El Espacio de Contención para Personas en Situación de Calle en la UOM cada día funciona mejor y ayuda a más personas

Un refugio nacido del corazón

Esta es una idea que resultó muy benéfica y que ha sido un trabajo integral entre municipio, sindicatos, iglesias, organismos de derechos humanos y la sociedad civil, ayudando a quienes hoy más lo necesitan
sábado, 12 de julio de 2025 · 08:33

Leonardo Lualdi, secretario general de la UOM Villa María, compartió detalles con elDiario sobre cómo nació la idea de crear el Espacio de Contención para Personas en Situación de Calle que funciona desde hace 10 días en las instalaciones del gremio de los metalúrgicos, en  Buenos Aires 1471.

El gremialista habla muy emocionado, con la empatía a flor de voz,  de esa iniciativa noble donde, afirma, “participan el municipio, la UOM, otros gremios, iglesias, organismos de derechos humanos y la sociedad civil, porque en una comunidad formamos todos parte de ella, y a veces, la única forma de hacer algunas cosas es hacerlas todos juntos”.

Ojalá llegue el día en que no haya personas en situación de calle

“Esto nace a partir de una necesidad de hacer algo por las personas que viven en situación de calle y que últimamente, en medio de este duro invierno,  pasan un frío espantoso en las calles de Villa María”, detalló.

Asimismo, explicó que todo comenzó cuando el área de Desarrollo Humano de la Municipalidad, a cargo de Agustín Turletti, estaba repartiendo alimentos a estas personas “y varios compañeros de la UOM acompañamos. Luego se sumó la Secretaría de Salud, junto a Julián López, quienes iban con las motoambulancias haciendo revisiones a estas personas en situación vulnerable. Y en ese ir y venir empezamos a hablar de que no podían seguir durmiendo así con estos fríos. Y nosotros levantamos la mano para ofrecer nuestra sede de la UOM como refugio, y lo que inició como una idea solidaria fue haciéndose realidad”, expresó.

Contó que la idea era ayudar y que todos ayudaran, “y no cargarle todo al Estado municipal, porque me parece que todos podíamos hacer algo y sumar, y nosotros, los dirigentes sindicales, y todos los trabajadores,  siempre buscamos darle la mano a otros trabajadores, y sobre todo a quienes más lo necesitan. Porque, en definitiva, estas personas son trabajadores, vecinos y vecinas, y que por circunstancias de la vida que los exceden, y que nosotros hemos ido conociendo, porque los hemos conocido de cerca estos 10 días de charlas y convivencia, escuchando sus historias, no tienen donde estar. Además, nadie elige vivir así, y menos es lindo sentirse, como muchas veces, juzgados y menospreciados por parte de la sociedad”.

 

Nadie se salva solo

Después de más de una semana de funcionamiento de este refugio, a quien primero desea agradecer Lualdi es a la sociedad en general, quien se ha sumado de manera importante a esta iniciativa: “Acá nadie se salva solo. Y se demuestra a través del trabajo en conjunto, dándonos todos la mano por estas personas,  una labor que hemos hecho con todos los que han participado para crear este refugio y con las donaciones que se han recibido de toda Villa María y localidades de la región, con ropa, ropa de cama, comida, descartables y tantas cosas más, porque sí:  se necesita todos los días un poquito de cada cosa de esas”.

Luego contó como es la rutina diaria en el refugio:  “Las 18 personas que ahora están en el refugio, y tenemos capacidad para 30, ingresan entre las 19 y 20.30 al lugar, que está resguardado por la Policía de Córdoba y la Guardia Local, quienes, por seguridad, hacen una revisión, y lo que no está permitido entrar se deja a un costado. Luego toman algo caliente, un café o un té con un bizcocho o galletitas, se bañan y los paramédicos de la Asistencia Pública les hacen una revisión, quienes además ya tienen una historia clínica, por lo que ya se sabe si alguien debe tomar una medicación o no”.

Una vez bañados, con su ropa que tienen lavada por la gente de Camioneros, se cena y es ahí donde ellos comparten con todos, con la gente de la UOM y demás personas que ayudan a todo esto, “y ahí se hace una mesa linda, porque cuentan sus historias de vida, charlan entre ellos y con los que podemos compartir con ellos, y luego se van a la cucha. Al otro día se levantan y desayunan, algunos hacen lo que hacen, los trabajos que tienen, y otros buscan trabajo. Obviamente, tratamos con algunas personas que tienen problemas de consumo y se ha logrado incluso internar a cuatro para rehabilitarse, y eso nos emociona mucho, porque si no hubiera sido por este lugar y la contención dada, no se hubiera podido hablar de cerca con todas estas personas y convencerlos de hacer un tratamiento. Y eso también está buenísimo”.

