LAS CALLES - Daniel “Monky” Tieffemberg

Sinónimo de rock, arte y bondad

­El nombre de la calle fue otorgado por ordenanza Nº 7.231 del 29 de noviembre de 2017
domingo, 18 de mayo de 2025 · 09:00

Daniel “Monky” Tieffemberg nació en Villa María el 15 de junio de 1960.

 La calle, de solo cien metros de extensión, nace en Jorge Luis Borges y termina en Victoria Ocampo, en barrio Parque Norte

Hijo de Leticia Margarita Canelli y de Daniel Tieffemberg, tenía una hermana: Silvia Alejandra; tuvo una hija, Dana, con su compañera de toda la vida Gloria Nancy “la Roja” Camandona.

Era músico, dibujante, ilustrador, diseñador, caricaturista, tatuador, sonidista, gestor cultural...

Hizo la escuela primaria en la Juan Bautista Alberdi  y la secundaria en el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia.

 Una foto familiar en un acto escolar de su hija Dana

ElDiario en las Calles consultó a su compañera de vida, la querida “Rojita” que nos aportó lo siguiente: “Como padre era muy cariñoso y muy protector, le llevaba el desayuno a la cama a Dana y todos los días la acompañaba en su recorrido hacia la escuela José Ingenieros. Cuando ella, de pequeña, tosía en la cama, era el primero en saltar preocupado para verla. Se dedicaba a muchos quehaceres domésticos, alternando los mismos con la música y la gráfica. Siempre usaba ropa negra. Una vez llegó a casa con una gran cantidad de broches para colgar la ropa, todos de color negro... Era su estilo. La muñequera que tanto lo caracterizaba, con tachas, siempre digo que la usaba como distintivo para aparentar un hombre recio que no era. Era un ser profundamente sensible. Cuando grababa pistas para musicalizar a distintos músicos (entre tantos, el Negro Videla) lo hacía con auriculares para no interferir en la vida hogareña, solo se sentía el sonido de las teclas. Era un gran esposo y padre ejemplar”, recordó, oportunamente, su pareja.

  • Monky, en la época de “Eclipse”, con su amigo y compañero de tantos sueños y proyectos, Sergio Stocchero. Este último, junto a otro amigo, Javier Morello, como productor, realizó un documental de su vida que fue presentado en 2024. Un dato no menor: la foto corresponde al mismo día que Monky se puso de novio con su querida “Roja”

A la vez, Sergio Stocchero, de nuestra Redacción y amigo personal del querido artista, también nos cuenta: “Integró las siguientes bandas: Eclipse, Serpiente Emplumada, Tren de Salsa, Cristalia, Sudaca, Casandra y Damas Gratis (la primera, no la de cumbia...)”.

En historietas, se lució en: La Chiva Vazquez, Cocoliche, El Piojo Villa y mucho humor gráfico publicado en Hortensia, El Diario, Puntal Villa María, en donde alguna vez hasta dibujó alguna tapa.

En la sala de ensayos de su casa, con la incipiente banda en formación “Mr. Mojo”

Junto a Juan Montes, colaboró en Río de Pajaros y publicó El País del Interior.

También hizo toda la gráfica y las ilustraciones  de la revista Nexo, que fue la primera revista “alternativa” en nuestra ciudad, que se publicó en 1980.

El diseño del logotipo de la banda Motorblues, (entre tantos  logos e isotipos en nuestro medio) también es de su autoría. De la historieta La Chiva Vazquez, se realizó posteriormente un documental, del mismo Stocchero, y fue el mismo Monky quien compuso la música original. Como gestor cultural, entre tantas movidas, fue el hacedor de los recordados festivales “Volvete compadrito” y “Villorio”.

Monky, en los teclados; el Gato Pedraza, en bajo; y el Corto Otoño dándole a la bata, con Tren de Salsa

Fue la primera persona en poner a disposición de todos los músicos de nuestro ámbito una sala de ensayo (“Camino de las Colinas”) en el patio de su recordada casa paterna de la calle San Luis.

Uno de los primeros rockeros de nuestra Villa, Jorge “el Gordo” Cabral, opinaba de él: “En 1976 conocí a Monky. Fue en el primer recital de rock que se hizo en Villa María. Yo estaba con el Negro Páez porque habíamos ido juntos a ver el evento. Yo era rockero viejo, pero no sabía que había grupos de rock de acá. En un momento, dicen: “Acá están los que organizaron el festival”, ¿quiénes serán estos?, decíamos. ¿Serán de Córdoba?, pensábamos. Los músicos se tiraban al suelo, tocaban con un dedo... Y yo le digo al Negro: “Mirá, estos se vienen a burlar de los de Villa María, ¿querés que vamos y les demos un palizón a estos tipos?” “Bueno, vamos”, dijo el Negro Páez. Ya todo estaba terminando. Había un bajista, que era el Pucho Ponce, se notaba que ya tenía clase. El Negro le pidió la batería a alguno y conmigo formamos un trío al momento. Y no sabíamos qué hacer para que la gente no se fuera, entonces largamos con “Humo sobre el agua”. Y empezamos a tocar y le dábamos masa a todo, y se distorsionaba todo. Metimos unos temas de Creedence y ya se empezó a volver la gente a revolear camperas y hacía como 60º de calor ahí dentro. Entre ese calor, la adrenalina de tocar, me bajé del escenario, y cuando bajo, me agarraron los vagos y me subieron de nuevo. Ahí lo conocí a Monky, se presentó y charlamos un rato. Alguna vez también toqué con él”, recordaba Cabral.

Oportunamente, César “Titina” Bravín, músico y artista como él, había escrito lo siguiente ante su partida:  “No estoy seguro de que no vaya a tomar otro café con él. Los únicos indicios reales de que no está acá son las constantes señales de “ayuda” que tenemos en Motorblues venidas desde “otro lado”. No soy creyente de esas cosas, pero Monky me está haciendo dudar. Seguro está con el Turco Meinardi, riéndose del mundo y digitando “gambas” para sus amigos del rock (como siempre)”.

“Mientras tanto, no olvido la gira por Mar del Plata, su encuentro con Pappo y mil tazas de café con sus respectivos puchos cortados al medio, que sigo intentando, en vano, que tengan el mismo sabor”.

“Un amigo. Con él conocí el espíritu del rock, estoy orgulloso de que me haya incluido entre sus amistades”.

“Monky, dejate de joder con tus mambos y volvé al café que te necesito”, había escrito Titina.

Falleció en Villa María el 3 de octubre de 2004.

Por esas cuestiones de “justa causa”, hoy las calles de Monky y su amigo Titina, (fallecido el 21/10/2017)   están solo a cien metros entre sí de distancia en Parque Norte.