Analía Stadelmann - La pediatra y neumonóloga local habló sobre lo que significa haber sido becaria en este histórico hospital nacional

“Siempre seré del Garrahan”

Con gran experiencia médica en el sector público y privado, la profesional de la medicina compartió detalles de su andar por la institución pediátrica, que atraviesa una crisis por el desfinanciamiento
jueves, 12 de junio de 2025 · 08:34

Desde hace varias semanas se intensificaron los problemas en el insigne Hospital Garrahan, el principal centro médico pediátrico del país, por un tema de desfinanciamiento y, sobre todo, por los muy bajos salarios de los médicos y trabajadores de la institución, cuyos sueldos están congelados por parte del Gobierno nacional desde 2024.

Paros, amenazas, dimes y diretes, marchas, declaraciones cruzadas, verdades, mentiras..., y más. El asunto es que el Garrahan, uno de los mejores hospitales públicos del país en materia pediátrica y  especialidades, y de toda América Latina, está en riesgo. Pero más lo están sus pacientes: niñas, niños y adolescentes que necesitan del talento, vocación y entrega de sus profesionales, reconocidos en todo el mundo.

Por eso, elDiario consultó con la pediatra y neumonóloga local, Analía Stadelmann, nacida en Ballesteros, aunque ya una villamariense más.

Ella es egresada pediátrica de la UNC y especializada en neumonología por la UBA. Fue, en su momento, jefa de Pediatría del Hospital Pasteur -donde sigue trabajando en la parte del internado, así como en otras clínicas privadas de la ciudad-, y presidenta de la Sociedad Argentina Pediátrica (SAP) Villa María. Además, fue becaria en el histórico Garrahan, el hospital que a tantas vidas ha ayudado y, sobre todo, salvado.

“Tras recibirme en la UNC decidí hacer una especialidad en el Garrahan. Tuve que concursar y no fue fácil, porque son muchos los que quieren estar ahí. Estuve entre el 2000 y 2003. Nunca olvido mi primer día ahí, con una gran emoción. Lo que me encontré y aprendí ahí adentro superó ampliamente ese idealismo que sentía por ese lugar desde siempre”, expresó.

Stadelmann habla con absoluta admiración sobre esta gran institución, que fue el sueño de mucha gente de conjuntar a  todas las especialidades pediátricas en un solo lugar, un sueño que, gracias a la decisión del Estado y sus médicos visionarios, se hizo realidad.

 

Garrahan, en todas partes

“Destacó, primero, la receptividad que tiene el hospital para formar recurso humano, para hacer más profesionales calificados en distintas especialidades, con casos que son inéditos, que no te vas a encontrar tal vez en el resto de tu carrera. Por eso, siempre pienso que el Hospital Garrahan está en cada profesional que pasó por ahí”.

Tras su paso por esta institución se quedó en Buenos Aires,  trabajando en diferentes clínicas hasta 2015, cuando trajo todo su conocimiento de regreso, el cual, afirma, tanto le sumó a su profesión, a Villa María, lo que siempre tuvo en mente. Es decir: todo ese conocimiento adquirido en el Garrahan lo trajo acá, y como dice: “Porque uno nunca deja de ser del Hospital Garrahan, y este está en todos los hospitales donde hay profesionales que  pasaron por él, porque el Garrahan no solo está en el barrio de Parque Patricios, de Buenos Aires, sino que se expande por todos los rincones del país”.

“Es el hospital más federal que existe. Ahí no solo recibís una formación en el área médica, sino que convivís con formas de ser, con las virtudes de cada profesional que elige trabajar ahí, quienes lo hacen con gran exigencia. Y cuando aprendés también, teniendo que estar a la altura del conocimiento, de las prácticas, de la actualización, porque representás la esperanza, dando la mejor respuesta  de cada caso y cada paciente. Quienes trabajan ahí no solo hacen asistencialismo, sino también investigación, obligado a una capacitación permanente. Y cuando pasas por ahí y vas a otro hospital, llegás con la vara muy alta, tanto para ejercer tu profesión como para esos lugares donde trabajás, para con las gestiones con que te encontrás. Siempre, las enseñanzas en el Garrahan son de humildad, jamás juzgando el trabajo de los demás”, señaló.

 

Colegas y amigos

Dolida y triste por lo que está pasando en la institución y  sabedora de que los problemas se han ido intensificando desde hace varios años, pero más en el último tiempo, expresó: “Deseo que todo se resuelva, sobre todo por el bien de los trabajadores y los pacientes, que merecen que el hospital sea de nuevo lo que alguna vez fue, aunque igual sigue siendo una gran institución”. Otra cosa que destaca es “la camaradería que hay entre colegas, que también son mis amigos y que están por todo el país. Uno nunca deja de ser parte del Garrahan; de hecho, yo estoy en un grupo junto a todos los que pertenecimos y siguieron llegando al servicio de Neumología. Son, además, un apoyo profesional de consulta todo el tiempo, por eso también me siento muy agradecida. Para mí, haber estado en el Garrahan fue mágico, perfecto. No fue liviano, y sí muy intenso, porque ahí tuve que rendir mi título, pero fue una experiencia que yo quise buscar y fue inolvidable”.

 

Situación actual

Sobre cómo ve lo que está pasando en el Garrahan, dijo: “Yo siento que lo que está pasando ahora en el Garrahan, y lo digo a título personal,  tiene que ver con la invasión e intervención de la política en el área de Salud Pública. El personal de este hospital debería de ser intocable. Después, si dicen que hay mucha gente designada por gobiernos de turno y que hay que echarlos, uno podría desconfiar de eso, porque ha pasado en todas las administraciones. Ahora, lo que sí podemos ver todos es que la salud pública y sus profesionales nunca somos tema de agenda de ningún Gobierno de turno, ni nacional, ni provincial ni municipal.?En la pandemia estuvimos en la línea de fuego y solo nos aplaudieron. Y las consecuencias de todo esto se está viendo donde era inimaginable que sucediera: en el Garrahan, y es la gota que rebalsó el vaso. El nivel de pauperización que hay en esa institución y otras más  nos va a dejar una crisis de pediatras, porque con esos sueldos cada vez son menos lo que quieren hacer residencias médicas y muchos se están dedicando a otras áreas de la salud que no tienen que ver con la especialidad. Toda esta situación desmotiva. Yo, igual, aunque hago privado, seguiré haciendo salud pública, esté el Gobierno que esté”, finalizó.

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