Habla una psiquiatra y pediatra especializada en el tratamiento de menores de edad

Adicciones que se triplican

La especialista indicó que en los últimos seis años los casos aumentaron (tanto en el ámbito de la salud pública como en la privada)
miércoles, 16 de abril de 2025 · 07:45

Andrea Domínguez se graduó en la Universidad Nacional de Córdoba y luego hizo las residencias, tanto de Pediatría como de Psiquiatría, en el Hospital Regional Pasteur. Ayer pasó por los estudios de laRadio 90.1 y dejó una serie de reflexiones que hacen a la salud mental de muchos de nuestros niños y adolescentes; en realidad, hacen a la salud de la sociedad. La siguiente es parte del diálogo que mantuvo nuestros comunicadores:

-La primera pregunta tiene que ver con tu desempeño tanto en el sector público como en el privado. ¿Notás diferencias en las patologías de personas con menos recursos, más vulnerables, que se atienden mayormente en sector público, con quienes concurren a tratarse o son derivadas al sector privado?

-En realidad, sí, pero no. ¿Por qué? Porque las familias han cambiado en este último tiempo; no solamente las de bajos recursos, sino también las que tienen más recursos. Casi todas se caracterizan por la falta de contacto. El vínculo se ha visto afectado, generalmente porque los papás tienen que salir a trabajar por más horas, tienen que hacerse cargo de otras responsabilidades; entonces, los chicos están más solos. Eso conlleva a que se relacionen de otra manera. Hay menos contacto, menos relación y también hay menos afecto. Y eso se pone de manifiesto con situaciones de violencia, no solamente en las casas, sino también a nivel social.

-¿Por ejemplo?

-En las escuelas, que es donde mayormente vemos ese conflicto. Y uno de los principales sería el bullying, algo que se ve a nivel general, no solamente en grupos de bajos niveles socioeconómicos, sino también en los de alto. Los métodos son diferentes, pero es lo que predomina.

-Hace años que venimos hablando de bullying. ¿Has notado un crecimiento de casos en el último tiempo?

-Sí, muy grande. Y también en la falta de tolerancia hacia las diferencias. Las redes sociales tienen mucho que ver en esto, porque los chicos, en esta soledad que tienen, llegan a comunicarse de otra manera. En la actualidad, nuestros jóvenes se comunican más por redes y por computadora que personalmente. Es muy característico ver que los chicos tienen amigos de otros lugares del mundo; tienen vínculos hasta afectivos a través de las redes sociales. Son relaciones que nosotros, como personas que generacionalmente somos diferentes, no logramos comprender. Como adultos, muchas veces no vemos que los chicos, a esta soledad de la que hablamos, la pueden tolerar gracias a las redes, que son tan conflictivas en tantas ocasiones. Tienen las dos cuestiones: permiten que se sostengan emocionalmente algunas veces, pero también los llevan a sufrir muchas situaciones de acoso, de abuso y de maltrato.

-¿Van solos al consultorio o con sus padres después de algún episodio concreto? ¿Acuden después de la advertencia de las autoridades de un establecimiento o llegan a darse cuenta solos de que necesitan de tu atención?

-Bueno, depende, pero generalmente vienen derivados. La primera consulta, habitualmente, se hace en el área de Psicología. Y cuando evalúan que no hay posibilidades de superarlo a través del psicólogo, los mandan conmigo. ¿Por qué? Porque generalmente se tiene en cuenta no solo lo emocional, sino al adolescente en un todo: lo individual, lo emocional, lo físico, lo orgánico. Entonces, muchas veces, el conjunto de situaciones abarca la mente, el cuerpo y lo social también, porque hay una familia que interviene en la vida de esa persona. Muchas veces, las intervenciones son en familias, no solamente en niños o adolescentes, que tienen un conflicto que generalmente es muy grave y es cada vez más frecuente; es muy frecuente últimamente.

-Algo que se refleja en la serie “Adolescencia”, que se puede ver por Netflix y que cuenta el hecho tan tremendo  del chico de 13 años que mata a su compañera de estudios. ¿Situaciones que pasan en la vida real?

