Día del Trabajador/a - El futuro del mundo del trabajo - El ciclo impulsado por el Instituto de Extensión tuvo su primer encuentro con el economista Carlos Seggiaro
“Vamos rumbo a parecernos a Sudáfrica”
La primera charla del ciclo, “El futuro del mundo del trabajo”, organizada por Extensión de la UNVM y la CGT, estuvo a cargo de Carlos Seggiaro. Pintó un panorama de las consecuencias para el empleo de la apertura de la economíaSudáfrica tiene el 55% de su población bajo la línea de pobreza y hay un 40% de desocupados. Lejos de Alemania, país al que el presidente Javier Milei asegura que nos vamos a aproximar, el análisis del rumbo económico que brindó Carlos Seggiaro, en el marco de las charlas del ciclo “El futuro del trabajo”, llega a la conclusión de que vamos a tener más semejanzas con el territorio del continente africano.
Seggiaro explicó que Sudáfrica “es un país rico” en minerales que explotan empresas extranjeras, las que llevan esas riquezas naturales sin dejar mucho a los habitantes.
Allí exportan materias primas sin valor agregado, extranjerizaron el aparato productivo y hay una distribución regresiva de los ingresos. “Lo que viene acá es semejante”, aseveró.
Habló también de los modelos económicos de países vecinos, explicando que Chile tiene una economía abierta, pensada para comerciar con el mundo; a diferencia de Brasil, que es proteccionista para cuidar el gran mercado interno que tiene. “Esto es así, gobierne quien gobierne”.
En cambio, Argentina oscila entre un modelo y otro, ondulando según el signo político que gobierne.
En la actualidad, tiende a ir a un modelo semejante al chileno, con apertura económica y desregulación del mercado, lo que impacta directamente en la industria nacional y en la generación de puestos de trabajo.
Presente difícil y futuro incierto
Una de las metas del Gobierno, dijo Seggiaro, es alcanzar el superávit fiscal, para lo cual se planteó reducir el gasto público.
En la charla, que estuvo organizada también por la CGT, indicó que ese gasto está compuesto, entre otros puntos, por un 10% en obra pública (hoy paralizada, lo que afecta al empleo de la construcción) y el 44% a jubilaciones y pensiones.
“Sabemos que despidió a empleados públicos y que los subsidios de programas sociales no los tocó demasiado. Entonces, ¿dónde seguirá recortando?”, preguntó.
En ese punto, explicó que, después de las elecciones de octubre, vendrán reformas previsionales, impositivas y laborales.
En lo que hace a la previsión social, entiende que el eje central no pasará por la edad jubilatoria “que le va a costar imponer”, “sino por la eliminación de regímenes especiales y el doble beneficio”.
Son regímenes especiales, por ejemplo, los del empleo doméstico y el de la construcción, que tienen un aporte diferenciado porque, en general, ese trabajo no es mensualizado, y, además, albañiles y trabajadores de casas particulares se jubilan antes que el resto.
En cuanto el doble beneficio, es el de las personas viudas que perciben la jubilación y pensión. Antes, era una rareza, porque estaba pensado como para la “pensión” de las viudas. Hoy, con la mayoría de mujeres jubiladas, se ha generalizado el beneficio a viudos y viudas que es lo que, según adelantó Seggiaro, el Gobierno pretende modificar.
Sobre la reforma impositiva, explicó que, también después de octubre, hay un escenario propicio para que la Nación le devuelva a las provincias la potestad de recaudar impuestos que luego se distribuirán al Estado federal y no a la inversa, como es actualmente. “Aunque eso vendrá con algunas exigencias”, aclaró.
Y la tercera gran reforma tiene que ver directamente con el mundo del trabajo y pasa por la eliminación de la obligatoriedad del pago de la cuota sindical, lo que debilitaría a las organizaciones sindicales y promover la negociación salarial por empresas y no por rubros.
“Pueden estar de acuerdo o no, yo simplemente digo que es lo que viene”, aclaró el economista.
Calidad de vida
Mientras tanto, cuando el Gobierno celebra la inflación más o menos controlada -el último mes estuvo por encima de lo esperado- y el acuerdo con el Fondo Monetario que le permitió ingresar dólares a las arcas del Estado, el modelo económico pone en riesgo las fuentes de empleo.
“Desarticulan la estructura administrativa de la aduana para acelerar importaciones”, dijo, lo que afecta negativamente a varios sectores.
Uno de los que más acusa el impacto en la provincia de Córdoba es el de la maquinaria agrícola, dado que ahora habilitaron la importación (sin demasiados trámites, más que el de una declaración jurada) de bienes de capital usados desde Estados Unidos, a un precio significativamente inferior que el que se produce en Argentina.
Contó también que un empresario que asesora en el sector tambero “está planificando inversiones importantes, para lo cual tienen que comprar galpones. Decidieron comprarlos en China, mucho más barato de lo que se consigue acá. Esta es una película que ya vimos”, dijo. Es ni más ni menos que el efecto de la apertura económica para la industria nacional.
Otra espada que pesa sobre el mundo del trabajo tiene que ver con los cambios tecnológicos: “En el nuevo modelo económico, la rentabilidad apunta al cambio tecnológico para reducir los costos, lo que implica una baja en la contratación de mano de obra”, expresó Seggiaro.
Y en este camino, los argentinos vamos cambiando los consumos, adaptando a nuevas realidades.
Citó al Centro de Almaceneros de la Provincia de Córdoba, que tiene un muy buen servicio de información estadística, desde donde dieron a conocer que entre febrero de 2023 y febrero de 2025 bajó el 48% el consumo de asado en Argentina, el 21% el consumo de leche; que, en cambio, creció el de mate cocido en desmedro del café y que la polenta dejó de ser un alimento estacional, preferido en los días fríos, para venderse parejo todo el año.
