La casa de estudios promocionó y cobró matrícula por una carrera que decidió no dictar en la ciudad
Fuerte queja contra la Siglo XXI
Ya tomó intervención la Defensoría del Pueblo de la ciudad, Defensa del Consumidor de la Provincia de Córdoba y el tema llegará a la Secretaría de Políticas Universitarias de la NaciónLa decisión de la Universidad Siglo XXI de dejar sin efecto el dictado de la promocionada carrera de Nutrición en su sede Villa María derivó en una serie de situaciones perjudiciales para familias que alzaron su voz de denuncia.
“El año pasado, entre septiembre y octubre, me llegó información de la Siglo XXI, porque había estado preguntando por las carreras que ofrecían, debido a que yo no podía mandar a mi hijo a estudiar a Córdoba, como alguna de las otras familias que también están afectadas con esto. Y bueno, nos llegó la información de que venía la carrera de Nutrición, junto con Psicología y otras a la sede local, que se encuentra en la calle Mendoza, entre 9 de Julio y San Martín, donde funcionaba el Apross”, explicó ayer Paola Ruiz Martínez, para agregar seguidamente que tomó un crédito para pagar la inscripción y el semestre, mientras otros padres que son de la región alquilaron un departamento en la ciudad para que sus hijas se establecieran y comenzaran a transitar el camino que las convertiría en nutricionistas.
Como vocera del grupo, Ruiz Martínez narró a nuestra radio 90.1 detalles del caso: “El 7 de octubre del año pasado me dicen que tenía tiempo hasta el 14 de ese mes para inscribirlo, por el tema de que no iban a ser más de 10 alumnos, dado el espacio disponible, hasta tanto tuvieran el Campus que están por construir”.
“Bueno, obviamente, la matrícula y el semestre es un módulo que implica un desembolso que por ahí uno no tiene a disposición enseguida, pero como el tiempo apremiaba, tomé un préstamo para poder pagarlo”.
Al ser consultada acerca de cuánto es el monto que debía pagar, explicó que “la matrícula y el semestre era un millón y medio, que pagado de contado tenía un 10% de descuento, algo así... Yo pagué un millón trescientos y pico”.
-¿Con el descuento?
-Con el descuento, sí.
-Y entonces, ¿qué sucedió?
-Bueno, nos mandaron la info y, teóricamente, el 17 de marzo iban a comenzar a cursar. Después yo tomo contacto con otra mamá, cuya hija fue compañera del secundario de mi hijo, que también va y se anota. Y bueno, cada familia tiene sus historias, ¿no? Hay dos chicas de otros pueblos que vinieron en diciembre y alquilaron departamento. Mi hijo estaba trabajando y dejó de trabajar el 14 de marzo porque no le coincidían los horarios de la Facultad con los horarios de trabajo. Ese día, 17 de marzo, nuestros hijos fueron a la presentación ahí, en las aulas de la Siglo XXI, y allí les dicen que los chicos de la carrera de Nutrición iban a empezar un poquito más atrasados, entre finales de marzo y el martes 1 de abril.
-¿Y...?
-A los pocos días, el viernes 28 de marzo, llego a mi casa y mi hijo sale corriendo a la vereda y me hace escuchar el audio de sus compañeras de ahí, de la carrera, llorando, diciendo que por WhatsApp les habían informado que por cuestiones de cupo se daba de baja la carrera.
-¿No había la suficiente cantidad de alumnos?
-Claro. Entonces daban de baja la carrera. Entonces yo me empiezo a contactar con otros padres, porque a mi hijo nunca le llegó la información, como a otros. Fueron así, muy selectivos al dar a conocer la caída de la carrera. No sé por qué. Entonces decidimos, con otros tres padres más, otras tres familias más, ir el lunes a la sede a pedir una explicación.
-¿Qué les dijeron?
