Diálogo con el dirigente Guido Dreizik, en el 56º aniversario del Cordobazo

“Los trabajadores podemos pensar un proyecto de Nación”

El dirigente del Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba analizó momentos históricos y la situación actual, en la que siente que los trabajadores están llamados a jugar un rol importante
jueves, 29 de mayo de 2025 · 08:41

-¿Cómo fue que pasamos del Cordobazo al Cordobesismo?

-Es una pregunta que merece una reflexión particular, profunda, extensa y nos podemos animar a concluirla... Hoy venimos a charlar justamente sobre esto en la Universidad y yo creo que el comienzo de la derrota es el año 1955. Entre el Cordobazo y el 55 tenemos apenas 14 años. En nuestra memoria, en la memoria colectiva, está lejísimo el 55 del 69. Sin embargo, son apenas 14 años. Hoy, si nosotros hacemos un ejercicio de ver qué pasaba hace 14 años, era el 2011. Está “a tiro de onda”, como decían los chicos antes. Ahora, ¿por qué me sirve esto en la reflexión? Porque en ese lapso tan corto, hubo un proceso de destrucción sistemático de todo lo conseguido por el pueblo y el movimiento obrero durante los 10 años del peronismo. Que, sin ser peronista, reconozco que la experiencia del movimiento obrero en el peronismo es la más alta de su historia en la Argentina. No la que se merece, no la mejor que pudo haber tenido, pero es la que hizo.

Dreizik, con cierta emoción, al recorrer el taller de impresión de elDiario, empresa que ayudó a recuperar desde la conducción del sindicato que supo dirigir y al que hoy acompaña desde una vocalía

-¿Y después?

-Esa experiencia de poder que hizo la clase obrera argentina en el peronismo fue irrepetible; no se había dado antes y después no se volvió a dar. Es una experiencia de poder muy importante. ¿La clase obrera se merece mucho más? Seguramente. Yo no digo que no, pero es la que hizo. Y luego, a partir del 55, comienza sistemáticamente una acción apuntada a destruir lo conseguido. Fijémonos que las conducciones del PJ, estas conducciones oficiales, ninguna rescata la Constitución del 49. A la Constitución del 49 prácticamente la esconden hasta los mismos justicialistas. Sin embargo, el artículo 38 de esa Constitución decía, entre otras cosas, que el capital estaba sujeto a la situación social. Ponía al capital en función social, la propiedad privada en función social; además de una cantidad de avances sociales, de reconocimiento estructural al rol del trabajador. El artículo 38 es impresionante, aparte de todo lo que establecía esa Constitución, que estuvo vigente, dicho sea de paso, apenas seis años.

“Sin ser peronista, reconozco que la experiencia del movimiento obrero en el peronismo es la más alta de su historia en la Argentina. No la que se merece, no la mejor que pudo haber tenido, pero es la que hizo”.

 

-Y llegaron las reformas para introducir, entre otros, el artículo 14 bis...

-El artículo 14 bis es para remplazar todo aquello que establecía como derechos la Constitución. Ahora, volviendo a la primera pregunta,  los fracasos son sistemáticos por intentar recrear condiciones que disimulen la derrota.

-¿Por ejemplo?

-El cordobesismo es una caricatura de la historia argentina. Lo llamaron a Esteban Dómina, para que escriba sobre Juan Bautista Bustos. Y Bustos fue el caudillo más importante que dio Córdoba. Estuvo diez años fundando escuelas. Pasó del unitarismo al federalismo. Fue un federal en sus últimos tiempos. Se recluyó en Santa Fe malherido y murió ahí, acogido por los santafesinos. Se había convertido en un federal, como decían en esa época. Era un montonero más. Ahora, ¿ese cordobesismo es el que se rescata? No. Es como una figurita que nos muestran. Traen a la actualidad a  Bustos, pero como si tuviéramos por construir un cordobesismo. Si construimos el cordobesismo, uno lo puede hacer en serio. Rescatando verdaderamente a Bustos, rescatando la Reforma Universitaria, rescatando la experiencia de la CGT normalizada... Uno puede hacer el cordobesismo, si fuera en serio. Como referencia, la historia te da los insumos para construir pensamientos. Ahora, usemos esa historia y construyamos un modelo cordobés en serio. El modelo cordobés del cordobesismo es el que tenemos hoy. Y en la historia no nos reconoce. No hay trazos. Es como una caricatura. Y creo que tiene que ver con las sucesivas derrotas que la dirigencia no ha sabido resolver. Por dónde entrarle. Hay algunos ejemplos...

