Barrio San Martín - Entrevista a Eva María Córdoba, una jefa de familia a punto de ser desalojada

“¿A dónde vamos a ir los 15 que vivimos acá?”, plantearon

La familia que ocupa desde hace tres décadas un terreno en el barrio San Martín recibió una orden de desalojo. Asegura que no tienen dónde ir las 15 personas que viven en el lugar. “Voy a defender a mi familia”, dijo uno de los hijos, quien es un reconocido influencer
miércoles, 11 de junio de 2025 · 08:25

En el año 1995, Eva María Córdoba (49) tenía tres hijos y la necesidad acuciante de encontrar un lugar donde vivir. Ahí fue que, según dijo, con el permiso verbal del sobrino de un propietario de un lote en el barrio San Martín, se instaló en una pieza que no tenía ni puertas ni ventanas. Al menos podían dormir bajo un techo.

“En Tribunales dicen que hace 18 años que estoy y eso no es verdad. Hace 30 años que estamos acá. Y lo tengo presente porque mi hijo Walter (conocido influencer apodado “el Moneda”) nació acá, en esta casa”, dice Eva a elDiario.

“Yo me acuerdo que dormíamos todos amontonados”, señala el Moneda. “Nací en esa casa, bah, en esa pieza. Incluso, siempre le decía a mi hermana que, cuando se hacía pis, me meaba a mí porque dormíamos en una cucheta y me tocaba la cama de abajo”, agregó.

“Voy a defender a mi familia, vamos a estar metiendo el pecho para evitar que los desalojen”, afirmó el joven que estaba acompañando a su madre en estos momentos difíciles.

Retoma la palabra Eva y dice: “Desde enero que mi marido no puede trabajar -hacía changas- por un gran problema en la pierna. Desde esa fecha, el Moneda nos ayuda y no nos deja faltar comida ni nada. No le puedo pedir más, él tiene su familia también”.

 

Tres décadas

Retoma la historia de hace 30 años y recuerda que todo era un yuyal y que la manzana entera era un baldío. No llegaba el agua ni la luz a esa pieza de la calle Espora al 500.

“Con el tiempo se empezó a poblar todo. Están las 400 viviendas y muchas casas más. Ahí fue cuando apareció el dueño, Juan Carlos Luque, a pedirnos el terreno”, dijo.

En ese tiempo que había pasado, la familia creció y fue construyendo para albergar a la numerosa prole.

Hoy viven 15 personas. De ese total, hay unos siete menores y uno con discapacidad.

“Cuando los hijos se fueron casando y armando su familia, tampoco tenían donde ir, así que trabajando se levantaron sus casitas acá, en el patio”, dijo Eva, mencionando que, además del hogar principal, hay dos casas más en el mismo terreno.

“Además, una hija casada también vive con nosotros, por lo que somos cuatro familias acá”, agregó.

Asegura que a Luque le hizo una propuesta para pagarle en cuotas el terreno, pero después le duplicó el precio. “Me pidió una locura, yo no le podía hacer frente”, dijo.

Dadas las características de la familia numerosa, una  trabajadora social de la Municipalidad impulsó acciones para que mejorara su calidad de vida.

Consiguió que, pese a no tener nada a su nombre, le hicieran la perforación para contar con el pozo negro y acceso al agua.

También le otorgaron los materiales para hacer un baño. “Aunque sea un bañito afuera, ahí ya vivíamos mejor”, planteó.

Eva María Córdoba tiene nueve hijos, a los que crió en ese lugar

La orden

El viernes 6 de junio le llegó la orden de desalojo. “Supuestamente, me dan una semana para que me vaya”, dijo Eva. “¿A dónde nos vamos a ir todos?”, agregó.

En la orden se especifica que dieron intervención al Ministerio Público, con un abogado que represente los intereses de los niños; a la SENAF; al municipio de Villa María, desde donde ofrecieron ayuda económica para alquilar. “No aceptaron”, dice el informe.

Y no aceptaron porque entienden que son poseedores legítimos. Que tres décadas de ocupación son sustento para que no los desalojen.

En la notificación de desalojo también explican que la Justicia consideró que hace cinco años que el dueño del lugar inició la demanda y que, si bien tuvieron en cuenta la vulnerabilidad de los demandados, también consideraron el derecho del propietario a recuperar la disponibilidad del terreno.

Igual, Eva dijo:“Si me tengo que encadenar, me encadeno. No nos parece justo que no reconozcan que hace 30 años que estamos acá”.

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