Comunicación y redes sociales - Una mirada joven sobre el tema

Ni más, ni mejor comunicados

Opiniones de dos estudiantes de Comunicación Social de la UNVM sobre los problemas que surgen a la hora de comunicarse en tiempos de redes sociales y plataformas
lunes, 30 de junio de 2025 · 08:30

Angelina y Santiago son estudiantes de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Villa María y, consultados por elDiario, ofrecen sus puntos de vista, críticos, a problema de la comunicación en estos días en los que, en virtud de las redes sociales y las plataformas, se supone que existe mayor democratización de la información y la comunicación.

 

“Cada vez menos”

“Habiendo crecido con la existencia de las redes sociales creo que, a pesar de tener la ventaja de una mayor accesibilidad para comunicarnos, ya que si tenemos a familiares o amigos lejos estamos a tan solo un mensaje, nos comunicamos cada vez menos. Me doy cuenta desde mi experiencia: no hablo con amigas en meses estando ambas todo el día con el celular pegado en la mano, quizás nos compartimos algún video o meme en Instagram, pero realmente no sabemos cómo está o por lo que está pasando la otra.

Pienso que el ritmo de la vida actual nos lleva un poco a eso, personalmente me pasa que me siento abrumada y atrasada en todo. Siento que, en gran parte, son las redes sociales las que te terminan llevando a ansiedad crónica sin que lo notes, al punto de tener tanta información en la cabeza que te nubla y te hace pensar que hasta tomarte un rato para hablar con tus seres queridos es perder el tiempo. Puedo decir que incluso me pasa de estar compartiendo momentos con mi pareja o en llamada con mi mamá y mi mente solo está pensando en que debería estar haciendo otra cosa más importante. Lo raro de esto es que no me suele ocurrir cuando paso bastante tiempo (más de lo que me gustaría admitir) scrolleando en Instagram, donde me encuentro mandándoles videos a los mismos con los que luego, compartiendo un momento presencial y real, me genera cierta ansiedad.

Justamente, me encuentro en un proceso de détox, porque siento que, desde la pandemia, cuando estaba en mi penúltimo año de secundaria, generé una dependencia muy importante a las redes sociales y, con ello, a la dopamina de lo inmediato, pasar de un video a otro sin necesidad de reflexión o pausa para asentar conocimiento. Me pasa que hay semanas que directamente desinstalo todo, donde quizás me siento más conectada y aireada, teniendo la información que necesito realmente, disfrutando más de lo que está fuera del celular, del mundo real; pero al elegir la carrera de Comunicación se vuelve un poco contradictorio querer estar más alejada del mundo digital, así que es un camino que estoy descubriendo, este de controlar lo que veo en redes sin que me controle (tanto) a mí. Es difícil en esta era, siendo joven, notar la dependencia que generan las redes sociales e intentar alejarse. Por ejemplo, yo no uso mucho TikTok y muchas veces aparecen ciertos chistes o nuevos lenguajes, noticias o rumores y me siento fuera cuando mis amigos o compañeros hablan de eso. No me preocupa realmente, pero ahí te das cuenta de que estar desconectado alguna semana de todas las redes sociales se siente como si estuvieses fuera del mundo por meses o un año. Esto sucede por la cantidad de información que podemos llegar a consumir en tan solo unas horas. Con respecto a esta adicción al scroll, comencé a preguntarme: de lo que vi hoy, ¿qué es lo que realmente me sirve? Y si me ponía a pensar, primeramente, solo recordaba la mitad de las cosas, y las de días anteriores probablemente ninguna; luego, de las que recordaba, para mi presente, con suerte me servían tres videos que vi de los 30 que vi por arriba en media hora o más. Como esta, utilizo diferentes técnicas para evitar la sobreestimulación que me lleva a estar quemada cuando quizás ni siquiera terminó mi día.

Me gustan las redes sociales como medio de difusión y comunicación, y realmente me gustaría invertir el tiempo que gasto consumiendo en ellas para crear. Siento que  si tenemos ciertos cuidados y nos limitamos (para quienes generaron una dependencia como yo) son una buena herramienta, pero también creo que es necesario complementarla con el contacto real y físico; en mi caso, con la música, con el aire libre, con un libro físico, con un cuaderno y, obvio, con las personas en la presencialidad, y, paralelamente, comunicarnos en una llamada o videollamada. No nos olvidemos que, por naturaleza, somos seres sociales y necesitamos de esa contención humana y jamás un abrazo podrá ser sustituido por ChatGPT ni ninguna red social. Pienso seguir sosteniendo esta reflexión durante este proceso de aprender a convivir con todo lo que se aparezca, mantener esa dualidad como eje”.

Angelina Bortolossi, Estudiante en Comunicación Social y Música.

Santiago Acevedo Ballatore

“No necesariamente más…”

“Siento que al haber más acceso a la información, no necesariamente significa que estemos más informados que antes.

Creo que, si bien con la democratización de la comunicación, dada en redes sociales como X, por ejemplo, hace que la gente pueda escribir lo que opina sin necesidad de pasar por un medio de comunicación tradicional; sin embargo, no garantiza que todas esas opiniones sean dadas a conocer. Y esto constituye una idea de censura, dada no por un recorte, sino por el exceso de información que circula. Aparte de las fake news, que tienen como objetivo, directamente, desinformar.

Pienso que, justamente debido a la instantaneidad con la que circula todo el contenido en redes y plataformas, no hay tiempo para analizar profundamente y reflexionar lo que quieren expresar.

En esto, puede ser clave el tema de los algoritmos que presentan aplicaciones como TikTok o Instagram.

Sin embargo, hay varias posturas de pensadores como Darío Sztajnszrajber, con respecto a la información en la actualidad, que hablan del fenómeno de la posverdad, en donde se sostiene una construcción de un pensamiento binario, en el cual cada video, reel o texto que te aparezca en base a tu algoritmo se va a encargar de fortalecer esta polaridad”.

Santiago Acevedo Ballatore - Estudiante de Comunicación Social