LAS CALLES
José Ber Gelbard: de vendedor ambulante a ministro de Economía
El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 6.825 del 18 de septiembre de 2014, durante la Intendencia de Eduardo AccastelloJosé Ber Gelbard nació el 14 de abril de 1917 en Radomsko (Polonia), ciudad arrasada durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia judía escapó de la persecución y en 1930 se radicó, primero, en Tucumán y, luego, en Catamarca.
A los 10 años fue vendedor ambulante para luego ser un importante empresario que fundó Fate y Aluminos de Argentina (ALUAR), entre tantos logros.
Fue uno de los “afiliados secretos” miembro del Partido Comunista Argentino hasta sus últimos días. Creó la Confederación General Económica (CGE), donde agrupó a pequeños y medianos comerciantes, industriales y productores agropecuarios. Estuvo aliado a las políticas económicas desarrollistas de Arturo Frondizi, de generales nacionalistas, y del expresidente de facto Alejandro Agustín Lanusse; participó de las políticas de Juan Perón, a pesar de mantener su pertenencia al Partido Comunista.
Fue enemigo acérrimo de los terratenientes y líderes patronales agroganaderos nucleados en la Sociedad Rural Argentina, representados por José Alfredo Martínez de Hoz.

El 25 de mayo de 1973 asumió como ministro de Economía de Héctor Cámpora (electo por el Frejuli) y continuó en su cargo luego de la renuncia de este y el regreso de Perón.
Apenas asumió puso en marcha un plan económico que consideraba central para el bienestar de los argentinos, contemplando el crecimiento del mercado interno (modelo llamado “mercadointernista”), con sueldos altos y desarrollo de la producción industrial y agropecuaria para abastecer ese consumo. Fue, a la vez, el ideólogo del denominado Plan 0, el cual implicaba que la inflación se mantuviese estable.
El pacto social
El 8 de junio de 1973 se firmó el pacto social entre la CGT (Confederación General del Trabajo) y la CGE (Confederación General Económica). Los contenidos del pacto social tenían como objetivo concertar los objetivos de la economía, pero lo más alentador del mismo era que había reunido, después de mucho tiempo en la misma mesa al Gobierno, la industria y los sindicatos en pos de conseguir la recuperación económica del país. Fue llamado el “Plan Gelbard”.
Introdujo reformas económicas relevantes: la reconversión de la deuda para deudores del Banco Hipotecario, la puesta en marcha del impuesto global a las herencias, la unificación de los impuestos internos, eliminación de impuestos al consumo, un nuevo régimen de Coparticipación Federal de impuestos, y la rebaja del impuesto a los dividendos de las sociedades anónimas de hasta 10 millones de ingresos anuales.
Así, para 1974, la inflación había caído a 30,2% (menos de la mitad del 79,6% que había en 1972); en tanto que el desempleo pasó del 6,1% al 2,5%.
El crecimiento del PBI pasó del 3,5% en 1969/72 al 6,1% en 1973, y al 6,4% en 1974.
El plan económico-político de José Ber Gelbard era a largo plazo, planificaba una distribución del ingreso a favor de los trabajadores para el año 1980 de 58%. Superando ampliamente el 36% de la participación salarial en el ingreso nacional para el año 1973.
Gelbard tuvo una buena relación tanto con el Partido Demócrata de los Estados Unidos como con el líder cubano Fidel Castro. Así abrió un nuevo gran mercado para las importaciones: la Unión Soviética y Cuba, las mecas del Socialismo de Estado. En 1973, Perón rompió el bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos con José Ber Gelbard como uno de los artífices, vendiendo vehículos y camiones por una suma de 160 millones de dólares en 1973, vehículos argentinos que aún ruedan por La Habana, como los Ford Falcon, Peugeot 404 y los Fiat 125.
El periodista Jacobo Timmerman lo recordaba de la siguiente manera: “Era un personaje tímido, calculador, con un enorme control sobre sus emociones y muy reservado. Aunque era simpático y acogedor externamente -daba la mano con fuerza-, tenía una gran desesperación por no haber podido cultivarse. Gelbard no entendía nada de economía ni le gustaba. Nunca tuvo más proyecto que enlazar la burguesía nacional con el peronismo. Lo recuerdo como un noctámbulo. Podía estar horas sentado, jugando con sus lapiceras y pensando en silencio, sin hacer nada, esperando...”
A la vez, Marcelo Fernández, de la Confederación General Empresaria (CGERA), oportunamente expresaba lo siguiente: “Cuando Perón volvió al país, convocó a Gelbard como ministro de Economía y se puso a cargo del Ministerio, llevando a la Argentina a los mejores números de su historia: inflación cero, pleno empleo, distribución de la riqueza 50 y 50, y algo muy importante y trascendente: firmó un pacto social con la CGT para darle previsibilidad de precios y salarios a la economía argentina y que no tuviera sobresaltos, contuvo al movimiento obrero, contuvo al movimiento empresario”, recordaba.
Tras la muerte de Perón y el arribo al Gobierno de María Estela Martínez de Perón, el pacto social se derrumbó rápidamente y terminó en el desabastecimiento de productos esenciales. Ber Gelbard renunció en septiembre de 1974 y fue reemplazado por Alfredo Gómez Moralez, a quien, a la vez, lo reemplaza Celestino Rodríguez. En junio de 1975, ocurriría el “Rodrigazo”, una crisis económica cuyo plan de ajuste incluyó una fuerte devaluación y aumentos en las tarifas y precios.
En 1976, con el golpe militar, la dictadura le quitó la nacionalidad argentina.
Tuvo que exiliarse en Estados Unidos, donde falleció en el año siguiente, el 4 de octubre de 1977, en Washington.
Diez años después, en 1987, el Gobierno de Raúl Alfonsín le devolvió póstumamente la ciudadanía.
La mirada de Seoane
La periodista y escritora María Seoane, en su libro “El burgués maldito”, describía así a Gelbard: “No fue solo un empresario; llegó a intervenir en acontecimientos políticos decisivos como uno de los más secretos y efectivos lobbistas de la historia argentina contemporánea: fue el principal hacedor del pacto Perón-Lanusse en 1972; el último -y el preferido- ministro de Economía de Perón, entre 1973 y 1974; uno de los genios financieros del imperio económico montado por el comunismo argentino; un hombre confiable para los servicios secretos israelíes (Mossad), para el Departamento de Estado norteamericano y para el Kremlin; un amigo de Fidel Castro y de Salvador Allende; un protegido de los Kennedy y un opositor de Henry Kissinger y Richard Nixon; un aliado de Menem, de Balbín, de López Rega y de Montoneros, y un enemigo de Martínez de Hoz; un perseguido por la Triple A y una víctima de Videla, Massera y Suárez Mason”, concluía.
