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Respuesta al tribuno Romero

viernes, 7 de marzo de 2025 · 08:30

Señor director:

Soy abogado desde hace 29 años y magíster en Asesoramiento Jurídico de Empresas. Soy padre y esposo.

Desde que asumí el cargo como tribuno de Cuentas, constantemente padezco el asedio mediático de mi par Cr. Maximiliano Andrés Romero, siempre endilgándome conductas u omisiones falsas.

Solo él y su grupo saben qué interés político están buscando con la difamación a gente de bien.

Esta es la primera vez que doy respuesta a sus publicaciones, porque no solo son falsas, sino que esta vez se excedió al efectuar una denuncia en Fiscalía por supuestos “ocultamientos de órdenes de pago”.

Si bien soy el presidente del Tribunal de Cuentas, soy minoría, ya que las tres primeras fuerzas políticas ubicaron un tribuno cada una en las elecciones del año 2023.

En nuestra labor diaria, nos regimos por un Reglamento Interno, dictado por nosotros mismos y por las normas de la Carta Orgánica.

Así las cosas, ningún tribuno, secretaria técnica, ni siquiera empleados, pueden ocultar órdenes de pago ni impedir el control a ningún tribuno de Cuentas o secretario técnico.

Todo lo que entra, está o sale del Tribunal queda asentado en un sistema informático al cual todos tenemos acceso mediante usuario y contraseña.

Destaco que solo basta con asistir al lugar de trabajo y controlar  las órdenes de pago y el sistema, de 7 a 15 horas.

El Tribunal de Cuentas adopta sus decisiones por simple mayoría, es decir, es suficiente la aprobación de dos de sus miembros. Cuando una orden de pago está firmada por dos tribunos, se considera aprobada y está en condiciones de ser pagada, según disponibilidad financiera y a criterio del Departamento Ejecutivo, según el plazo de pago pactado oportunamente.

Nadie tiene que “avisarle” al Cr. Romero que ingresaron órdenes de pago y tiene que ponerse a trabajar. Puede ingresar al sistema o ir a la Mesa de Sesiones a ver las órdenes de pago en soporte papel. Muchas veces ve las órdenes de pago, pero no formula observación alguna, y tampoco las aprueba con su firma.

Nadie tiene manera de saber qué vio o qué no vio.

En la oficina de las secretarías técnicas donde sesionamos hay una fotocopiadora que es habitualmente utilizada por el tribuno Romero para guardar información. También toma fotografías con su teléfono.

En su publicación, este tribuno sostiene que no tiene tiempo suficiente para analizar o controlar las órdenes de pago.

A tenor de esto, señalo que Cr. Romero cuenta con la asistencia exclusiva de la abogada Lucía Sosa Zayas, quien integra la escribanía de su madre, Graciela Zayas, siendo personal contratado por el Tribunal.

Entiendo que ambos son profesionales formados, que, de trabajar realmente en el horario señalado, no deberían tener inconvenientes para efectuar sus análisis. Eventualmente, si necesitara mayor tiempo para evaluar algún caso particular, lo podría plantear y resolverse en el marco de las sesiones ordinarias del Tribunal. Como dije, se puede, en todo momento, fotocopiar o digitalizar cuanto documento sea de su interés.

Para finalizar, vuelvo sobre mis palabras, soy abogado litigante y seguiré ejerciendo mi profesión hasta mi retiro.

No he cometido ningún tipo de delito ni falta administrativa. Pero las mentiras, calumnias e injurias que me profirió el tribuno me causan un perjuicio de carácter moral y patrimonial por las cuales podría responder el Cr. Maximiliano Andrés Romero ante la Cámara del Crimen local.

José María Sánchez, presidente del Tribunal de Cuentas