Son de 10, 20, 50..., y también de 100, 200 y 500, como sea, es cada vez más difícil que te los acepten en los comercios, e incluso en los bancos

Billetes de baja denominación: nadie los quiere recibir más

Las y los villamarienses, como todos en el país, están teniendo muchos problemas para poder usar -y deshacerse- del dinero en papel de bajo valor. Y no son pocos, sobre todo empresas, los que tienen muchos de este, por lo que a veces cuesta más sacárselo de encima que el valor que tiene
jueves, 27 de marzo de 2025 · 08:48

Desde hace dos años, pero sobre todo en el último año, los billetes de baja denominación, como son los de 10, 20, 50, 100 y hasta 200 pesos -y ya está pasando con  los de 500 e inclusive con los de 1.000-, que tienen aún valor legal, son un problema tanto para quien paga con ellos como quienes lo reciben. Esto, principalmente, tiene que ver con un tema de espacio.

Y olvídense de las monedas. Esas no valen nada aunque tengas 10 millones de pesos; y solo te las toman si las vendés por su propio peso y valor material.

Las entidades bancarias están obligadas a recibir los billetes -salvo el de 5 pesos, con el rostro de don José de San Martín, que hace ya varios meses dejó oficialmente de circular-, y sus clientes también a aceptarlos. Ocurre lo mismo en los comercios; es decir, si vos vas a pagar un alfajor que cuesta 800 con billetes de 20, 50 o 100, por ejemplo, por ley deben aceptarlos. Sin embargo, son cada vez más los kioscos o almacenes que no lo hacen. Antes se jugaba con dar, en lugar de cambio, caramelos, pero ni eso ya funciona.

“Es la inflación, estúpidos”, podría parafrasearse -con un leve cambio-, esa famosa frase de Bill Clinton.

 

Muchas molestias

Son varios los lectores de elDiario que se han comunicado para contar lo que les está pasando, ya que muchos van guardando estos billetes  o ahorrando con ellos,  pero ahora, si quieren comprar algo o cambiarlos en el banco, es más que común que no se los acepten.

“Yo el otro día quise comprar 4 míseros saquitos de café en un quiosco, donde siempre compro. E iba a pagar con billetes chicos, de 20, 50, 100 y hasta de 200; y cuando quise pagar no me los quiso recibir la chica. Y tampoco es que era muchos billetes. Le recordé que por ley debía aceptármelos y que lo que hacía no estaba bien, y se enojó, y cuando quise pagar con uno de mil, ¡no me quiso vender! Ahora dejé de comprar  donde siempre lo hacía”, contó Matías, un ciudadano consultado.

Historias como estas son cada vez más comunes, algo que verificó este medio en su recorrido para saber qué pasa, aunque hay que decir también que en ciertos comercios, por el contrario, se siguen aceptando billetes de baja denominación.

Lo que este medio pudo ir averiguando es que detrás de esta problemática no hay mala fe, ni de los bancos, ni de los comercios, ni de los clientes, aunque son a quienes le afecta (a quienes no les aceptan los billetes, tanto como a los que le dan una cantidad obscena de ellos que luego no podrán utilizar) y es entendible que se molesten. Eso sí, por ley, mientras el Gobierno no diga lo contrario, todos los billetes de curso legal, de 10 pesos a 20.000, deben aceptarse, tanto de ida como de vuelta.

Este es un problema de la realidad misma y de difícil solución, al menos mientras la inflación siga teniendo carácter de endémica. Una ecuación que solo pueden resolver quienes están a cargo de la economía del país. Y digamos que este sería uno de los muchos problemas que tiene sobre la misma, y quizá no el de mayor importancia.

Ante la falta de espacio en las cajas fuertes o bóvedas, dependiendo de la entidad bancaria, cada vez es más difícil guardar tantos billetes juntos que, encima, no tienen mucho valor. Desde que lanzaron los billetes de 10.000 y 20.000 pesos es más grave el tema, ya que muchos clientes buscan deshacerse de esos billetes de baja denominación que han acumulado en los bancos. Pero ante la falta de espacio evidente que tienen, estos se niegan a aceptarlos, o los aceptan y cobran un recargo a las empresas más grandes (no así a pymes ni a individuos, por resolución del Banco Central), y hablamos de billetes de 100, 200 y 500; los de menos denominación ya casi ni se miran, por más resolución que haya.

