La comunidad Balear encabezó la tradicional actividad “purificadora” que, generalmente, se hace el 23 a la noche para recibir el 24 de junio
Brilló la “Fogata de San Juan”
Este año se hizo este domingo y no en la fecha que siempre se hace, para aprovechar el día y convocar a más gente. Se pensó en hacer el encendido y el chocolate el mismo día, pero el intenso frío hizo que se dividiera en dos partesLa llegada del invierno llegó con todo, intensamente. Y a la par, como cada año, se realizó la tradicional Fogata de San Juan, como cada 23 a la noche para recibir el 24 de junio -Día de San Juan Bautista-, una costumbre impulsada por la Casa Balear villamariense, quien le da así la bienvenida a la temporada invernal, acompañada por vecinas y vecinos de la ciudad que también desean ser parte de este evento, donde el frío y el fuego se hacen uno para quemar lo negativo y las cosas malas que pasaron para, de esta manera, purificar y comenzar de cero, dejando todo lo malo allá atrás.
Por cuestiones de agenda y de practicidad, la tradición de quemar los muñecos y los mensajes que cargan toda esa “mala vibra” y todo lo que se desea borrar o encender, es decir, todo aquello que no fue bueno para la gente un año tras, se realizó este domingo 29, en el día más frío de lo año, lo que no impidió que casi 200 personas se acercaran para ser parte de esta tradición de origen pagano y cristiano que busca, a través de un acto festivo, la purificación y la renovación a través de la alegría, con música y danzas típicas de las Islas Baleares, así cómo ser espectadores del encendido de la enorme fogata a los pies de Escenario Vanzetti, sobre el lecho del río.
Fuego purificador
Más allá de gélido viento sur, las familias, parejas, niñas y niños, adultos mayores, y autoridades municipales y provinciales, como el secretario de Gobierno Marcos Bovo, el legislador Alfredo Nigro y el concejal Felipe Botta, se calentaron con las grandes llamas de la Fogata de San Juan, que se encendió y consumió más rápido que de costumbre, debido al vientazo que había, pero que de ningún modo impidió que la gente disfrutara un momento de compartir entre sí buenos deseos, mientras se repartían, entre los presentes, copitas de una bebida típica que se llama “pomada”, hecha a base de gin de Mahón y limonada.
La gran fogata fue acompañada por un grupo de mujeres danzantes de bailes típicos, entre charlas, y esa colectiva sensación de liberación, de sentirse purificados al haberse quemado todo lo que no fue lindo el año que pasó, todo eso negativo, todo lo que no sumó. Y con las ganas de comenzar nuevamente un año que, en este caso, comienza con el invierno.

Chocolate y pan
Antes de la fogata, se realizó un encuentro en la Casa Balear, donde miembros de la comunidad de la cultura de las Islas Baleares (Mallorca, Menorca e Ibiza) pudieron tomar chocolate caliente y panes típicos de esa región hechos caseramente.
Ahí se realizó un taller para confeccionar muñecos para la quema, a cargo de Julieta y Sabrina Frígoli, “ya que siempre, previo a la fogata, se construyen muñecos en forma de demonios o monstruos, o de algún personaje que represente todo lo malo, y que uno desee quemar para dejarlo atrás, para que se convierta en algo nuevo y positivo para el año que viene”, señaló.
“Yo soy descendiente balear y soy profe de danzas en la Casa Balear, y somos quienes vamos a realizar los bailes típicos, entre los que puedo mencionar danzas sobre todo mallorquinas, y algo de menorquinas, porque cada isla tiene su propia cultura y bailes. Aunque tienen mucho que ver entre sí, cada una tiene su propia impronta”, detalló Yanina Tomás.
Además de unas palabras de bienvenida que Esperanza González, presidenta de la Casa Balear, ofreció a los presentes en las actividades que se desarrollaron previo al encendido de la Fogata de San Juan, elDiario dialogó con la tesorera de esta institución, Estefanía Cardel, quien señaló: “La idea de hacer esta actividad de la Fogata de San Juan es sacar afuera toda la mala onda de todo lo que pasa en el año, y se aprovecha el solsticio de invierno para dar un paso adelante y pasar a lo siguiente, es decir, terminar una parte y arrancar una nueva, quemar todo para purificarnos y comenzar de cero, pero antes hicimos esta actividad con el chocolate y pastelería típica balear. Este año quisimos hacer el chocolate y la fogata todo en la costanera, pero hizo tanto frío que preferimos hacerlo primero acá y luego allá”, concluyó.
De esta manera, se realizó este evento muy convocante, donde la gente se reunió para sentir el calor del fuego en medio del frío, dejando ir todo lo malo que vivieron, las cosas que no sumaron, que se hicieron cenizas en las llamas de esa enorme Fogata de San Juan.
