Día del Graduado de Ciencias Económicas - Estudio Custo - Con más de cuatro décadas ofreciendo sus servicios de contabilidad, la historia continúa, y por mucho tiempo más
Un servicio con perfil humano
Quien fundó este estudio muestra un entusiasmo y amor especial por la profesión, y ahora, con la emoción de que su hijo seguirá el mismo camino que élAntonio Custo supo, ni bien entrada la adolescencia, que quería estudiar para ser contador público, ya que su familia tenía un negocio de farmacias y él quería sumar desde la parte contable y administrativa. Confiesa: “Tenía la costumbre de ser muy ordenado con los papeles y los números de la cuenta corriente, me gustaba mucho la parte de los números”, así que tras terminar el secundario, ni tarde ni perezoso, se fue a la capital provincial y estudió en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), donde se recibió en 1984.
“Al principio, no tenía nociones de lo que era la carrera en sí, y mientras la fui descubriendo me enamoró. Y sí, fue una experiencia fantástica la universidad. Una vez graduado regresé a Villa María, comencé despacito, con poquito trabajo, siempre con la idea de tener un estudio propio, y siempre con la idea de humanizar la contabilidad, y eso significa entender qué quiere el cliente, en qué trabaja, cuál es el proceso de su actividad, saber quién es, para que nuestros servicios apunten directamente a lo que cada cliente necesita de una manera personalizada, empatizando con él y sus necesidades”, dijo Custo.
Este año, el Estudio Custo cumple 41 años de ofrecer un servicio contable con perfil humano, porque ser contador, como afirma Custo, “es saber que tus clientes duermen tranquilos, dando solución a problemas en medio de una gran complejidad económica y financiera como la que vivimos desde hace mucho tiempo; por eso, en un contexto tan difícil, poder ayudar a la gente con sus temas contables y resolverlos es una gran satisfacción”.
“Ser contador público tiene que ver con aplicar tus propios valores, inmersos en la institucionalidad del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Córdoba, que siempre me ha respaldado en las opiniones y las capacitaciones, dando fe a la matriculación, teniendo una relación cercana y de ayuda mutua entre los profesionales, así que muy agradecido con el Consejo”.
Una nueva generación
Confirmó que los momentos que se viven son complejos, que provocan mucha incertidumbre y estrés, pero es parte de la profesión, “y ahora, como contador, hay que estar permanentemente capacitado para poder estar a la altura de cualquier planteo de los clientes. Obviamente, la tecnología está cambiando todo muy rápidamente y estamos corriendo detrás de ella. Imaginate que yo comencé con balances hechos en máquina de escribir, a lápiz y goma, analógicamente, pero bueno, de ahí también el apoyo de las nuevas generaciones, como lo es mi hijo Darío Custo, que desde hace dos años es contador, parte del estudio y quien dará continuidad a este legado, lo cual es emocionante”.
“Trabajar junto a Darío, quien llega con una mirada fresca, vital y más adaptaba a la era digital, es maravilloso. Aunque estoy en edad de retirarme, seguiré por mucho tiempo más porque amo esta profesión, y no voy a dejar pasar la oportunidad de trabajar junto a él todos los años que pueda”.
Por último, Antonio y Darío, padre e hijo contadores, envían un mensaje a sus clientes y colegas: “Muchos de nuestros clientes, con quienes llevo años trabajando, son como nuestra familia. Nosotros somos su contención y somos un poco sus psicólogos, su apoyo ético y humano. Y a los colegas, en este día, les envío un abrazo, reafirmando que nos podemos entender y ayudar siempre. Por supuesto, siempre abiertos a la interconsulta profesional, sobre todo apoyando a los jóvenes contadores”.