-Esto pasa, puede pasar. Hay que tener en cuenta el contexto también, porque no es que sucede en una persona aislada a la que un día se le ocurre matar. En realidad, es un adolescente que ha sufrido ciertas situaciones de acoso y que llega a un punto en el que no puede responder de otra manera. Yo sé que suena muy duro, pero somos lo que la vida nos ofrece. Recibimos cuestiones positivas y negativas, y que, en un adolescente o en un joven que muchas veces no sabe cómo reaccionar, termina en la situación que narra la serie. Por eso es tan importante la prevención, el llegar antes, el entender qué es lo que le pasa a ese joven para poder ayudarlo a enfrentar las situaciones conflictivas. Una característica de los adolescentes es que no todo lo que parece patológico lo es. Muchas veces pensamos que se puede tildar a un paciente de un trastorno psiquiátrico cuando no lo es. Es una respuesta frente a una situación crítica que no sabe cómo enfrentar. Entonces, lo importante es poder detectarlo a tiempo para evitar que suceda. Y las redes sociales, me parece que cumplen un papel fundamental en esto, en la vida del adolescente. Y es justo por ahí que el protagonista de la serie sufre el acoso y sufre todo esto. Y de nosotros depende el poder detectarlo, el poder escuchar, el poder observar. Muchas veces miramos sin observar. Entonces, tenemos que aprender a tener en cuenta que responden como pueden y muchas veces no hablan, solamente van al acto directo, sin poder analizar cuál es la situación.

-En generaciones anteriores, tal vez por otros motivos, era también difícil la comunicación entre padres e hijos. Muchas veces, al papá se le hace difícil empezar la conversación cuando nota que algo anda mal...

-Así es. Pasa eso, que algunas veces cuesta arrancar y otras veces pasa que nos cuesta ver y asumir la situación. Pasa muchas veces que hay un conflicto que nosotros, como padres, no somos capaces de enfrentar.

-¿Cuántas veces un chico con esta problemática de bullying, con esta soledad, con esta dificultad comunicacional con sus padres, con este encierro en la tecnología, termina en una adicción concreta?

-Bueno, ya el juego es una adicción que se está teniendo en cuenta y que cada vez es más grande.

-Cada celular es un casino...

-Así es. Entonces, se está trabajando mucho sobre la exposición a los elementos electrónicos, porque son adictivos. Arrancamos con esa adicción; después, la exposición a otro tipo de drogas que es cada vez más frecuente y a menor edad. Acá, en Córdoba, por ejemplo, tenemos un conflicto para hacer tratamiento para menores de 16 años en adicción: no tenemos donde hacerlo. En realidad se hace tratamiento ambulatorio, pero si se quiere hacer una internación abreviada para sostener, no tenemos un sistema.

-Cuando la Ley de Salud Mental establece que en cada establecimiento público o privado debería existir un lugar para la atención de esa problemática... 

-¿Por qué pasa? Yo creo que porque no se contemplaban antes las adicciones en chicos tan jóvenes. Ahora tenemos pacientes de 13 años adictos. Es tan cruel la realidad que yo creo que nunca nos imaginábamos que íbamos a llegar a ese punto.

-Ya no hablamos de la adicción a pantallas, sino a sustancias tóxicas...

-Claro, sustancias tóxicas.

-¿Cuánto tiempo hay que esperar en el Hospital para tener un turno?

-Como mucho, quince días.

-¿Qué mensaje podríamos darle a padres que tienen hijos menores hoy?

-El mensaje sería que escuchemos, miremos, tengamos en cuenta nuestros sentidos. Mirar, escuchar, tocar, abrazar. Eso es lo más importante para los chicos. Muchas veces, los adolescentes se alejan un poco y es normal que a esta edad ellos quieran estar lejos de los papás, pero, más allá de eso, nosotros tenemos que estar cerca para cuando ellos nos necesiten... Yo estoy en el Hospital haciendo psiquiatría infanto-juvenil desde hace seis años. La incidencia de casos ha aumentado hasta tres veces más en relación con lo que era al principio. Es muy alto el número de pacientes o de adolescentes que viven situaciones de violencia de todo tipo. Más allá de todo, hay posibilidades de salir adelante con los chicos y podemos tener buenos resultados, como les decía, si llegamos temprano.

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