1995- 19 de abril - 2025 - Habla el rector Luis Negretti

Hoy se cumplen 30 años de la creación de la UNVM

El pasado y el presente. Las gestiones de sus antecesores, Domínguez y Gill. La situación actual, los egresados +70 y +80, la relación con la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación...
sábado, 19 de abril de 2025 · 08:25

-Este aniversario llega en un contexto bastante complejo para la Universidad...

-Pero no dudamos de que, dependiendo de la forma, íbamos a celebrarlo igual. No lo íbamos a dejar pasar. No pudimos hacerlo en los 25 años, en razón de las restricciones de la pandemia; nos quedamos con las ganas entonces. ¿Y por qué no lo vamos a dejar pasar? Porque entre los 20, 25 y 30 años se da un período de consolidación en nuestra Universidad, que se nota mucho en las evaluaciones externas, en la expansión de la cantidad de carreras, en el posgrado, en la educación a distancia, que era un objetivo nuestro, en el que venimos trabajando desde hace 7 u 8 años, pero que ahora tiene un alto impacto. Se nota también en nuevas dimensiones de la vinculación o la extensión, como sucede con la Escuela de Oficio o la Escuela de Formación Profesional, que está a la par en cantidad de diplomas que entrega juntamente con el grado. Hacemos dos colaciones de grado al año, normalmente de algo más de 300 cada una,  y cuando entregamos los diplomas de la Escuela de Formación Profesional también son 500 o 600.

-¿De qué oficios hablamos?

-Por ejemplo, capacitación para secretario administrativo, para empleados de farmacia, para mozos y meseras, para medio oficial de albañil, para conductoras de camiones, que ha sido una revelación para nosotros en su dictado acá en Villa María. Ahora la vamos a dictar en Córdoba, y hay 800 inscriptas de todo el país que quieren aprender a manejar un camión para trabajar. Bueno, después hay otras, como operador de sonido en vivo, fotografía de productos... Creo que estamos en una época donde no es fácil invertir 4, 5 o 6 años de tu vida en una formación en las carreras tradicionales, y estas otras brindan una capacitación para insertarse en el mundo del trabajo, o perfeccionarse, o agregarle elementos a un emprendimiento para poder tener mejores resultados. Y ahí está la Universidad también, para gente que no la tenía en agenda, que no pensaba que iba a ir a la Universidad. De a poquito estamos demostrando que la Universidad puede ser tenida en cuenta por la mayoría de las personas.

-Inclusive tuvieron graduados como Willy Hintermeister, que tenía 74 años al recibir el título...

-Olguita Carra tiene 86 años y sigue escribiendo en las redes. Escribe muy bien. Ha escrito cuentos, libros. Es originaria de Arroyo Cabral, pero hace décadas que vive en Villa María, y se recibió a los 86 de profesora en Lengua y Literatura.

-Hermosas historias...

-Cada uno de los 7.000 graduados o graduadas tiene su propia historia. Recordamos a Willy, a Olga. Y recuerdo a Quique, un graduado de Ciencia Política de nuestra Sede Córdoba, que se tuvo que exiliar en el 77, por razones obvias. Él estaba cursando e iba a ser abanderado de la carrera en la Nacional de Córdoba. Cuando volvió la democracia, regresó, armó su familia y cuando nosotros llegamos a la sede Córdoba él decidió terminar la carrera, ya siendo una persona de más de 50 años, y se convirtió en abanderado del instituto. O sea, la bandera que iba a recibir en la Nacional de Córdoba la terminó recibiendo en la Nacional de Villa María, y hoy, con 60 y algunos años, se da el gusto de ser docente de la Universidad y hacer un aporte desde la docencia. Yo estoy seguro de que detrás de cada uno de nuestros graduados hay historias de resiliencia, de esfuerzo, de sacrificio. 

-Además de los impactos que tuvo la UNVM en lo cultural, lo comercial, gastronómico, lo urbanístico..., hay uno menos perceptible, pero real, en el plano deportivo. Nunca Villa María tuvo tantos equipos competitivos en tantas disciplinas.

-Sí, los chicos que vienen de afuera aprovechan Villa María y la oferta que tiene en materia deportiva para insertarse en los clubes, indudablemente. La Universidad nació con una configuración única, única. Yo nunca vi, salvo en universidades extranjeras, en Cuba, en Estados Unidos, que los estudiantes tengan que cursar paralelamente a sus asignaturas específicas cuatro años de actividad física y deporte. Creo que nosotros deberíamos haber buscado la vuelta para conservarlo. Hoy es optativo, hoy muchos de nuestros estudiantes practican deporte, pero creo que no lo instrumentamos de la mejor manera y tuvimos algunas voces disidentes y tuvimos que ceder y achicarnos en ese sentido.

-¿Cómo se preparan para la celebración por estas tres décadas?

