Entrevista a Marlene Spesso - Las expresiones del presidente en las redes, el silencio inicial de la familia, la decisión de su hijo autista de acudir a la Justicia y mucho más

La mamá de Ian Moche explica los motivos para intimar a Milei

El impacto inicial, el apoyo de Lali y Darín, entre otros, y la necesidad de entender el autismo, que para 2030 tendrá una prevalencia de 1 cada 2
miércoles, 25 de junio de 2025 · 08:30

La familia de Ian Moche, el niño de 12 años autista y activista por los derechos de las personas con discapacidad, presentó el lunes una demanda para que el presidente Javier Milei borre un mensaje en la red social X (ex-Twitter), en el que republica a otro usuario que acusa al chico de ser kirchnerista y de haber sido entrevistado por el periodista Paulino Rodríguez de La Nación+, a quien tildó de operar políticamente a cambio de favores económicos.

Marlene, con Ian, en una foto de hace poco más de dos años

Ayer, la madre de Ian, Marlene Spesso, explicó a laRadio del centro del país que, después de unos días en que se mantuvieron alejados de los medios y de la polémica, fue el niño quien “pidió si él mismo podía demandar al presidente de la Nación”, para reclamarle que borre el tuit que se viralizó luego desde cuentas de haters y trolls cercanos a La Libertad Avanza, que le lanzaron  mensajes de odio, e incluso se publicaron la dirección de la casa en la que vive la familia y de la escuela a la que Ian asiste, con sus respectivas fotos.

“Gracias por la paciencia, porque ustedes hace días que, con respeto, han querido comunicarse. En su momento, cuando nos pidieron hablar, la verdad es que no podíamos. Estábamos muy golpeados por esos ataques, tratando de comprender”, dijo, inicialmente, la mujer.

-Era totalmente comprensible. Ahora, hay una decisión tomada de no dejar pasar por alto el agravio a Ian, quien cuando estuvo el año pasado en Villa María dejó un mensaje enriquecedor para las familias que conviven con la discapacidad...

-Sí, fue hermosa la nota que hicieron. De hecho, la subimos, hicimos el posteo con esa nota de elDiario. Y al tuit del presidente, al principio, Ian lo tomó con cierto humor porque, primero, Lali, que para su edad es como una ídola; después Darín, que es más de mi edad, todos se solidarizaban y nos empezaron a llamar los medios. Entonces sí, cobró una dimensión que nos dio miedo, sobre todo a mis hijas, que son adultas, porque publicaron el frente de mi casa, el de la escuela de Ian... Ian había logrado una independencia, iba solo al cole, y ahora, a raíz de esto, dejó de hacerlo, porque uno no sabe quién está atrás de esos trolls, de esas personas que se esconden atrás de una cuenta, de qué son capaces si se dedican a irradiar tanta violencia en las redes...

-¿Cómo llegó la decisión de ir a la Justicia?