 

Historias de vida

Lualdi cuenta que se han encontrado con historias de vida muy tristes que, sin embargo, al escucharlas sensibilizan y producen empatía y deseos de ayudar al otro, “porque cuando el trabajo, que es lo que dignifica y es el ordenador más importante en la sociedad, no está presente en la vida, comienzan a aparecer un montón de flagelos. Y ahí entra el concepto de ‘comunidad’, gente que tiene algo en común, no ese metro cuadrado propio que las personas tienen que cuidar, porque acá nadie se salva solo. Acá se busca integrar  en la comunidad a todos, a los que están excluidos y marginados, como sea, y a través de un punto en común que yo creo es la solidaridad y la empatía. Son gente que tiene mucho que dar, además, que tienen estudios, oficios y ganas de salir adelante, y ahora que están limpios todos los días, con un plato de comida caliente todas las noches, sueñan con algo mejor para su vida”.

“Hemos oído historias de todo tipo, que conmueven hasta las lágrimas. Por ejemplo, uno al que le pregunté si durmió bien la primera noche, me miró y dijo: ‘Mirá si no dormí bien, me levanté, oriné en un inodoro, me lavé las manos y apoyé la cabeza en una almohada, ¿sabés hace cuánto que no hacía eso?’ Todo esto que tenemos naturalizado la mayoría de las personas, para él era algo extraordinario”, señaló.

Leonardo se preguntó cómo es que hemos perdido el sentido de comunidad y explicó: “El hogar se llama hogar porque la gente se reunía alrededor de la hoguera para sentir un poco el calor y eso es lo que se busca darle acá: contención, el calor humano y el calor climático; un lugar de encuentro donde todos somos parte de la misma comunidad, pisando el mismo piso y teniendo el mismo techo y cielo. Acá debe de haber una escucha atenta, unidad y en la casa común, como decía el Papa Francisco, y la causa común, y esa es la de tratar de que todos estemos bien. El individualismo no sirve para nada, ya lo somos 8 horas cuando dormimos, el resto somos seres sociables, y eso no significa pensar igual a lo demás o llevarnos bien con ellos, pero sí mirar para el costado y no hacernos de la vista gorda con la gente que necesita que les demos una mano. Todos son personas, vecinos que no necesitan que los miremos ni con lástima ni con una mirada de miedo, sino empáticamente”, expresó.

 

Hay que conocer el lugar

Lualdi pide “que no se diga que con esto se hace política barata, ni que se diga que a esto lo deberían haber hecho antes o que alguien presentó un proyecto de ley para crear un lugar así, sino que la gente venga, lo vea y conozca a la gente que está durmiendo acá y a quienes ayudan también, y se hable con ellas, en este lugar que por ahora funciona, y funciona muy bien. Y se entendería mejor que la salida de la desigualdad es con todos juntos”.

 

La gente quiere ayudar

“Hay más de 220 voluntarios que todas las noches ayudan, y hasta una peluquería que se ofreció cortarles el pelo a estas personas. Este es un trabajo conjunto que va para largo. Ayer, por ejemplo, hicimos torta frita, y ahí salió la idea de venderlas.?Así que si te tocan la puerta y esta gente te las vende, comprémosle, es una forma de ayudarlos. He oído muchas veces hablar al intendente Eduardo?Accastello sobre una Villa María más humana y con estas cosas se hace un poco realidad eso, y con compañeros también de la CGT y demás gente que está ayudando”.

Además, Lualdi mencionó  que esta ha sido “muy una linda experiencia, por el sentido de comunidad, de poder ayudar al otro, de hacer real el concepto de ‘calor humano y solidario’. Y agradezco a todos y a la prensa, que ha difundido tanto esto. Creo que en un país donde prima la violencia, con un Estado nacional que ataca y no da solución a estas y otras cosas, es positivo que  se sumen algunas voluntades para, de cierta manera y aunque sea un poquito, cambiarles la vida a cerca de 30 vecinos.?Sobre todo cuando un Gobierno como el del presidente va para el lado contrario, ponderando el individualismo y la meritocracia, violentando al pueblo sin sentido”.

Así, esta noche volverán a dormir al menos 18 personas como lo hacen.