-Bueno, la persona que está a cargo nos explicó, correctamente, que ellos han decidido cerrarla “por una cuestión pedagógica”. Entonces le dije que si bien yo soy profesional, formada en la universidad pública, no entendía lo que me decía. E insistió ante las familias que estábamos ahí con que hicieron una proyección y que cuando uno abre una carrera tiene que haber cierta cantidad de alumnos, porque, obviamente, en el transcurso de los cuatro o cinco años de cursado que lleve la carrera se pueden ir dando de baja chicos, o porque no les gusta, o porque las materias van a ir cambiando, algunos promocionan, otros las tienen que recursar...
-¿No habían conseguido reunir los diez alumnos?
-Sí, los tenían. Es más, yo le dije que “no nos estarían dando los números, ni la información, porque en un momento nos dijeron que hasta diez recibían y vos me decís que tenés diez”. Es más, a otros padres les habían dicho que con cinco podían empezar la carrera. Ahora la aumentaron en esta semana a trece...
-¿No les cerraban los números?
-Yo creo que una institución de treinta años de trayectoria, como es la Siglo XXI, si va a poner una carrera en una sede como Villa María, una carrera que no es nueva para ellos, porque en Córdoba la tienen, a la proyección la debería haber hecho antes de promocionarla, antes de apurar para inscribirnos. ¡Cómo nos manipularon a nosotros y a los chicos, principalmente! Jugaron con su ilusión, con un montón de situaciones.
-¿Cómo quedó el tema? ¿Cómo está ahora?
-En esa misma reunión, el encargado nos dijo que esa información era la que a él le bajaban y que la carrera no se podía abrir. Que si bien el profesor que ellos iban a tener estaba pago y la tutora también, no se podía abrir de ninguna manera. Entonces pedimos hablar con alguien con mayor jerarquía dentro de la universidad, algo que logramos el lunes.
-¿Y qué respuesta obtuvieron en esa nueva instancia?
-Tanto la persona responsable de acá, de Villa María, como la vicerrectora de la universidad, nos ofrecen un cambio de carrera. Y una de las nenas se pasó de Nutrición a Psicología. Otros dos padres pidieron la devolución de dinero por este manoseo. Nosotros les dijimos que no, que no creíamos que era lo que correspondía, que deberían solucionarnos la situación y que, bueno, íbamos a pedir ayuda a la Defensoría del Pueblo.
-¿Qué pasó en la Defensoría?
-En la Defensoría del Pueblo nos escucharon, están asistiéndonos permanentemente. Ayer (por el miércoles) se mandó una nota al director de Defensa al Consumidor de la Provincia de Córdoba. Y hoy (por ayer) se va a realizar otra nota para la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación. Es decir, estamos haciendo lo que se puede por el sueño de nuestros hijos y porque entendemos que no se debe jugar con las personas...
-Y menos puede hacerlo en Villa María una institución a la cual la ciudad le acaba de ceder un terreno para que tenga su propio Campus...
-Esto nos tiene mal. Yo, particularmente, estoy abrumada, porque uno ve a su hijo que se queda sin trabajo, no le gusta otra carrera... Porque, como yo le expresé a la vicerrectora: “Discúlpeme, señora; usted me está ofreciendo como última oferta el cambio de carrera o que nos bonifican seis meses de la carrera, pero para cursar en Córdoba. Yo estoy pagando las cuotas del crédito, otras familias están pagando departamentos, todos tenemos nuestras cositas. Yo les estoy pidiendo, por la educación de mi hijo, que abran la carrera en Villa María, porque es una oferta educativa que ustedes se encargaron de promocionar”. La verdad es que es una falta de seriedad importante, una suerte de estafa moral hacia los chicos. La vicerrectora me dice: “Pero te ofrecemos otra carrera”. Entonces yo le digo “señora, ¿usted es profesional? ¿Qué profesión tiene?”. Es contadora pública. Y yo, que soy kinesióloga, le pregunto: “¿Por qué no estudió Kinesiología?”. Bueno, a mi hijo le gusta Nutrición. Le gusta eso. Hace tres o cuatro años que él está con el tema de mirar la alimentación, las porciones, las proteínas... Y ellos dijeron que lo podría estudiar acá y mi posición no me permite mandarlo a Córdoba y las otras familias tampoco lo pueden hacer, además, ya están pagando departamentos acá, en Villa María.
