Pedro Saborido y Rep fueron protagonistas de un espectáculo interactivo a dúo lleno de humor, reflexión y trazos en el CCC Leonardo Favio
La identidad en palabra y dibujo
Fue esta la segunda presentación de los artistas y colegas en “Conectando Saberes 2025” y resultó ser una cita muy enriquecedora, donde el público que asistió se rio y pensó, mirándose en el espejoUn escenario arropado por un fondo negro. Una mesa y una silla de un lado y un sillón en el otro. En el medio, una pantalla en blanco. Y en el aire, el silencio, escuchando tal vez el murmullo de un público expectante, con ganas de aprender y reír otro tanto. Luego emergió la figura de Pedro Saborido, como si hubiera entrado por error, micrófono en mano, preguntando con su particular estilo “¿dónde está Miguel? Ah..., ahí está”. Y este, que tras unos segundos aparece caminando como quien llega tarde -aunque estuviera desde más temprano- a subirse al barco, o más bien, a un catamarán imaginario.
Así dio comienzo la segunda actividad que Miguel Rep y Pedro Saborido, artistas de la imagen y la palabra, tuvieron en el CCC Leonardo Favio, en el marco de la Feria Educativa e Institucional “Conectando Saberes 2025”, la tarde del viernes, bajo el título de “Borges, The Beatles y Messi: Terapia de genios”, un título que, sin embargo, queda corto, e incluso en parte miente un poquito.
Porque esa charla que dio Pedro, mientras Miguel dibujó con su onda característica sobre lo que su amigo y colega fue expresando, fue también una especie de viaje por el túnel impredecible y a veces ridículo del concepto de la identidad y otros protagonistas.
“Es entendible que los días de humedad la gente se exprese menos, como un público de Nelson Castro que aplaude correctamente, pero eso no implica que aplaudan de otra manera y hasta puedan gritar y expresar alguna puteada”, expresó de arranque Pedro, sentado, excusándose por no hacerlo parado, debido a una reciente operación en la rodilla.
Esa cosa, la identidad
Pedro Saborido no paró de hablar durante una hora, con claridad, acidez y desparpajo. Dio ejemplos, razones y conceptos, a través de un viaje por Córdoba, la Argentina y el mundo, citando a Borges, a Piaget, a Kant e incluso a sí mismo, haciendo chistes como solo él sabe hacerlo: con absoluta seriedad hilarante. Mientras, Rep habló a través de sus dibujos, comenzando por Francisco, como un merecido homenaje al Papa argentino, el de los pobres y peronista -como ambos personajes en el escenario-, y que mañana será enterrado en una sencilla parroquia romana, colapsada de fieles admiradores y uno que otro “colado”.
“La identidad es una proclamación de existencia. Es lo que hace que nosotros sintamos algo. Nací en Villa María, soy macrista, me llamo Jorge y soy hincha de Talleres, o todo lo contrario. Ahí aparece también la identidad, en las diferencias con el otro. Porque la identidad siempre necesita un conflicto”, señaló Saborido, mientras así comenzó un ida y vuelta enriquecedor y divertido con la gente, indagando por qué somos como somos y qué nos ha llevado a ser lo que hemos sido.
Mucho diálogo y mucha interacción entre el socio histórico de Capusotto y el público asistente. Una complicidad que hizo reír, inevitablemente, y pensar, en la que él y Rep tienen desde hace años, como el dibujante contó antes del inicio de la función, a través de este espectáculo de imagen y palabras, o colaborando en otros programas, en los libros de cada uno y en una amistad y militancia que sigue creciendo.
Y a la par, en la pantalla brotaron sutiles los trazos de Rep, en ese ‘acción painting’ que lo llevó a plasmar a Los Beatles cruzando Abbey Road, a Borges afirmando su antiperonismo, a un grupo de gente durmiendo en la calle, “ese triunfo de la normalidad neoliberal, dijo Pedro”, y a Maradona y su “mano de Dios, una acción que produjo tanto orgullo que es ya parte de la identidad argentina”.
Aspiración de ser
El autor de “Una historia del amor”, entre otros libros, habló sobre la ciudad frente a la periferia, o mejor dicho, el conurbano. Y sobre la visión de que en el querer ser siempre hay una aspiración. Los que viven en el conurbano -o las provincias- quieren ser como los de Buenos Aires, quienes a su vez los odian -“porque en la diferencia con el otro confirmamos nuestra identidad, como pasa en el futbol, yo soy bostero, vos sos gallina, apodos críticos que se asumen orgullosos por el contrario”- y los de Buenos Aires como los de Nueva York.
“Sabemos cosas como quién es Fede Bal, pero no quién nos trajo al mundo. Es decir, hay una parte de nosotros que no conocemos, y que eso es importante porque es parte de una identidad que no tenemos completa, y la completamos con los estímulos de esta civilización que siempre no está planteando un deber ser”, expresó con mordacidad.
Habló sobre las ventajas y desventajas de ser en una ciudad chica, con un duro ejemplo: “El anonimato saca culpa. Es más fácil ver en Buenos gente hecha mierda, tirada en el piso, y pasar por arriba porque somos tantos que nadie es nadie. Y acá todavía sos alguien, y siempre hay una mano que te va a ayudar”.
Pero Saborido no se quedó solamente en el tema de la identidad, sino que abordó la dura realidad que vivimos, fiel a su estilo y desde su particular óptica, siempre crítico e irónico. Y además afirmó que caminar por Villa María “es maravilloso, porque te quita todo ese estrés y preocupación que se siente hacerlo en Buenos Aires”.
“Todo lo bueno y lo malo va a pasar. A veces, creer es un problema, porque tiene la frustración latente, no es la certeza. Es como el amor, que no la tiene, y es como el peronismo, Villa María o cualquier otra cosa en la vida: es oportunidad de que algo sea bueno; pero no es una certeza, es una creencia. Puede fallar, pero vale la pena hacerlo”, concluyó, para abrazarse a Rep, junto al segundo dibujo del Papa argento.
