Las calles - Francisco Ibañez
Gloria al dios de las alturas
El nombre de la calle fue impuesto por Ordenanza Nº 949, con fecha 13 de septiembre de 1954, bajo la Intendencia de José PerazoloFrancisco Gerónimo Ibañez nació en San Juan el 30 de septiembre de 1927 y cursó sus estudios secundarios en un colegio de los Hermanos Maristas de Mendoza.
Fue un entusiasta cultor de los deportes de montaña desde su niñez. Logró escalar importantes cumbres de Los Andes Centrales, entre otros, El Plata, Tupungato y Tolosa. Luego ingresó al Colegio Militar de la Nación.

Esa institución le otorgó el Cóndor de Plata luego de que dirigiera una expedición que hizo cima en el Aconcagua y se convirtió en el primer cadete en recibir tal distinción.
Egresó como subteniente de artillería en 1949 y luego participó con éxito en la expedición argentina a la Cordillera Real de Bolivia, donde ascendió los cerros Illimani y Huayna Potosí.
Posteriormente, fue ascendido a teniente.
Para entonces había concretado seis cumbres en el Aconcagua; en una de las oportunidades abrió una nueva ruta de ascenso, el Filo Sudoeste, acompañado por al andinista argentino Fernando Grajales y los suizos Dorly y Marmillod. En alguno de los ascensos al coloso de América, Ibáñez fue sorprendido por la noche y pernoctó al pie de la canaleta final, abrigado con solo una manta. Reconocido por su enorme fortaleza física, un montañés recordó: “Era más resistente que una mula. Para una persona común, eso era morir, pero el Paco bajó al día siguiente con un pie medio congelado. Esa lesión, más tarde, al intentar el cordón del Himalaya, lo llevó a la muerte”.
A comienzos del año siguiente se lo designó oficial de enlace de la expedición francesa que escaló por primera vez el cerro Fitz Roy, uno de los más difíciles de la región.
El Gobierno de Francia, en agradecimiento por las atenciones brindadas a sus expedicionarios, concedió tres becas que tomó en la Escuela de Sky y Alpinismo en Chamoix, en los Alpes franceses, en 1952, recibiendo el título de “aspirante guía profesional”. En ese lugar, Ibáñez tuvo la oportunidad de conocer e intercambiar experiencias con escaladores como Maurize Herzog, uno de los vencedores del Himalaya, con el pensamiento puesto en una futura expedición a las más altas cumbres del mundo.
Por todos estos logros, el presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, le otorgó el Cóndor de Oro “Honoris Causa”. Ibáñez aprovechó el momento para explicar al propio presidente el proyecto de la Primera Expedición Argentina al Himalaya, de la que se convertiría en su jefe.
A inicios de los años 50, diversas expediciones comenzaron a alcanzar y superar los 8.000 metros de los gigantes del Himalaya.
En 1953, Francisco Ibáñez contrajo matrimonio con la andinista y esquiadora Beatriz Magdalena Im Obersteg.
A los pocos meses, con la venia del presidente, trabajó activamente para organizar la empresa. Finalmente, la Primera Expedición Argentina al Himalaya se concretó en 1954, al Monte Dhaulagiri, en Nepal, cuya cumbre aún no había sido conquistada. El 26 de enero de ese año, Perón despidió personalmente a los integrantes, a pocas horas de iniciar su viaje a Asia.
Para la conquista del Dhaulagiri, el joven teniente estuvo acompañado por Gerardo Watzl, Alfredo Magnani y los sherpas Dama Lama y Ang Nyma.
Con enormes dificultades, el 1 de julio alcanzaron los 8.050 metros, pero a solo 120 metros del éxito debieron replegarse agotados y acosados por un pésimo clima. Si bien no logró hacer cumbre, consiguió por primera vez escalar en su totalidad la faz norte del Dhaulagiri, abriendo con ello la nueva y compleja ruta de La Pera o Argentina.
Ibañez, con evidentes síntomas de congelamiento -especialmente en su pie izquierdo- y extenuación, consiguió descender junto a sus compañeros. En Pokhara, donde alcanzó a conocer la noticia de que su esposa había dado a luz, abordó un avión DC-3 que lo trasladó a un hospital en Kathmandú, donde murió el 30 de junio de 1954.
La llegada de sus restos a Buenos Aires tuvo el recibimiento que se le ofrenda a un verdadero héroe.
Francisco Ibáñez fue el primero, pero no el único, argentino que pagó con su vida el atreverse al Himalaya.