“Nosotros aceptamos los billetes de baja denominación, pero también esperamos que a veces el cliente los acepte si los damos. Ahora, el tema es el espacio, nosotros no tenemos un tesoro -la caja fuerte sería- infinitamente espacioso. Entonces, si alguien viene con 100 millones de pesos con billetes de 100, o de 500 -peor sería con denominaciones más bajas-, si no tenemos espacio, debemos trasladar ese monto en papel al Central de Córdoba, y el traslado tiene un costo, y este se le debería de cobrar a quien deposita ese dinero”, señaló Gerardo Arias, gerente de la sucursal del Banco Supervielle, Villa María.

 

Un caso de tantos

“Yo deposito cada semana en el Banco de Córdoba (Villa María), y ya en alguna oportunidad no nos aceptaron más las monedas y nos dijeron que las vendamos por peso. De hecho, desde hace tiempo, cuando les llevás de 10, 20 o 50 pesos te hacen cara fea. Y la semana pasada no me aceptaron los billetes de 100 ni los de 200; de hecho, solo te aceptan de 500 pesos para arriba”, dijo Valeria, una lectora de este medio.

Explicó que le reclamó a la cajera, ya que, a su ver, “la plata siempre termina en el banco”, pero la chica le explicó que tienen tesoro lleno y por eso no los reciben, “y que Nación no quiere enviar un camión para llevarse los billetes y vaciar el tesoro porque dicen que sale muy caro”, a lo que Valeria añadió: “De hecho, me dijo que probara en el banco del frente (Macro), que ahí solo reciben de 2.000 pesos para arriba, ni siquiera los de 1.000 y de 500”.

Por resta razón, este medio consultó al gerente de Bancor, Luciano Doffo, quien  muy amablemente explicó que la realidad es tal cual como explicó la cajera, pero que no hay mala fe, sino que “hay veces que, si el tesoro está lleno, no tienen otro lugar donde poner la plata”, a menos que se la lleven y la depositen en el Banco Central, o se pague el traslado del dinero a otra sucursal de ellos, donde sí haya espacio.

“Creo que es un problema de la realidad. Nosotros, por ejemplo, en un fin de semana largo, ponemos billetes de baja denominación para sacarnos de encima y tener más espacio en el tesoro si no se ha llevado la plata a la casa matriz. Los cajeros solo aceptan billetes de 1.000 para arriba, y  muchos de esos billetes, incluso, terminan regresando a nuestro banco si se usan localmente. De hecho, sí recibimos billetes de valor bajo, pero cuando hay lugar en la bóveda”, explicó.

Expresó que el tema es complejo y que el banco no puede hacer mucho más. E indicó que “hasta que no haya una resolución del Gobierno y los billetes ‘chicos’, que no tienen casi valor, dejen de circular y sean destruidos, el problema seguirá persistiendo”.

“A título personal, creo que ese dinero, si no da una solución el Banco Central, sobre todo a aquellos que tienen montos muy grandes en billetes de bajas denominación, va a perder su valor”, indicó.

Mientras tanto, los tesoros -bóvedas- de los bancos locales y de todo el país se llenan de billetes inservibles.

Lo que también indicaron las fuentes consultadas es que las principales entidades bancarias, que cobran, sobre todo a las empresas grandes (por ejemplo, de golosinas, alimentos y cigarrillos), entre un 2 y 5% del monto total recaudado -el cobro es para todo los billetes, pero es mayor para los de más baja denominación-  para trasladarlos y/o guardarlos, llevan tiempo conversando con el Banco Central para que se agilice el proceso de destrucción de los mismos, que ya se hace en todas las denominaciones por debajo de los de 1.000.

 

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