-Bueno, el día del cumpleaños es este sábado 19. Pero es Semana Santa. Si queríamos recibir el día, era Viernes Santo. Decidimos respetar las liturgias y trasladarlo al viernes que viene, día  25, cuando tendrá lugar el acto central. Va a ser, tal vez, el momento más importante del año para celebrar. Pero hay una agenda abierta que ya empezó y que está integrada por eventos académicos, deportivos, recreativos y culturales. Con celebraciones también en cada una de nuestras sedes: Villa Rosario,  Córdoba y San Francisco. Es una agenda que va a durar todo el año. Estamos en tratativas por algunos eventos culturales. Algunos confirmados ya están en la agenda, como la murga uruguaya Agarrate Catalina, para el 18 de septiembre. A este evento cultural, que es de primera línea, ya lo tuvimos en el Campus. Lo estamos coproduciendo, así que seguramente las entradas van a tener un costo. Pero vamos a tratar de que sea lo más accesible y popular posible.

Alumnos de la Universidad Nacional de Villa María, en el Campus

-¿En el Salón de los Deportes sería?

-No, en el Auditorio seguramente. Es un espectáculo que requiere de una técnica particular. Además, es popular, pero no todo el mundo se atreve a asistir a un show de una murga. La primera vez que fui, dije “¿de qué se trata?”. Y quedé fascinado, me encanta la murga, pero hay que atreverse.

-¿Viene el gobernador al acto del día 25?

-Sí, él y muchísimas autoridades más. La mitad del auditorio estará ocupada por autoridades, legisladores nacionales, muchos intendentes (vamos a tener que agregar muchas sillas). Lo estamos preparando para que sea bien dinámico. Y después del acto protocolar, donde vamos a presentar algunos videos para matizar el momento, nos vamos al Salón de los Deportes, a la parte más festiva, si se quiere, con algunos sanguchitos allí, después una fiesta bien popular para estudiantes, pero a la que también están invitados docentes, nodocentes, graduados y la comunidad en general, por supuesto. Es una fiesta que se viene difundiendo y va teniendo penetración desde hace mucho tiempo, cumple 10 años, y que está llevada adelante por estudiantes y graduados de nuestra Universidad y se popularizaron como las “Guachi Guau”, muy convocantes, muy divertidas. Así que, como dije, están todos invitados y  las entradas son muy accesibles.

-¿Si tuviese que destacar un hecho, una característica de quien fue el rector normalizador, Carlos Domínguez?

-Es difícil elegir uno. Yo creo que él dejó una impronta, dejó un legado de su persona misma, a tal punto que es difícil en las instituciones complejas, intrincadas como una universidad pública, destacar a un sujeto, a una persona por sobre el resto y no hablar de equipos. Pero cuando hablamos de Domínguez, la verdad es que él estuvo solo, con un papel que era el texto de la ley que creaba la Universidad y un monto de dinero bastante restringido para hacerla. Todo por hacer. Y solo. Y además con sus características personales, un hombre de relativamente pocas palabras, un poco parco, pero con una serie de cualidades que hicieron que dejara una impronta que todavía hoy persiste. Y bueno, yo agregaría que, además, tuvo gran capacidad de trabajo y la honestidad de una persona que siempre cumple con su palabra, confiable. Después tenía otras cosas, por supuesto, como todos, pero yo tengo un aprecio enorme por Carlos. Es parte de la agenda de este año, ya que lo vamos a distinguir como Profesor Consulto.

-¿Y sobre Martín Gill y su gestión?

-Creo que Martín Gill, con un perfil bastante diferente al de Carlos Domínguez, tuvo como principal virtud la audacia de atreverse a dar ciertos saltos y tomar ciertas decisiones que impactaron fuertemente en la Universidad. No siempre son tiempos para ser audaz, hay tiempos para ser previsor, hasta conservador, que es el tiempo tal vez que le tocó a Domínguez. Pero la impronta de Martín era la de una persona más hacedora y se concatenó con un tiempo de expansión del sistema universitario, que le permitió (o nos permitió, porque yo formé parte de los dos equipos) tomar un montón de decisiones que, como dije, impactaron fuertemente. Gill duplicó los metros cuadrados, y bueno, pudimos construir el Auditorio, el Comedor Estudiantil, triplicar la cantidad de residencias universitarias, construir un edificio nuevo de aulas, entre otras cosas. Y la verdad es que, además, hubo un salto en cantidad de propuestas académicas, cantidad de estudiantes... Pasamos de ser una Universidad de 2.500 estudiantes a ser una Universidad de más de 7.000. Triplicó la cantidad de estudiantes... Hoy estamos en 12.000 estudiantes, con la educación a distancia, que representa un 5 o 6% de los matriculados, pero el 20% de los ingresantes de este año. Tenemos cerca de 700 estudiantes a distancia y nos parece que es una línea que hay que profundizar. Nos encanta que los estudiantes vengan a la Universidad de manera presencial, pero sabemos que hay mucha gente que por trabajo, por razones de distancia, porque tienen familia, hasta por razones económicas, no pueden venir y hay que llevarle la Universidad a la casa.

-En cuanto a esa persona que estudia a distancia, ¿es más alto el índice de abandono que en la presencialidad?

-No, no tenemos estudiadas detalladamente, pero yo creo que hasta debe ser menor. Lo vamos viendo en la proyección de cada una de las carreras, porque no son tantas, son 5 carreras a distancia y creo que el desgranamiento es hasta menor que en la presencialidad.

