Las calles
José Gervasio Artigas: padre de la primera reforma agraria rioplatense
El nombre de la calle fue otorgado por Ordenanza Nº 1.184, del 10 de diciembre de 1967, durante la Intendencia de Porfirio J. SeppeyJosé Gervasio Artigas nació en Montevideo el 19 de junio de 1764 y que desde muy chico, tras estudiar en el colegio franciscano de San Bernardino, se había dedicado a las tareas rurales en las estancias de su padre. En 1797 ingresó como soldado de Caballería en el Regimiento de Blandengues y en 1806, durante las invasiones inglesas participó en la reconquista de Buenos Aires y en la defensa de Montevideo a las órdenes de Liniers.
Al producirse la Revolución de Mayo, siendo capitán, Artigas desertó de la guarnición de Colonia y se puso a disposición del Gobierno porteño para combatir al gobernador español que no reconocía a la Junta Revolucionaria de Buenos Aires.
Artigas fue reclutando un verdadero ejército popular formado por los gauchos orientales, empobrecidos por la escandalosamente corrupta administración del gobernador Elío. Repartió tierras y ganado que “recuperó” a los españoles, derrotó a los realistas en el combate de Las Piedras y puso sitio a Montevideo.
Sorpresivamente y sin consultarlo, el Primer Triunvirato firmó con Elío un acuerdo por el cual se comprometía a retirar las tropas patriotas.
Hombres, mujeres y niños, con sus pocos ganados y pertenencias, cruzaron el río Uruguay y se instalaron cerca de la actual Concordia, Entre Ríos, preparados para la lucha contra los españoles y los portugueses.
Era el famoso éxodo del pueblo oriental.
El Primer Triunvirato era poco afecto a las epopeyas populares y envió a Manuel de Sarratea para remplazar a Artigas en el mando. Al caer el Primer Triunvirato, Sarratea fue remplazado por Rondeau y se le devolvió su mando a Artigas, los orientales aceptaron unirse a las tropas porteñas para sitiar Montevideo.
Al inaugurarse la Asamblea del año XIII dio precisas instrucciones de contenido federalista y revolucionario: la inmediata declaración de independencia, constitución republicana, libertad civil y religiosa, igualdad de todos los ciudadanos, gobierno central con respeto a las autonomías provinciales y el establecimiento de la capital fuera de Buenos Aires.
La Asamblea presidida por el centralista Carlos María de Alvear rechazó los diplomas de los diputados orientales, argumentando que no habían sido elegidos legalmente, siendo que eran los orientales los únicos delegados elegidos por voto popular.
La clase alta porteña temía que la influencia del caudillo oriental se extendieran al resto de las provincias con un serio cambio social, poniendo en juego la base de su poder económico.
El director supremo Gervasio Posadas, tío de Alvear, lo declaró “traidor” y puso precio a su cabeza. Artigas fue el primero en plantear claramente en el Río de la Plata las ideas del federalismo y el reparto equitativo de la riqueza. Puso en práctica la ley agraria más avanzada que se conociera por esta zona del Río de la Plata y fundó una colonia agrícola que combinaba las tradiciones comunitarias de los abipones y guaycurúes en Chaco.
Su popularidad se había extendido a varias de las provincias argentinas, afectadas, al igual que la Banda Oriental, por la política de libre comercio y puerto único promovida por Buenos Aires, que arruinaba a los artesanos y campesinos del interior. Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba se unen a los orientales, formando la Liga de los Pueblos Libres. Como protector de la Liga, Artigas luchó junto con los jefes litoraleños contra el centralismo del Directorio, formó una especie de mercado común regional, que protegía a los productores nacionales y fomentaba la agricultura a través del reparto de tierras, animales y semillas. No pagaban impuestos las máquinas, los libros y las medicinas, y derivaba el comercio del Litoral al puerto de Montevideo.
En 1815, Artigas recuperó Montevideo, ocupada por tropas porteñas, y convocó a un Congreso de los Pueblos Libres que se reunió en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Allí estaban los delegados de la Banda Oriental, Corrientes, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Misiones. Allí juraron la independencia de España y de “todo otro poder extranjero, cualquiera que sea”, izaron la bandera tricolor (celesta y blanca y con una franja diagonal roja) y acordaron enviar una delegación a Buenos Aires para concretar la unidad.