“El problema del Estado no son los empleados del Estado. Pongamos un objetivo a realizar y que los empleados del Estado sean la primera línea en la defensa de ese objetivo”.

-¿Como cuáles?

-Cuando uno habla de los empleados del Estado, parece que los empleados del Estado son el problema del Estado. El problema del Estado no son los empleados del Estado. Pongamos un objetivo a realizar y que los empleados del Estado sean la primera línea en la defensa de ese objetivo. Entonces es otra cosa. El trabajador se siente parte de un proyecto: “No soy un administrativo del Estado que solamente se dedica a poner un sello. Soy el ariete de la construcción de esta sociedad mejor. Soy parte. Me involucra un objetivo, un proyecto; como docente, como médico;?pero no me digas que yo soy el problema, que soy el culpable de que los pibes no sean atendidos en los hospitales... No, no soy”. No lo involucran en el proyecto, porque no hay un proyecto de país.

-Te convocan a hablar con los estudiantes en las horas previas al aniversario del Cordobazo. ¿Cómo se infunde esperanza?,  ¿hay lugar para la esperanza?

-Bueno, yo creo que  tirando la plomada a fondo, digamos, y haciendo que la historia nos genere estos insumos para pensar, es bastante, es mucho para la época. A futuro, yo creo que hay un primer marco, un primer planteo de unidad de todos aquellos que piensen en una sociedad mejor, más justa, libre, solidaria, soberana y, a partir de ahí, repensar el proyecto para todos. Yo no creo que ninguna de las experiencias políticas actuales representen estas cosas que estoy diciendo. Hay que crear algo nuevo, pero siempre desde un marco de sentarnos, pensar, aceptarnos, considerarnos todos.

-En esa construcción de “algo nuevo”, ¿puede tener cabida alguien que participó en las experiencias inmediatas anteriores y esté dispuesto a dialogar?

-Claro, claro, sin duda. Sin duda es necesario. Imposible lo nuevo sin lo que viene antes. Pero sí considerando que ninguno de los que están hoy representan como síntesis lo que uno intenta ver. Yo creo que si hoy me dicen: “Che, vamos a aplicar la Constitución del 49, te lo firmo, aunque el artículo 2 diga que somos todos católicos, apostólicos y romanos. Aunque ese artículo diga eso, no me hago problemas por eso, si es que ese es el problema. Lo firmo hoy. Después veremos cómo hacemos para que nos liberemos de ese mandato impuesto”. Bueno, y por supuesto que a la clase trabajadora en ese horizonte nuevo, en ese pensamiento nuevo necesario para llegar a una sociedad más justa, más igualitaria, tiene que jugar un rol importante como lo jugó en aquellos momentos del 69. Amado Olmos, que falleció un 27 de enero acá, en Villa María, en un accidente de tránsito, era dirigente del gremio de la Sanidad y andaba en el año 68 por todo el país hilvanando todos los puntos del Movimiento Nacional. Él decía que el peronismo era la síntesis del Movimiento Nacional, que debía ser dirigido por los trabajadores a través de sus organizaciones sindicales. Esa era su fantasía. Y yo no estoy muy lejos de pensar eso. En ámbitos de debate político, los trabajadores demostramos que estamos en condiciones de pensar un proyecto de Nación; podemos pensar un proyecto de Nación en donde la Justicia sea lo más importante, donde la soberanía, donde la independencia, donde el amor por el otro sea lo más importante.