MAXIMILIANO SAVORETTI
La voz del párroco de Nuestra Señora del Rosario (Villa Nueva)
Maximiliano Savoretti, más conocido como el padre “Maxi”, quien preside la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Villa Nueva, dialogó con elDiario sobre el fallecimiento del Papa Francisco:
“La verdad que la noticia nos sorprendió a todos, pero uno, sabiendo cómo venía su salud, sabía que podía pasar en cualquier momento, pero hasta el último momento vivió como él quiso, entregándose a la gente”.
El parroco contó que con todas las actividades que hizo el domingo por motivo de la Pascua, no tuvo oportunidad de ver el último mensaje y recorrido del Papa en San Pedro “aunque ahora estoy viendo todo, y cómo estuvo, como siempre le gustó estar, en medio de la gente”.
“Yo estuve con él en Cura Brochero, cuando todavía no era Papa, sino arzobispo de Buenos Aires, creo que fue en 2010, en un encuentro nacional de sacerdotes, donde dio una charla. Y desde aquella vez vi en él a un ser humano muy cercano a la gente, con los pies sobre la tierra, y con el corazón lleno de Dios, y esa fue una de las cosas más lindas de Francisco, su cercanía con el pueblo, para con la gente, el ser humano, y a la vez de profunda fe, y siempre transmitiendo esperanza”, expresó.
Respecto a cómo el Papa Francisco cambió las formas, respecto a la visión que hubo de otros Papas, ocupado y preocupado por la pobreza y la justicia social, Savoretti señaló que “sin duda nos llegó profundamente; su gran legado fue estar siempre preocupándose por el más desprotegido, estar muy cercano al postergado, al que no tenía voz, e invitando a toda la Iglesia que sea así, de puertas abiertas”.
“Siempre repetía: en la Iglesia hay lugar para todos, y repetía ‘todos, todos, todos’, y proyectando una Iglesia con esta imagen de hospital de campaña, recibiendo la vida como viene, no poniendo tantos requisitos, ni tantas condiciones, para acercarnos a Dios, y eso es algo hermoso”.
El Papa argentino
Y no dejó de lado el hecho de destacar que el Papa Francisco, Jorge Bergoglio, fuera además argentino: “Recuerdo perfecto el 13 de marzo de 2013, cuando llegó a todos nosotros, los argentinos, aquella noticia que tanto nos impactó, nos emocionó, nos llenó de orgullo, algo que nadie se lo imaginaba. Y a la vez, la grandeza que proyectó todo este tiempo, no desde la imposición, sino desde lo simple, lo entregado. Él siempre decía ‘quiero una Iglesia que se lastime, que se raspe, que por salir se equivoque, exponiéndose a las críticas, y no una Iglesia que se enferme atrofiándose por el encierro’”, dijo.
Savoretti destacó que Francisco siempre pidió por una institución católica que “reciba a todo aquel que viene como viene, sin juzgar ni condenar, y de salida, como decía él ‘hagan lío’, saliendo a compartir en el buen sentido; de hecho se lo reconoció como el ‘Papa de la alegría’, con su sonrisa, y su forma de expresarse tan especial, y que nos ha hecho mucho bien”.
“Yo creo que todo esto, su forma de ser y de proyectar sus ideas, ha potenciado el gran deseo de todos los sacerdotes de seguir trabajando para Dios, en el bien y para el servicio de los demás. Él cuidaba al más pobre, al más postergado, al que no tenía voz. Enfatizó el concepto de la casa común y del cuidado de nuestra tierra, que lo que no hacemos bien sobre esto, no solo salimos perjudicados nosotros, sino el prójimo. Por eso, el legado de Francisco es un legado realmente hermoso”, expresó.
Además, destacó la sencillez del Papa, de ser Francisco: “Él seguía siendo como aquel que se movía en transporte público, y caminado por las calles de su ciudad, y de alguna manera así lo hizo allá, rompiendo protocolos, siendo siempre muy cercano y muy simple. Su partida nos deja un vacío muy grande, y siempre rezaremos por él”.
