Reclamo a la SENAF para que actúe protegiendo a la niñez

“Pusieron en riesgo la vida de mi hijo”, dijo una mamá

Juliana tiene un hijo de un año y cuatro meses que respira gracias a una traqueostomía. Por inacción de autoridades de la SENAF Villa María, el niño estuvo cuatro días sin su mamá
domingo, 13 de julio de 2025 · 08:33

La historia de A. comenzó a complicarse cuando tenía cuatro meses, dado que debieron intubarlo cuando contrajo una bronqueolitis y, a raíz de un fallo en la extubación, tuvieron hacerle un orificio en la tráquea para que pueda respirar.

Los cuidados de un niño con traqueostomía son muy específicos. El pequeño, que hoy tiene un año y cuatro meses, no puede estar cerca de animales, porque un pelo suelto de un perro o un gato podría ingresar a sus pulmones. Además, deben aspirarlo permanentemente para que el conducto esté limpio y no se obstruya el ingreso de aire.

Tan es así la exigencia de los cuidados, que para darlo de alta capacitaron a la mamá y a la hermana mayor, de 17 años, a fin de que puedan hacerse cargo de la atención del pequeño.

Sin embargo, el último domingo de junio, el papá del niño -quien no vive con él y tampoco ha cumplido con las mínimas obligaciones de paternidad- se lo llevó sin autorización a su casa.

Juliana, la mamá, contó que esa noche tuvo que ir a la Unidad Judicial para denunciar la problemática. “Ahí me dijeron que no se podía hacer nada, que fuera al día siguiente a la SENAF (Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Córdoba)”, dijo la mujer en diálogo con la 90.1, la radio de elDiario.

“Además, ya había ido antes el padre a la Unidad Judicial, diciendo que yo lo había autorizado a tener el bebé, lo que es mentira”, afirmó.

Esa noche procuró que le devolvieran al pequeño, sin éxito: “Fui a buscarlo donde él vivía, pero no estaba ahí; no me contestaba el teléfono. Fue desesperante, más que nada porque él no sabe cómo cuidarlo”, agregó.

"En la casa del padre había quedado la batería del aspirador. Solo la conseguí pidiendo a la Policía que vaya a buscarla”. Juliana, mamá del niño con traqueostomía

El lunes llegó a la SENAF y ya estaba el padre del pequeño. Le dijeron que ella esperara y después de al menos dos horas la hicieron pasar.

La mujer, viendo al padre de su hijo ahí sin el niño, solo quería saber donde estaba el pequeño. Pasaba el tiempo y no tenía respuestas, por lo que empezó a llorar.

-“Papá, hágase cargo de su hijo hasta que la mamá esté en condiciones”, dijo la funcionaria de la SENAF, quien, además, convocó al servicio 107 para que llevaran a Juliana a una evaluación psicológica al Hospital Pasteur.

Obviamente, en el centro de salud dijeron que la crisis era una respuesta lógica a la falta de información sobre su hijo.

Otro punto que influía en la preocupación de Juliana es que ese mismo lunes tenía turno en el Hospital de Niños de Córdoba para que le hicieran una cirugía al pequeño. Perdió ese turno.

Después de eso, comenzó a recorrer las dependencias públicas para conseguir respuestas: volvió a la SENAF, a la Unidad Judicial, a Tribunales. En todos lados le decían lo mismo, que vaya ella a buscar al niño.

“No entienden que a mí no me lo daba, que no me contestaba el teléfono, que ahora vive en otra dirección donde hay muchos perros. Pero claro, él ni sabe que la neumonóloga nos explicó que no puede estar en contacto con animales”, planteó.

Así, en soledad institucional, pero con el acompañamiento de algunas mujeres que entendieron que Juliana no podía hacer ese camino sola, logró que cuatro días después de aquel crítico domingo pudiera reencontrarse con su hijo.

“Cuando me devolvieron a mi hijo me querían hacer firmar un acuerdo en el que yo consentía que todas las noches él podía llevárselo. Obvio que en la SENAF no lo iba a firmar, fui a la Justicia y allí haremos un acuerdo completo”, aclaró.

Hoy, A., el niño, está bien y ya consiguieron un nuevo turno para la cirugía. La mamá, con el acompañamiento de su madre y su hija mayor, puede asistirlo y trabajar para sostener a su familia.

Pero sigue enfrentando desafíos. Por ejemplo, el dueño del departamento que alquila le dijo que si el papá del niño volvía a los gritos -como hizo varias veces  antes y después del conflicto- no podía seguir alquilando.

Espera que esta vez, no la dejen sola y que nunca más pongan en riesgo la vida de su hijo.

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