-Al principio, decidimos parar, bajar un poco todo esto. Porque uno, en un arrebato o  en un momento de enojo puede decir algo inapropiado. Hablo de la literalidad de mi hijo, a veces; de mi marido, que también es autista. A veces, ellos tienen comentarios que son tan sinceros, que yo digo que son sincericidios, ¿no?, porque son demasiado transparentes, son demasiado literales y, a veces, lo que ven, lo dicen. Pero pasaban los días y no borraba el tuit. Además, advertimos que la foto de nuestra casa era actual, porque nosotros hace unas semanas compramos unas bolsas de arena que aparecían en la imagen. Entonces, la foto era actualizada. Con mi marido y los chicos, primero pensamos que había sido un arrebato del presidente, que vio este hombre de gris que publicó una foto y vio al periodista Paulino, a Ian con Massa, con Cristina y le dio me gusta. Ni se fijó en las publicaciones de mi hijo, porque sus actividades, su activismo lo llevaron a estar con Vidal, con Larreta, como con Grabois... Y el presidente Milei seguía sin borrarlo; pasaron los días y vimos que no lo borraba. Y se fue acercando un montón de gente, entre ella el doctor Andrés Gil Domínguez, un abogado que es apartidario, que  tiene mucho conocimiento de los Derechos Humanos y, sobre todo, de la Convención de los Derechos de las Infancias a nivel internacional. Y, la verdad, lo hablamos en familia. En esa conversación estaba Ian y pidió si él mismo podía demandar al presidente de la Nación. Ian ya tiene su propio abogado, que es Juan Cruz San Martín, que es para otras cosas, como el sueño de irse a Japón (está estudiando japonés hace tres años y a los 16 tiene un intercambio escolar). Viene viajando por el mundo porque tiene permisos para viajar y demás cosas en las que lo ayuda San Martín. Y bueno, en esa reunión familiar él dice: “¿puedo hacer yo esta demanda?”. “Sí”, dijo Andrés. “Entonces, bueno, quiero ir yo”, y fue para delante para que baje la foto y se atenga de hablar de Ian y de cualquier menor. Porque yo ayer leí comentarios terribles, como que Ian está dominado por la madre, que los padres tendríamos que ir presos, que nos tienen que sacar la custodia, que estamos haciendo política. No es así. De hecho, no actuó ningún fiscal de oficio cuando el presidente posteó sobre Ian. Se acercó un grupo de personas muy amigablemente para decirme: “Marlene, ¿querés hacer algo? Nos ponemos a disposición”. De hecho, el abogado, a este trabajo lo hizo pro bono. No pedimos nada. No hay un daño y perjuicio. Simplemente, que baje la foto de Ian, que tuvo más de 20 días para hacerlo. Porque, vuelvo a decir, un arrebato lo tiene cualquiera. Ahora, mi pregunta es siempre la misma: ¿en el entorno del presidente, nadie le dijo: “con un nene, no?” Olvidémonos que tiene una discapacidad. Eso, para nosotros, no es como un agravio más, porque Ian es una persona más para nosotros. Obviamente, con necesidad de apoyo. Pero acá se vulneran todos los derechos de un menor. Si queremos agregarle que tiene una condición, pongámosla. Pero, además, me parece que acá es un menor, es un niño que tiene sueños. Milei tuvo la visita de un niño de 10 años que tenía el sueño de ser economista y conocerlo. Y salió llorando y emocionado de ver al presidente. Ian también manifiesta que quiere conocerlo. Entonces, hay infancias que sí, hay infancias que no. No sabemos cuál es la parte que a Ian más le dolió. Tal vez que haya publicado que  está “del lado del mal”. Ni siquiera entiende qué es kirchnerista...

-Evidentemente, nunca vio que antes Ian llevó su prédica ante cada político y a cada lugar del país donde fue invitado a disertar...

-Sí, además, todo aquel que haya visto una charla de Ian, o haya escuchado un video, o siga su cuenta, se da cuenta de que Ian tiene una parte de la lista que se llama “La historia de la infancia de Ian” y que cada historia habla de distintos pasos que él ha atravesado. Cómo explica la desregulación con un globo, la rutina con un té, la integración sensorial con un yenga, las conductas disruptivas con una pelota de pelotero y un aro de básquet, el pensamiento rígido y flexible con una soga y un elástico. O sea, cada cosa que a él le pasa. Están las etiquetas con los hexágonos como las que llevan los alimentos, que tienen las personas con distintos desafíos en la salud mental. Exceso de hiperpatía, exceso de llanto, exceso de frustración, exceso de ira...

-Todo lo que no se ve que está dentro del cuerpo de una persona neurodivergente.

-Realmente. El que sigue a Ian ve que no hay partido político, él estuvo con los de todos los partidos, con todos los periodistas de todos los canales. De hecho, él admira a los periodistas porque su sueño es ser comunicador. No hay un periodista bueno y malo para él, por más que hablen de un lado o del otro. Es un niño que va a la escuela, que tiene buen promedio, que estudia, que tiene amigos, que hace teatro, que estudia japonés...

-¿Pasó el primer sacudón, el dolor del impacto?

