclaró que no siempre es posible. “Aunque no lo creas, muchos no pueden volver porque hay familias consumidoras que cuando un integrante quiere sanar, lo cuestionan, lo llaman careta. ‘¿Te crees mejor que nosotros?’, le dicen, y ese no es un contexto en el que se pueda desarrollar el proyecto de vida”, señaló.
Afirmó ante el auditorio de la Medioteca que la raíz del problema está en la sociedad de consumo que pone el tener en lugar del ser como modelo de realización personal. “Eso genera muchas frustraciones”, concluyó.
SEMINARIO - Programa
La capacitación para operadores comunitarios en adicciones y salud mental que comenzó ayer sigue de la siguiente manera.
Jueves 17: a las 11, con una charla sobre “El rol y la función del operador comunitario en adicciones y salud mental”.
A las 16.30 realizarán visitas a los cinco dispositivos territoriales de la mesa de salud mental y consumos problemáticos que existen en Villa María.
Viernes 18: a las 9.30, en el Auditorio de la Medioteca, presentarán las experiencias de los dispositivos territoriales y entrega de certificados.
A las 16.30 habrá un plenario de intercambio y cierre con la participación de la asociación civil “No bajaremos los brazos”.
