El adiós a Francisco - La palabra del obispo Samuel Jofré Giraudo
“Seguir su legado”
La máxima autoridad de la Diócesis local recordó al Papa y contó sobre sus encuentros en diferentes añosEl obispo de la Diócesis de Villa María, Samuel Jofré Giraudo, llamó a seguir el legado del Papa Francisco, horas después de conocer su muerte.
La máxima referencia de la Iglesia en la ciudad y la región habló ayer con el programa “Mejor que ayer”, de laRadio (FM?90.1), mientras viajaba rumbo a Tierra Santa, y dijo que se enteró por la mañana, bien temprano, por un grupo de sacerdotes compañeros de seminario.
“La verdad que es muy fuerte” horas después de Pascua, afirmó Jofré, y explicó que “la resurrección de Cristo es el centro de nuestra fe. Y la esperanza de resurrección para cada uno de nosotros es parte vital de nuestra vida religiosa. Y que el Papa haya fallecido en estas circunstancias es fuerte. Creo que para él es un signo grande y, para nosotros, lo recibimos con ese espíritu de fe y con los debidos sentimientos ante la muerte de un padre. Es la actitud principal”, afirmó.
El obispo indicó que la pérdida de Francisco “afecta a la vida de los cristianos, afecta a la vida de la Iglesia y afecta la vida de los argentinos. Pero sabiendo que el centro de nuestra fe no es el sacerdote, sino Jesucristo, lo recibimos con ese espíritu de que ha sido un instrumento de Dios para guiarnos en la vida de la Iglesia. Lo recibimos con esa gratitud con lo que Dios nos ha regalado, a los argentinos en particular, y mi planteo principal es aprovechar el legado de él. Nos deja un legado muy importante. Y hay que seguirlo”.
Jofré destacó de Francisco “su dedicación a Cristo, la vida de oración, un hombre profundamente religioso, y su atención a los pobres. Su pobreza personal ha sido notable, su austeridad, su abnegación y la misericordia de Dios”.
También Jofré recordó que el Papa le decía a los sacerdotes que “nuestro país necesita pacificarse, hay mucha violencia y tenemos que hacer un aporte muy importante con el perdón”.
Resaltó, además, que “todo Papa es líder de la Iglesia en el mundo entero, pero, para los argentinos, el de él ha sido un liderazgo más intenso, más particular, con una incidencia especialmente fuerte. Y?creo que hay muchas cosas que las vamos a valorar ahora”.
“Lo conocí en el 76”
El obispo dijo que conoció a Jorge Bergoglio en 1976.
“Él tendría 40 años y yo era un muchacho de 19 cuando me decidí a entrar en el Seminario, para ser sacerdote. Él era superior de la Compañía de Jesús y yo tenía un vínculo con un sacerdote jesuita y una de las posibilidades que me planteé fue la de ser jesuita. Charlé en dos ocasiones con él, que me había aceptado ya para entrar en la Compañía de Jesús, aunque finalmente me decidí por entrar al Seminario Diocesano de Córdoba. Pero tuvimos dos encuentros muy simpáticos, muy cordiales. Y para mí fue muy fuerte verificar que, más de 30 años después, él se acordaba de mí con detalles, hasta de mi sobrenombre familiar. Él tenía una memoria prodigiosa, era signo de la atención que le daba a las personas con que se encontrara. Que después de 30 años se acordara de mi sobrenombre y de algunas circunstancias de mi vida es una cosa muy significativa y habla del corazón grande que tenía para atender a las personas”, amplió.
“Después nos encontramos en tres oportunidades; él, como Papa; y yo, como obispo, y él se acordó muy cariñosamente de mí. Teníamos un trato muy sencillo, muy cordial”, recordó.