-Bueno, ya estamos hablando de su gestión, Luis. ¿Qué destacaría?

-Creo que para poder analizar los procesos históricos hay que desprenderse en años y en subjetividades.

-¿Vendrá otro que analice su gestión?

-Sí. Ni soy yo ni es el tiempo. Me parece que es más saludable analizarlo a distancia.

-Bien, no hablemos de logros. Sí de cuál sería su idea hacia adelante.

-Yo hablaba de las dos personas que me antecedieron en el Rectorado y que tienen una fuerte impronta individual y estuvo bien que así fuera para esos momentos de la historia de la Universidad. Pero las universidades públicas son comunidades que están representadas democráticamente y que, a mi criterio, tienen que trabajarse en equipo. Porque, por el modelo de gobierno que tienen, se supone que en las universidades debe conducir un equipo formado por los más capaces, los que tienen más formación. Entonces vos podés armar equipos altamente calificados y es una pena que, pudiendo armar equipos altamente calificados, lo que sobresalga sea una individualidad. Entonces, me parece que la impronta que tiene que quedar en la Universidad es esa, la del trabajo en equipo y no la de los personalismos que en momentos históricos son necesarios, pero en otros ya tienen que ser dejados de lado.

-¿En 30 años jóvenes puede existir el sentido de pertenencia?

-Sí, por supuesto. Imaginate que, no quiero entrar en casos particulares, pero hay gente que son graduados y graduadas de la UNVM, que tienen sus hijos graduados de la UNVM y algunos que trabajan en la Universidad. Pienso en la hija de Adelqui Pelegrino, en Vero Pelegrino, contadora pública por nuestra Universidad, siendo que su padre fue el creador de la carrera de Diseño y Producción Audiovisual. El otro día tomaba asistencia y un apellido me parecía conocido... Resulta que su papá había sido estudiante mío. Son ya dos generaciones. Eso genera que una familia esté atravesada por la institución. Entonces creo que se fue construyendo y se ha logrado un sentido de pertenencia.

-Para no escaparnos de la realidad que nos toca a todos, hablemos de las  decisiones que se toman en Buenos Aires, concretamente en la Subsecretaría de Políticas Universitarias. ¿Les quitan la posibilidad de hacer algo que les gustaría?

-Primero, quisiera quitar foco de una persona en particular, de un área, lo digo por la Subsecretaría de Políticas Universitarias. Yo creo que el subsecretario, al menos en lo que me toca a mí y en la relación que yo tengo, hace lo que puede en el contexto y con los recursos que le asignan. Confío en que él trata de conseguir más recursos, pero bueno, tiene una ministra (de Capital Humano), un ministro (de Economía),  y un presidente que toman decisiones por encima suyo. Por lo tanto, hay limitaciones. Obviamente que nuestra Universidad y muchas otras se han visto resentidas por el contexto. Y para dar una muestra significativa cito la pérdida de la Orquesta Sinfónica, que para nosotros era un valor enorme desde el punto de vista cultural y de cómo nos representaba a nivel nacional. Hacía nada de tiempo que había acompañado a artistas internacionales y nacionales con gran suceso, había actuado frente a cien mil personas en Cosquín Rock en 2023, y en 2024 nos quedamos sin presupuesto para sostenerlo. Uno, cuando va al Campus, se da cuenta, nota el deterioro, porque por supuesto no pudimos seguir pagando los volúmenes de limpieza que teníamos antes, ni el cuidado de los espacios verdes; la infraestructura no se puede mantener, entonces se empieza a deteriorar, se ven humedades, se ven paredes despintadas, a pesar del esfuerzo que hacen los trabajadores, tratando de explotar hasta el último peso que tenemos para hacerlo rendir y cuidar los edificios que tenemos. En lo académico, tratamos de que no pase, pero a un docente que viaja, que tiene que venir a Villa María tres veces por semana, o venir un martes y quedarse hasta el viernes, con los costos y con la falta de avance que han tenido los salarios en correlación a la inflación, se le hace imposible. Entonces, bueno, viene un día menos, da una clase virtual. Y ni hablar en la investigación y en la extensión. Nosotros tenemos un proceso de convocatorias anuales en la extensión, bien anuales en la investigación, financiadas por la Universidad, con acompañamiento, con equipos, con infraestructura, con insumos... También está el costado del vínculo con Conicet, donde hay más de 100 investigadores e investigadoras con salarios muy magros, no tienen insumos para trabajar y los equipos cuando se rompen no se pueden reparar. La verdad que es un contexto bien difícil, pero le estamos buscando la vuelta. La Universidad sigue de puertas abiertas y creo que hay un consenso generalizado con los gremios, de que hay que defenderla de esa forma, que no hay que poner en riesgo el año académico de los estudiantes, que los chicos y chicas tienen que seguir recibiendo clases y que, como sea, tenemos que seguir produciendo conocimiento. Después, las líneas de acción, de lucha, tienen que ir por otro lado, de manera tal de afectar lo menos posible esas dimensiones sustantivas.

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