María Cecilia Bazzanella, directora del ISBR, compartió con elDiario cómo han abordado este tema que sigue dando mucho que hablar

Celulares en las escuelas: la experiencia en el Rivadavia

Como parte de la idea de saber cómo viven los diferentes colegios de la ciudad esta situación que, por un lado, es un problema, pero por otro una oportunidad, tocó el turno de conocer lo que sucede en esta institución
jueves, 6 de marzo de 2025 · 08:30

Ayer, en nuestras páginas, los lectores pudieron leer sobre lo que sucede con el tema del celular en la escuela según la experiencia del Colegio Comercial (IPEM 147). Se pudo advertir que es una situación complicada, ya que los estudiantes, aunque emplean el aparato para el estudio, el cual prácticamente suple casi a una computadora, lo usan también para otras cosas que los alejan -y mucho- de la materia que se trata. De hecho, es un problema que está aún en vías de encontrar solución.

La idea de conocer más a fondo lo que se desprende de los celulares en las escuelas -cabe recordar- viene de la relación que los jóvenes, sobre todo estudiantes del nivel medio, tienen con los celulares. Este es un tema que, por ejemplo, ha llevado a Francia, Brasil, Australia y otros países, de una u otra manera, a prohibir o limitar su uso en las aulas, salvo que sea para uso estrictamente académico.

 

¿Útil herramienta o un gran problema?

El celular es, por un lado, una gran herramienta para aprender y, por el otro, un elemento de distracción que atenta contra la calidad de la educación en las escuelas. Y más.

Por eso, elDiario consultó a la directora del Instituto Secundario Bernardino Rivadavia (ISBR), María Cecilia Bazzanella, quien nos compartió cómo se ha vivido esta temática y las medidas que se han tomado para darle la mejor solución posible.

“Para nosotros, el advenimiento de las tecnologías nos invitó a pensar el modo de utilizarlas. Porque, por un lado, son importantes; y, pedagógicamente, el celular es, sin duda, una buena herramienta. Uno tiene que pensar los programas, donde están la lectura y la comprensión, así como también la situación de soluciones problemáticas, y nos encontramos con la cultura digital. Así que invitamos a los profesores a pensar, por un lado, actividades que incluyeran la utilización del celular y, por el otro, usar la plataforma digital con la que nosotros contamos, pero hacerlo de una manera acompañada y muy regulada por los docentes”, detalló Bazzanella.

En este sentido, la directora de la institución explicó que “esta realidad nos hizo trabajar con los docentes y ver de qué manera regular la utilización del celular, porque el que los chicos lo tuvieran permanentemente, más allá de los momentos en que se usaba para el estudio y con iniciativa del profesor, nos llevó a situaciones de desconcierto. Por ejemplo, con temas de apuestas, sobre todo con chicos de cuarto año y, aunque no llegó a tanto, sí llegamos a advertir que se los invitaba a participar en estas plataformas. Esto lo comenzamos a ver en el 2023, pero ya en el 2024 comenzamos a regular este asunto”.

“También vimos asuntos vinculares muy complejos, en donde el anonimato a la hora de escribir y enviar mensajes, en lugar de integrar a los estudiantes, llevaba a situaciones de angustia e incluso de padecimiento. Había una dependencia. Por eso, venimos trabajando con las familias sobre lo que pasa con los celulares y los chicos a la noche, porque son demasiadas horas de pantalla, y luego llegan al otro día agotados y no en buenas condiciones para aprender”, expresó.

 

Un gran desafío

Esta nueva realidad implicó un importante desafío para la escuela, porque, como señaló Bazzanella, “necesitan tener las herramientas, como lo es el celular para el uso pedagógico, pero también está lo que el mismo aparato hace distrayendo o alejando al estudiante del estudio. Fue así que decidimos realizar un trabajo integral, donde participaron directivos, docentes, familias y estudiantes y se generó la “Caja Tecnológica”, que el año pasado fue una caja común donde los directivos de curso pedían a los estudiantes que depositaran sus aparatos y solo si el docente lo necesitaba para algún trabajo se volvían a tomar, para después de nuevo guardarlos cuando ya no se usaran”.

“Desde un principio funcionó muy bien, pero también era una realidad que a los chicos les daba miedo el traslado de sus celulares en estas cajas, porque son aparatos caros”, por lo que propusimos que la Caja Tecnológica “esté colgada en las aulas, con compartimientos individuales para cada uno de los celulares, y que, además, cuenten con el aparato a la salida rápidamente por cuestiones de comunicación con las familias. Lo que deseo decir es que para nosotros el celular es solo para fines pedagógicos”, afirmó.

Sobre el uso del celular para burlas o escraches como sucedió en otros colegios, dijo que se vio en la institución, “sí, pero poco. Se vieron algunos videos o memes que fueron incómodos, pero con algunas pautas y reglas lo controlamos, porque, además, la cultura digital está y va a seguir creciendo. Y a nosotros los adultos nos toca poner los límites necesarios”.

“Nosotros estamos convencidos de que el celular es una buena herramienta, pero obviamente no debe ser la única, para nada, y que hay que regular el uso de estos aparatos”.

Sobre si es de la creencia de que debería regularse también a nivel ministerial, tanto provincial como nacional, o como se ha hecho en otros países, señaló: “Nuestro Ministerio provincial es muy abierto a discutir este tipo de temas, es algo que habrá que conversar. Sí, la mirada del ministro, Horacio Ferreyra, es la de valorar la cultura digital, así que, al menos a nivel Córdoba, me atrevo a pensar en que se podría regular este tema”.

En definitiva, el ISBR ha trabajado a fondo en la problemática, buscando una solución integral y sacándole provecho al celular,  evitando que el problema tenga mayor magnitud.

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