Mauricio Pividori, profesor de Educación Física, se unió a un proyecto solidario, “Empujando Límites”, gracias a su pasión por el ciclismo

En tándem para seguir soñando

Un día, corriendo una carrera, descubrió la bici de a dos, y cómo esta bicicleta puede ayudar a que personas con discapacidad, y a todo el que desee, vivan la gran experiencia a través de “A dúo. Dos corazones, un camino”
miércoles, 14 de mayo de 2025 · 08:33

Mauricio Pividori nació en Santa Fe, pero es villamariense por decisión propia desde hace 28 años, con esposa e hijos nacidos en esta ciudad. Estudió el Profesorado  de Educación Física acá  y trabaja de eso en el colegio Rivadavia y en la escuela PROA, así como también dirige su escuelita de fútbol Gigantes. Además, y obviamente, es eterno deportista, y se subió -en serio- a una bici hace dos años, y de ahí no paró la pasión por este deporte, en donde compite única y exclusivamente para divertirse -y claro, para estar en forma- hace un tiempo.

Y si algo tiene el “profe Mauri”, como muchos de los tantos que lo conocen lo llaman, es su don de gente. Lo demuestran sus alumnos, que lo idolatran por la buena onda que tiene con ellos, y además de su habilidad para la palabra y la charla, tiene una sensibilidad especial. Algo que seguro fue clave para ser parte de una movida social, sin fines de lucro, “Empujando límites”, tan solo para ayudar a quienes por sí mismos no pueden hacer ciertos deportes, como la bici, y que gracias a una tándem (una bici para dos) lo pueden hacer.

“Comencé con el ciclismo, aunque he sido deportista de toda la vida, por ahí de la pospandemia, y poco a poco me fui metiendo más y más, hasta llegar a las competencias, cuando puedo competir y a mi nivel. Este deporte me ha dado mucho, conocer gente, lugares y encontrarme conmigo mismo y saber dónde están, o no, mis límites. Es muy lindo y me da mucha paz”, expresó Pividori.

Fue precisamente en una de estas carreras en donde empezó a ver de cerca las categorías tándem, una bicicleta con dos asientos, cuatro pedales y dos manubrios, y que lo llevó a conocer a un papá y a su hijo, que tiene autismo, y que compiten seguido en estas pruebas.

“A nivel competencia, la gran mayoría que hace tándem son personas ciegas o con otra discapacidad. Obviamente, van con su guía que va adelante, y así fue que conocí la ONG “Empujando límites”, una fundación de Buenos Aires que creo Juan Zemborain, quien compite con su hijo Santi, que tiene 22. Comenzaron a andar juntos desde que tenía 7 y desde ahí no han parado a nivel competencia y recreativo. Y como justo andaba con la idea de expandir ese proyecto solidario,  me prendí para traerlo acá”, contó el profe Mauri.

 

A dúo con el corazón

Una de las cosas que busca el proyecto es que las grandes marcas de bicicletas nacionales apoyen la movida, logrando que se donen algunas en diversas partes del país para promocionar el deporte, además de que este tipo de bicicletas ni se construyen ni se venden en el país, porque las que  hay o son creadas por la gente o son importadas de Indonesia.

Fue así que Mauricio le entró a Empujando Límites (IG, mismo nombre), después de contactarse con Juan y presentarle su proyecto y las razones de por qué quería hacerlo. Y mientras estaba en eso, gestionado la donación de dos tándem con la marca Saputo, y que ya están en la ciudad para ofrecer paseos a la gente que lo desee, de manera gratuita, mostrando así las bondades de un deporte que, además de permitir a personas con discapacidad andar en ellas, ofrece una hermosa experiencia, no solo competitiva, sino  recreativa para dos, sean parejas, amigos o familia, conoció a Marcos Salinas, quien tiene un niño con una discapacidad.

“Luego me encontré con Marcos, quien construyó una tándem para llevar a su hijo Antonio, y juntos formamos el equipo de “Empujando Límites” en Villa María. Tenemos nuestra página de Instagram, que se llama “A dúo. Dos corazones, un camino” y la idea es replicar lo que se viene haciendo en otros lugares, ofreciendo paseos a quienes deseen vivir la experiencia tándem, que igualmente es para toda la gente, además de que mañana podemos ser nosotros quienes necesitemos ir en la parte de atrás de la bici.?Ayudar con esto es lindísimo”, dijo.

 

Mejor de a dos

Mauri Pividori expresó que quien desee vivir la experiencia “puede contactarnos por nuestro IG o llamarme al mi número (3534223487), y no solo subirse y pasear  en la tándem, sino  vivir el ciclismo, que es maravilloso y cambia la vida, y si es de a dos, mejor aún. Yo entré en esto sin tener un familiar con una discapacidad, pero después de más de veinte años como docente, habiendo visto pasar tantos alumnos, y estando metido en la bici, me apreció una hermosa oportunidad de ayudar a quienes lo necesitan”.

“Ahora, con Marcos tenemos las nuevas tándem, que son de aluminio, de alta gama. Y juntos, con realidades distintas, ya que él lo hizo antes con la bici que construyó para su hijo, y yo, desde mi visión de docente,  logramos gestionar que Saputo, empresa de Tío Pujio, haga una donación con cargo, lo que significa que tenemos un reglamento a seguir, lo cual significa compartir y expandir la experiencia tándem gratis. Solo nos llaman, nos organizamos y se vive. Y estamos abiertos a que esto crezca con otras instituciones, el municipio, o quienes se quieran sumar”, finalizó.