Las calles

Horacio Cabezas: el querido intendente de la democracia

El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza 7.439, de fecha 2 de diciembre de 2019, bajo la Intendencia de Martín Gill
domingo, 27 de abril de 2025 · 09:45

Horacio Cabezas nació en la ciudad de Villa María el 31 de julio de 1923. Hijo de Antonio Cabezas y Celestina González, se casó con Nelly Guemberena y tuvo 4 hijas: Celia, Tere, Coty y Maite. Hizo la primaria en la escuela Agustín Álvarez (cuando estaba frente a la plaza de la Catedral) e hizo el secundario en el Instituto Rivadavia, el Colegio Nacional y la Escuela Superior de Comercio. Se graduó en Ciencias Económicas en la Universidad Nacional del Litoral y cursó Derecho en la Universidad Nacional de Rosario. A lo largo de su vida, "el Horacio" (como lo conocían en la calle) llevó adelante y participó de innumerables actividades, proyectos e iniciativas de la vida política, institucional, comunitaria, comercial y docente.

La inconfundible sonrisa del intendente tan querido por todos. Increíblemente, el nomenclador que indica su calle está mal escrito

Desde joven fue militante de la Unión Cívica Radical y afiliado desde 1945, con participación en el Comité de Circuito y de la Provincia, además de congresal partidario provincial y candidato a diputado nacional.

El Diario en las Calles dialogó con una de sus hijas, Maite, quien lo recordó de la siguiente manera: “Tengo profunda admiración por él; sus palabras siempre transmitían calma, sobre todo en momentos de dificultad. Aprendí tanto de él... Atesoro cada momento. Fue un hombre sencillo y generoso, que vivió sin apartarse jamás  de sus principios. Con su querida esposa Nelly formó  su familia con nietos y bisnietos. Puedo decir con orgullo que disfrutó  y honró la vida”, concluyó.

Junto a “Los Amigos del Desagüe”, con quienes compartió largas tertulias y donde muchas veces él mismo hacía de cocinero

Jesús Chirino publicó las siguientes palabras de Cabezas: “Los jóvenes reclamaban para interiorizarse bien de cómo era la cuestión democrática. Pedían la Constitución Nacional; entonces, los partidos políticos, por su cuenta, imprimieron gran cantidad de libritos conteniendo la Constitución Nacional y distribuimos a los distintos jóvenes..., para que se interiorizaran de las potestades que nos daba, y cada vez el entusiasmo era mayor y las preguntas sobrevenían con mucho entusiasmo e interés”.

Cabezas no habló del interés por el triunfo electoral, que claramente existía, sino de la preocupación por instruirse acerca de qué era lo democrático. Este punto es interesante, pues lo democrático no posee un solo significado, ni todo el espectro político entiende lo mismo por democracia. Las interpretaciones de lo democrático pueden variar mucho, sin necesidad de escaparse del marco legal.

El historiador agregó: “Un honesto hombre del pueblo caminó las calles, subió tribunas y puso a consideración su postulación para llevar adelante el ideario de su partido político desde la Intendencia local. Se trataba de un profesional, pero sobre todo las cosas, un hombre sencillo, profundo, austero, siempre con el saludo listo para la vecina o el vecino que cruzara en su andar. Pero, valga la aclaración, su afabilidad no era producto de una pose construida desde el interés de campaña, tampoco surgía del diseño de un grupo profesional de asesores de imagen. Toda la ciudad sabía que Cabezas era de esa manera y continuó igual luego de retirarse de la Intendencia para no volver a ocupar cargo electivo en el Gobierno local, aunque la intensidad de su vida social no disminuyó.

La honestidad del primer intendente municipal en la recuperación democrática nunca pudo ser puesta en dudas, ni en el medio político, que suele ser muy duro en ese tema.

Su recordada casa familiar en Mendoza al 500, donde hoy funciona la sede de la Sociedad Italiana. En la oficina que él ocupaba, la institución conserva su clásica manta que usaba para recorrer la ciudad

Su honra quedó a salvaguarda en el ejercicio de la Intendencia, es tan así que al final de su mandato, hablando ante el Concejo Deliberante, despidiéndose, sin faltar a la verdad, pudo decir ‘no me he enriquecido en la función pública’”. Luego de la Intendencia municipal dedicó muchas horas al registro de la historia de la ciudad, presidió importantes comisiones como aquella en la cual trabajó para lograr la creación de la Universidad Nacional de Villa María.

Su flamante equipo de gobierno en el 83; detrás de él, Marcotegui, Gómez, Brochero, Elías, Ibarra y Poncio

Luego de enviudar de su compañera de toda la vida, Nelly, Cabezas contrajo matrimonio a los 90 años con Gerónima Rosalía Prado, “yo siempre lo admiré”, había expresado ella.

Con sus queridas hijas y una de sus nietas

Falleció a los 94 años de edad, el 10 de mayo de 2017, en nuestra ciudad.

Esta publicación semanal utiliza como fuente de información permanente los distintos trabajos que publicó Cabezas, principalmente la   “Nomenclatura ponderada de calles espacios públicos y monumentos”.