Tratamiento ambulatorio para personas con adicciones - Dialogamos con los operadores
“Hay un mundo próspero después de las drogas”
En Villa María comenzó una propuesta de tratamiento ambulatorio para personas adictas. Los operadores que coordinan esas reuniones dialogaron con nuestro medio para hablar de la problemática. El crack o “pipazo” es lo más destructivo que hay en la ciudad, dijeron“Llevamos adelante un programa en el que tratamos de hacer ver que después de las drogas hay un mundo de prosperidad y de realización personal”, comenzó diciendo Martín Fernández, uno de los coordinadores del tratamiento ambulatorio que se ofrece en la ciudad de Villa María.
Realiza su tarea junto a Maximiliano Vega y Olga Centeno (los tres ad honorem). Olga está a cargo del grupo de mujeres, coordinados por Sonia Córdoba, referente municipal y presidenta de la Asociación Civil “No Bajaremos los Brazos”.
Desde hace dos meses, se abrieron las puertas del Centro Cívico, en el ingreso por calle Tucumán, para que las personas con consumos problemáticos de estupefacientes adquieran herramientas que les permita proyectar una vida diferente, lejos de las drogas.
Córdoba señaló que el municipio realizó un programa para aplicarse en cinco puntos de la ciudad “donde están involucradas todas las secretarías que pueden trabajar en el tema, tales como deporte, cultura, salud”.
Disponen por supuesto del equipo de salud mental de Villa María, que tiene profesionales de psicología y psiquiatría para el abordaje de las adicciones, pero fundamentalmente, cuentan con el espacio de escucha en las reuniones que se realizan en el Centro Cívico.
“Yo soy operador terapéutico formado en la Fundación Morra de Córdoba capital, y además, soy exadicto por lo que más allá de mi formación, puedo aportar lo que viví en carne propia”, dijo Martín.
“Por eso sé cómo se vive cuando estás consumiendo. Es estar mal todo el tiempo, no podés cumplir con tu familia, con el trabajo. Los chicos viven en depresión”, afirmó.
Por eso crearon un programa que empieza por abordar la enfermedad como tal. “Tenemos que entender que esto es una enfermedad de por vida”, señaló.
“Después, trabajamos para enseñar habilidades, fundamentalmente emocionales, para que cada uno sea consciente de qué es lo que te lleva a consumir, cuáles son los disparadores que te hacen recaer”, agregó.
Centeno agregó que también hablan de la historia de cada uno, para buscar la “raíz del problema”. “Todos cargan con una mochila”, agregó.
“Como se sabe, adicción quiere decir sin dicción, sin palabras. En este espacio de escucha hablamos de las cosas que callamos y de las razones por las que tapamos esos trastornos con consumos”, apuntó Martín.
“El programa es extenso y al final, la idea es trabajar en el cambio de pensamiento de una persona adicta, con el fin de que tenga herramientas para elegir una vida sana y saludable”, señalaron.
Hombres y mujeres
A poco de empezar con las reuniones, ya formaron un grupo de 15 varones y de 10 a 12 mujeres. “El grupo de mujeres se creó porque muchos atraviesan la problemática en pareja y llegaban los dos a las reuniones”, indicó Centeno.
“Como vimos que muchas mujeres jóvenes que son mamás no podían venir por no tener dónde dejar los chicos, es que ideamos actividades para niños, a fin de que no haya ningún impedimento para estar acá”.
Asiste gente de todas las edades, no solo jóvenes. Son personas que en cualquier punto de su historia toman la decisión de dejar de consumir drogas y allí, es un espacio para encontrar la fortaleza para hacerlo.
Las reuniones
Los grupos funcionan los días martes y jueves de 20 a 22. La idea es que quienes quieran asistir, puedan pasar primero por la Admisión que se lleva a cabo en el mismo Centro Cívico los lunes y viernes por la mañana.
“Pero los recibimos a todos, aunque no hayan pasado por la admisión”, aclararon.
“Hay chicos que llegan detonados, otros que abandonan las comunidades terapéuticas y encuentran en este tratamiento ambulatorio una posibilidad”, indicaron.
“Algunos vienen en situación de consumo y por su puesto que iniciamos un acompañamiento individual antes que se sumen al grupo. Pero a ninguno le decimos que no”, concluyeron.
Los interesados pueden comunicarse telefónicamente a los siguientes números:
3534297193 (Olga)
3534118880 (Martín)
3534413325 (Sonia).
Mirada - El crack o “pipazo”, lo más destructivo
El grupo prefiere hablar de las conductas adictivas más que de las sustancias, porque entienden que hay muchas adicciones al, por ejemplo, tabaco, comida, trabajo “o lamentablemente ahora, que se está viendo mucha dependencia al juego en línea”, apuntó Córdoba.
Sin embargo, saben que el tipo de sustancia con el que procuran llenar los vacíos existenciales, puede ser más o menos destructivo.
En ese punto, señalan su preocupación porque “a Villa María llegó el crack o pipa, que es lo que están consumiendo la mayoría de los pibes”. Se trata de un derivado de la cocaína con un efecto destructivo.
Dijeron que es una droga que provoca un efecto inmediato, liberando dopamina que hace vivir unos minutos de éxtasis. El problema es que después, necesitan alcohol “para bajar el efecto” y que más tarde, van por otra dosis. “Hay chicos que a consecuencia de fumar pipa lo perdieron todo. Primero, los vínculos; y después, lo material: se fueron en los pipazos trabajos estables, casas, autos y todas las pertenencias”.
“Yo lo veo acá, en Villa María, la cantidad de chicos en situación de calle tiene que ver con el crack y también los robos en quioscos o almacenes donde se llevan principalmente botellas con bebidas, también pasa por ahí”, apuntaron.
“Necesitamos urgente una campaña de prevención, porque es muy destructivo. Y lo digo por experiencia”, agregó Martín.
Precisamente, señaló que en Buenos Aires, que ya vienen trabajando con esa problemática, han creado muchas comunidades terapéuticas “y en Córdoba todavía eso nos está faltando”.
Sobre las edades de inicio de consumo refirieron que la mayoría comienza a los 15 o 16 “y si bien muchos aseguran que lo manejan, tarde o temprano se convierte en un problema”.