-A mí me espanta que me escriban cosas así como que lucramos y que tendrían que sacarme la tenencia por exponerlo a Ian. Pero no, esas personas no ven que el presidente, el máximo poder de la Argentina, atentó contra un niño. Piensan que eso está bien, que eso no es violencia. No se puede decir que una persona es mogólica, infradotada, anormal, y nosotros estamos naturalizando eso. Eso es lo más grave. La libertad de expresión ya no existe. Si pensás diferente a él, eso es un desastre. Pero bueno, yo creo que Ian puede marcar un precedente y también subrayar que las infancias tienen derechos. Y los derechos están, hubo una Convención y está en la Constitución. Lo que Ian está haciendo es algo constitucional, porque lo que hizo el presidente está fuera de la Constitución. Los derechos consagrados en la Convención Internacional, los Derechos de las Infancias, de los Niños, está en un marco internacional que muchos países firmaron, como el nuestro. Entonces, creo que también está bueno para dar ejemplo a las infancias, que son vulneradas, de saber, por ejemplo, que pueden tener su propio abogado.

-¿No les preocupó que se decidiera por tener otro abogado?

-Lo que yo tengo que tener en cuenta es que Ian tiene más derechos que yo y que el padre. Y que si él quiere algo diferente a lo que yo quiero, también me lo tiene que hacer saber. Yo no tengo el poder sobre Ian. Ni yo ni su papá, ni nadie sobre él. Entonces, a partir de eso, Ian todos los días me hace entender cosas que yo ignoraba. Como cuando me dice: “Yo me arreglo en la escuela”. Cuando pasa algo y me sale el instinto materno de ir a hablar a la escuela, me dice. “No, no, dame la oportunidad a mí y yo le voy a hablar”. Cuando yo veo que él ya no puede o viene llorando, bueno, me acerco a la escuela. Por suerte, su escuela es un lugar muy, muy amigable, y le abre las puertas todos los días. Y,  después de lo que pasó con el presidente, jamás me llamó para decirme que le pasaba algo. Y eso que subieron la foto de la escuela de Ian.

-Hablemos de autismo...

-Primero, tenemos que  entender que la prevalencia en autismo es 1 de cada 31 y se espera para el año 2030 sea 1 de cada 2. El presidente, en este momento, va a vetar, es muy probable que vete, la emergencia en discapacidad. Yo creo que tendría que pensar que el futuro está en sus manos y la prevalencia en autismo será 1 de cada 2 en el año 2030. Y para eso tendría que haber, en este momento, muchas leyes para que, como sociedad, acompañemos a las primeras infancias, a los docentes que están en sala inicial, que tienen en sus manos el primer diagnóstico, porque el diagnóstico temprano es lo que más ayuda al niño y a las familias.

-¿Eso ocurre en la actualidad?

-Si una docente detecta algo, nos están llegando a dar turnos a un año. Y el diagnóstico tiene que ser urgente para poder ayudar, apoyar. En medio de todo esto, Ian siempre tiene esa facilidad de decir que dentro de lo malo hay algo bueno. Tiene esa manera de comunicar con una bondad muy grande; mis hijas son muy parecidas en ese aspecto. Es muy positivo, muy buen comunicador. Ahora, la secundaria le está llevando más tiempo, está rindiendo los exámenes del cuatrimestre. De hecho, ahora está rindiendo, por eso hablo yo con ustedes. Y por eso está haciendo menos activismo, pero el lunes 30 de este mes vamos a Córdoba, invitados por Liliana Montero (la psicóloga a cargo del Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia). Y creo que acá lo más importante es que seguramente, tal vez, algún niño o niña o adolescente esté escuchando este programa o vaya a escucharlo en una de sus charlas y conozca que los niños tienen derechos y que sus derechos están consagrados en la Constitución. Creo que nos estamos olvidando un poco de la Constitución. Y nos estamos olvidando de los derechos adquiridos. No sé si vamos a seguir adquiriendo derechos en estos cuatro años. Yo siempre digo que deseo que Milei termine su mandato y que deseo que en algún momento se dé cuenta de que hay daños colaterales en sus palabras o acciones. Espero que sean los menores daños posibles; que termine su gestión con el menor daño colateral posible hacia nuestro pueblo. Ese es mi deseo.

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