Una voz local autorizada se refiere a la eliminación de trece programas sociales por parte del Gobierno nacional
Landart: “Hablar de cuánto ahorramos me parece inmoral”
La referente de la economía social y luchadora por los derechos de las minorías, en diálogo con nuestros mediosAños de reuniones, marchas, luchas..., de colectivos como el Foro de la Mujer en Villa María, habían logrado avances sustanciales en muchas áreas: si una adolescente con necesidades básicas insatisfechas se hallaba en el período de menstruación, el Estado, a través del Programa MenstruAR, le facilitaba tampones y lo que necesitara para no verse obligada a faltar al colegio; si una mujer sufría violencia de género, podía acceder a una suma de dinero que le permitiese alquilar un lugar donde ir a vivir con sus hijos...
El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, justificó su eliminación diciendo que se trataba de “despilfarros absurdos” e “ideológicos”.
Para la referente de la economía social y exconcejala de la ciudad, Nora Landart, “el cese estos programas afectan particularmente a las identidades femeninas; a las mujeres, a las niñas, a los adolescentes, a las personas trans, a los sectores más vulnerables”.
“Si vos vas recorriendo los trece programas que se dejaron sin efecto, que eran implementados desde el entonces Ministerio de la Mujer, que también fue un logro del movimiento de mujeres, de la comunidad LGTBQ+, de una larga lucha para lograr institucionalizar políticas públicas que permitieran dar respuestas a estos temas puntuales, te das cuenta de que el ministro procede sin ninguna información en materia de géneros, algo que creo que es una preocupación colectiva, al menos para un sector importante de la sociedad”, comentó en diálogo con laRadio del centro del país.
-Vamos a ejemplos concretos para que se entienda la dimensión de la cuestión social que abordamos...
-Lo primero que debemos decir es que cuando se termina el Programa MenstruAR, que es algo que particularmente nos afecta a las mujeres, estamos diciendo que hay 50.000 mujeres, calculo que seguirán siendo particularmente adolescentes, que eran beneficiarias de ese programa, que viven en contexto de vulnerabilidad extrema. La sociedad debería conocer lo que cuesta económicamente sostener la higiene menstrual para las mujeres, que incide notoriamente en el presupuesto y fundamentalmente en el de las adolescentes, que generalmente no tienen independencia económica, y que eso condiciona su posibilidad, por ejemplo, de concurrir a la escuela en muchísimos casos. Y en este contexto hablamos de adolescentes, de mujeres vulnerables que algunas veces concurren a la escuela, que es mucho más que un espacio de formación educativa en estos tiempos donde no están satisfechas las necesidades básicas de los sectores más castigados y que han caído en la indigencia o que están atravesados por la pobreza.
“Cuando estamos frente a una persona que tiene posibilidades reales de perder su vida no alcanza con un acompañamiento; se requiere asistencia, pero una asistencia sostenida en el tiempo”.
-No van a la escuela y tal vez eso conlleva la pérdida de una comida...
-Un adolescente que no va a la escuela porque no tiene con qué solventar la protección básica para ese período menstrual, que tal vez no come, que no estudia, que no se integra con sus pares... Todo ayuda a dimensionar la crueldad que expresan las palabras de este funcionario público.
-Y en cuanto a los programas de apoyo a las víctimas de violencia de género...
-Podría hablarte de la embestida sistemática que tenemos, de la invisibilización de los números de la crueldad: llevamos 93 femicidios en el país del 1 de enero al 30 de abril y 344 intentos de femicidios en el mismo período. Sin duda que estas situaciones se producen fundamentalmente en la región centro del país, porque es la más poblada. Y si decimos 344 intentos y concretados 93, creemos que en la región y en nuestra provincia hay todavía una trama de relaciones organizacionales y políticas públicas que tratan de sostenerse pese al recorte fundamental de recursos a los gobiernos locales, que de alguna manera deben haber evitado esa desgracia extrema. Entonces, por lo tanto, lo vemos con preocupación, lo vemos con mucha preocupación desde nuestro sector, particularmente desde la economía social y solidaria, que en Córdoba y en otras provincias ha tenido una participación activa en lograr la implementación de esas políticas públicas.
-Y ante la deserción del Estado nacional aparecen nuevamente a tenderse las redes de la solidaridad...
-Es una realidad. Hoy hay un retiro importante de las transferencias a los gobiernos provinciales, por lo tanto, lo que vuelven a emerger son estas redes, estas organizaciones que están, en algunos casos, en diálogo con el Estado provincial o local, que intentan de alguna manera brindar contención. Pero en los problemas de violencia, cuando estamos frente a una persona que tiene posibilidades reales de perder su vida, no alcanza con un acompañamiento; se requiere asistencia, pero una asistencia sostenida en el tiempo. Lo que nos permitían estos programas era que estas mujeres pudieran recibir una asignación económica que no resolvía todos sus problemas, pero en algunos casos, por ejemplo, permitía la salida del hogar. No nos olvidemos que, de estos 93 femicidios, el 71% se cometieron en el hogar. Entonces por un tiempo, 6 meses en algunos casos, con posibilidad de renovarse en otros, le permitía a la mujer recibir una asignación que al menos le posibilitaba, a lo mejor, alquilar un lugar donde poder trasladarse con sus hijas, con sus hijos, con sus familiares a cargo. Digo, no eran respuestas estructurales o respuestas que resolvían todas las necesidades, pero sí contribuían a poder resolver las cuestiones que solamente la autonomía económica suele permitir resolver. Es decir, eran aportes, eran ayudas, eran complementos, eran acompañamientos, eran dispositivos con profesionales preparados para acompañar a las mujeres en esta ruta crítica...