Mientras, en Buenos Aires se sancionaba el Reglamento del Tránsito de Individuos, que decía: “Todo individuo que no tenga propiedad legítima será reputado en la calidad de sirviente y será obligatorio a que se muna de una papeleta de su patrón visada por el juez. Los que no tengan estas papeletas serán reputados como vagos y detenidos o incorporados a la milicia”, Artigas proclamaba su Reglamento Oriental para el fomento de la campaña que establecía la expropiación de tierras a “emigrados, malos europeos y peores americanos” y su reparto entre los desposeídos del país para “fomentar con brazos útiles la población de la campaña”.
Diferenciándose del liberalismo económico desenfrenado, Artigas promulgó un Reglamento de Comercio que establecía que “todos los impuestos que se impongan a las introducciones extranjeras serán iguales en todas las Provincias Unidas, debiendo ser recargadas todas aquellas que perjudiquen nuestras artes o fábricas, a fin de dar fomento a la industria de nuestro territorio”.
En la sesión del Congreso de Tucumán, uno de los diputados por Buenos Aires, Pedro Medrano, previendo la reacción furibunda de San Martín, que estaba al tanto de las gestiones secretas en las que estaban algunos congresales y el propio director supremo encaminados a entregar estas provincias, independientes de España, al dominio de Portugal o Inglaterra, señaló que “antes de pasar al Ejército el Acta de Independencia y la fórmula del juramento, se agregase, después de ‘sus sucesores y metrópoli’; esto más: ‘De toda dominación extranjera’, para sofocar el rumor de que existía la idea de entregar el país a los portugueses”. No era un simple rumor, el ministro argentino en Río de Janeiro, el inefable Manuel José García, le había escrito al director supremo Pueyrredón: “Creo que en breve desaparecerá Artigas de esa provincia y quizás de toda la Banda Oriental. Vaya pensando en el hombre que ha de tratar con general Lecor”.
Lecor era nada menos que el jefe del Ejército invasor portugués, a quien Pueyrredón llamaba “Jefe del Ejército de Pacificación” y le escribía en estos términos: “El interés recíproco de ambos gobiernos demanda imperiosamente que Artigas sea perseguido hasta el caso de quitarle toda esperanza de obrar mal a que lo inclina su carácter”. A fines de 1819, la Liga estaba entre dos fuegos, por un lado, los directoriales, y por el otro, los portugueses. Artigas concibió un plan militar: atacaría el campamento portugués en Río Grande mientras que las fuerzas de Entre Ríos y Santa Fe atacarían Buenos Aires. Pero mientras el caudillo de Santa Fe, Estanislao López, y su compañero de Entre Ríos, Francisco Ramírez, invadían exitosamente Buenos Aires y triunfaba en Cepeda, Artigas era derrotado por los portugueses en Tacuarembó.
Aprovechando esta situación de debilidad de su antiguo jefe, los caudillos firmaron a sus espaldas el Tratado del Pilar, abandonando a su suerte al líder oriental.
Artigas une sus escasas fuerzas con las de Corrientes y Misiones, e ingresa a Entre Ríos dispuesto a someter a Ramírez, pero fue derrotado definitivamente.
Desde allí parte al exilio a Paraguay, donde vivió humildemente, bajo la protección de los sucesivos gobernantes paraguayos. Habitó en una modesta chacra durante 30 años y murió el 23 de septiembre de 1850, rodeado de indios y campesinos.
La llamada “bandera de Artigas” es el pabellón oficial que adopta la provincia de Entre Ríos: tiene una franja roja que la cruza en memoria de aquellos que cayeron defendiendo nuestra libertad
Fue la letra de la canción escrita por Rubén Francisco Lena en honor a José Artigas. En 2003 fue declarado Himno Cultural y Popular uruguayo por ley. ?
Forma parte de la identidad uruguaya y es cantada en las escuelas públicas, en el aniversario del natalicio de Artigas y
promesa y jura de laBandera en Uruguay.
Fue popularmente conocida por Los Olimareños y Alfredo Zitarrosa.
Recientemente, en el adiós a José “Pepe” Mujica, la multitud lo despidió entonando
“A Don José”
A Don José
¿Ven ese criollo rodear?, rodear, rodear
Los paisanos le dicen, mi general (bis)
Va alumbrando con su voz, la oscuridad
Y hasta las piedras saben, a donde va (bis)
Con libertad, no ofendo ni temo
Que Don José
Oriental en la vida
Y en la muerte también
Oriental en la vida
Y en la muerte también
Ven a los indios formar el escuadrón
Y aprontar los morenos, el corazón (bis)
Y de fogón en fogón se oye la voz
Si la Patria me llama, aquí estoy yo (bis)
Con libertad, no ofendo ni temo
Que Don José
Oriental en la vida
Y en la muerte también
Oriental en la vida
Y en la muerte también
