Día del Kinesiólogo y Fisioterapeuta - Habla Diego Ceballo, el responsable del área en el Hospital Regional Pasteur
La capacitación, el buen trato hacia paciente y el orgullo por el Pasteur
“Siempre quise dedicarme a esta profesión”, dijo a elDiario el profesional que encabeza el equipo de la especialidad en la histórica institución de salud de Villa María y la regiónEl Día del Kinesiólogo y Fisioterapeuta se celebra cada 13 de abril en Argentina, por motivo del aniversario de la primera escuela universitaria de Kinesiología creada en 1937, en la Facultad de Medicina, de Buenos Aires. Sin embargo, los primeros antecedentes datan de 1904, cuando la primera mujer médica de Sudamérica, Cecilia Grierson, comenzaba a dar cursos de esta materia ante la necesidad que se registraba.
“Este es un trabajo en equipo, y sin la ayuda de todos sería imposible trabajar bien”.
Mucho tiempo ha pasado, y la kinesiología y la fisioterapia ha evolucionado mucho en el mundo y en el país. Y nuestra ciudad no es una excepción, ya que cuenta con muchas y muchos excelentes profesionales que, día a día, trabajan y ayudan incansablemente a las personas a mantener su capacidad física, prevenir alteraciones, y recuperarse y rehabilitarse por accidentes traumáticos, tanto físicos como neurológicos, y a quien padece patologías degenerativas y neurológicas.
Diego Ceballo, oriundo de Villa Dolores, en el norte de nuestra provincia, es uno de esos profesionales, y uno que ama mucho lo que hace. Trabaja desde hace 25 años en el Hospital Regional Pasteur y, desde hace 5, supervisa el Servicio de Kinesiología y Fisioterapia de esta importante institución, que es un orgullo de nuestra ciudad y región.
“Yo me recibí en la Universidad Nacional de Córdoba en el año 1998, en la ciudad de Córdoba. Ahí conocí a mi mujer, que es de Villa María, Carla Aballay, y quien también es mi colega. Por eso vine a parar acá. Comencé a trabajar en ALPI, en el 1999. Un año después, esa entidad y el Pasteur se fusionan, así que estoy en este Hospital hace 25 años”, narró Ceballo.
Sobre por qué decidió estudiar esta carrera, afirmó: “Desde mi niñez ya me gustaba el área de la Medicina, y llegado el momento me decidí por Kinesiología, porque siempre me gustó el deporte, y pensaba trabajar en el área de rehabilitación deportiva”.
“Sin embargo, en el último año de la carrera, durante las prácticas, me tocó en un centro donde se hace la parte de neurorehabilitación, es decir, patologías neurológicas, en lo que finalmente me especialicé”, añadió.
Capacitación constante
Esta carrera, y en general en el mundo de la medicina, el profesional se capacita constantemente, porque el rubro lo demanda, algo que Diego Ceballo tiene en claro y, por ello, lo ha hecho “siempre”.
“Desde que supe cuál sería mi especialidad, todo el tiempo hice cursos, posgrados y capacitaciones sobre mi área específica, que tiene que ver con la terapia motriz de todas las cuestiones neurológicas”, manifestó.
Y agregó: “Hay que decir que es un tema complejo, ya hay ciertas patologías que llevan mucho tiempo de rehabilitación, porque más allá de la paciencia que hay que tener, uno sienta una relación con el paciente muy cercana, que permite que el tratamiento sea mejor, porque se crea un vínculo al estar tanto tiempo juntos”, contó.
Obviamente, estando en el Hospital Regional Pasteur, le ha tocado trabajar en otras áreas “como lo que es la parte respiratoria”, mencionó, para añadir, seguidamente, que “sobre todo en la parte de los adultos, aunque también está la parte pediátrica, y en ambas áreas, respecto al tema respiratorio, hay muchos y muy buenos colegas, excelentemente formados, como los hay en otras áreas, la Unidad Coronaria o en la Terapia Intensiva, tanto de adultos como de niños”.
Equipo muy profesional
“El equipo de Kinesiología y Fisioterapia del Hospital Pasteur hoy está conformado por nueve excelentes profesionales, cada uno haciendo una labor muy importante. Además del área en la que cada uno está específicamente, hacemos consultorio externo, donde se ven patologías traumatológicas respiratorias de adultos y niños”, dijo.
Puntualizó que “hay, por ejemplo, un área que se hace para cirugías bariátricas, para personas que tienen problemas de obesidad, con una colega abocada específicamente a la rehabilitación muscular de estas personas”.
Ceballo mencionó, durante la entrevista, que en el Hospital de la ciudad sienten que están muy bien cubiertos y que el centro de salud es muy completo.
“Yo estoy encabezando el servicio desde hace 5 años, desde la pandemia, y antes estuvo el licenciado Gabriel Talei (porque cabe decir que nosotros, los kinesiólogos, no somos médicos, sino licenciados)”, expresó. Sobre cómo es llevar la labor profesional propiamente dicha y la parte de supervisar un servicio, comentó: “La llevo bien y, por supuesto, necesito la colaboración de mis colegas, quienes están muy predispuestos al trabajo y no hay problemas graves entre nosotros”.
“Obvio, este es un trabajo en equipo, y sin la ayuda de todos sería imposible trabajar bien”.
Se le preguntó cómo es tener una esposa que hace el mismo trabajo que él y, con una sonrisa cómplice, señaló: “Ella trabaja en Kinetics, en la parte privada, y está en especialidad de Traumatología y, más específicamente, al tema de la columna, sobre todo en el área deportiva. Lo que yo iba a hacer. Por mi parte, también estoy en la Fundación para el Progreso de la Neurología (Fupron), como su trabajo, del área privada. Pero bueno, en nuestro hogar, obvio, compartimos nuestros día a día laboral, pero tratamos de no hablar tanto del trabajo, ja. Tenemos tres hijos, ya grandes, Mailén (27) que nos va a hacer abuelos, Nicolás (24) y Rocío (29), y ninguno siguió nuestros pasos. Quizá demasiada kinesiología en sus vidas...”.
Se le preguntó luego sobre el tema de accidentología en la que participan motos, cuyos conductores terminan con graves secuelas, para saber si ha ido en aumento, y respondió que “sí, cada vez se ven más casos, con graves secuelas, sobre todo porque no usan el casco. Por eso, pedimos que lo usen y que la gente que utiliza este tipo de vehículos tenga mucho más cuidado. Porque las consecuencias son terribles, lo vemos todos los días”.
“La clave para ser un buen kinesiólogo es la capacitación constante y el buen trato al paciente. La mayor alegría que uno tiene es cuando ve que el paciente puede volver a su vida normal, cuando te los encontrás en la calle y te agradecen tanto. Esa es una señal de que uno hace bien su trabajo”, expresó.
Por último, a los colegas les envió un mensaje en su día, en una carrera con gran auge y que -afirmó- cada vez es más elegida por los más jóvenes: “Ojalá todos pasemos un feliz día. A festejar y honrar nuestra profesión, que es muy linda”.