-El retroceso quedará a la vista más temprano que tarde...
-Frente al retiro de estos programas, obviamente que todos esos dispositivos de atención se resienten y lo vamos a ver lamentablemente objetivado en el incremento de embarazos adolescentes, en las dificultades que tenemos para acceder en algunos casos, en algunas provincias puntualmente, a la interrupción voluntaria del embarazo. Son tiempos complejos y el movimiento de mujeres organizadas y diversidades no está desaparecido, se sostiene tratando de visibilizar estas situaciones, de acompañar y de contener en estas circunstancias difíciles. Lo importante es que nos activemos nuevamente, que nos visibilicemos, especialmente nosotros, quienes habitamos en las organizaciones de la economía social y solidaria. Villa María es un ejemplo, te diría, a nivel nacional, al menos al interior del sector, no solamente por tener una ley que establece un sistema de protección de derechos para las mujeres víctimas de violencias, que se sigue sosteniendo vigente. Por ejemplo, el centro de atención de reeducación de varones, uno de los que existen y que son contados los que hay en todo el país, funciona en la sede de una mutual en articulación con la economía social y solidaria, porque fue la mutualidad en la provincia de Córdoba la que, antes de la pandemia, trajo, por la iniciativa de otra mutual que se aboca en Buenos Aires puntualmente a esto, la posibilidad de desarrollar estos dispositivos en las localidades y que hace que hoy estamos atentas. Recordemos también que las mujeres mutualistas argentinas, en agosto del año pasado, cuando comienza la desaparición de personas, fuimos unas de las primeras que nos activamos a nivel nacional desde la provincia de La Pampa, con Gustavo Vera, con la Federación de Mutualidades Pampeanas, para al menos advertir lo que ocurre en los países cuando se sacan los programas que permiten activar los protocolos en los Ministerios de Justicia para prevenir la desaparición de personas. Aun en este contexto de tanta crueldad y de tanta desinformación, de tanto egoísmo, de tanta vulneración de derechos en quienes ostentan el máximo poder, podemos hacer cosas y nos volvemos a encontrar en este espacio.
-Son muchos más los programas eliminados...
-Sí, algunos tienen que ver con todas estas escuelas populares; programas que sostenían la posibilidad de trabajar, qué es el ser varón, qué es el ser mujer, el respeto a las diversidades en los contextos territoriales. Esto no surge de la espontaneidad y mucho menos cuando desde el poder imperante se promueve la vulneración, la invisibilización de las desigualdades de géneros existentes en la sociedad.
-¿Y ante eso?
-Ante eso es necesario generar estos espacios de encuentro, de construir, de naturalizar esta forma que seguimos aprendiendo de ser varones, de ser mujeres, de cómo nos construimos socialmente. Pensar en cómo afecta todo esto a los grupos más vulnerables, como los es la comunidad LGTB, la población trans, porque varios programas estaban particularmente pensados para estas personas, que habían logrado superar la media de sobrevivencia que tienen, que aún hoy se sostiene entre los 35 y 40 años. Estamos remitiéndonos a la sobrevida del medioevo.
-Ese es un dato que paraliza...
-Y la incidencia del ahorro a la que aluden para quitarnos esos programas es una inmoralidad. Cuando vemos de qué manera se asignan, se distribuyen los recursos actualmente o se omite el cumplimiento de las obligaciones de los que están más beneficiados en estos procesos políticos y económicos de cumplir. O sea, hablar de cuánto nos ahorramos en miles de pesos sinceramente me parece inmoral. Esperemos que como sociedad en algún momento podamos volver a pensarnos comunitariamente del lado de la dignidad humana, del lado de la defensa de los derechos de las personas que históricamente han estado más vulneradas y castigadas.
Uno por uno, los programas eliminados:
- Programa MenstruAR
- Registro nacional de promotoras y promotores territoriales de género y diversidad a nivel comunitario
- Programa nacional articular para el fortalecimiento de las organizaciones sociales de género y diversidad
- Programa nacional generar
- Programa de fortalecimiento para dispositivos territoriales de protección de personas en contexto de violencia por motivos de género
- Programa nacional para la igualdad de géneros en el trabajo, el empleo y la producción igualar
- Programa Producir
- Programa nacional para el fortalecimiento de la perspectiva de género e igualdad en la diversidad en el desarrollo rural “Sembrar Igualdad”
- Programa para el apoyo urgente y la asistencia integral inmediata ante casos de violencias extremas por motivos de género
- Programa de fortalecimiento del acceso a derechos para personas travestis, transexuales y transgénero
- Programa escuelas populares de formación en género y diversidad ´Macachas y Remedios
- Programa de capacitación en perspectiva de género y diversidad para el sector privado “formar igualdad”
- Programa para el fortalecimiento de la participación social y ciudadana en materia de género y diversidad
