Paula Mónaco Felipe - La periodista y escritora local, hija de desaparecidos, habló con laRadio de elDiario sobre su experiencia de vida
“Para mí, la verdad fue lo mejor”
Lo hizo desde México, en donde vive hacemás de 20 años, donde además de trabajar en varios medios gráficos, es también investigadora sobre la temática de la desaparición en ese paísPaula Mónaco Felipe (1977), periodista, escritora, investigadora y activista por los derechos humanos villamariense, es hija de madre y padre desaparecidos, Ester Silvia Felipe y Luis Carlos Mónaco. Tenía 25 días de nacida cuando un grupo de tareas secuestraron a su mamá y a su papá, el mismo día, en dos operativos distintos y en diferentes lugares de la ciudad, el 11 de enero de 1978.
Desde hace más de 20 años vive en México, donde ejerce el periodismo, escribe y participa activamente en la investigación y documentación de los más de 125 desaparecidos que hay en ese país, su gran mayoría desde 2007 a la fecha.
Por motivo del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, fue entrevistada ayer en laRadio de elDiario donde habló sobre varios temas alrededor de su vida siendo hija de desaparecidos y de los juicios contra los crímenes de lesa humanidad. De hecho, en el programa se parte de un texto de Paula: “Hace unos 20 años estuve a pocos metros de Menéndez, y me escondí debajo de una cama para no verlo, ahora me toca hablar como testigo, y me paro enfrente suyo: lo miro, y él sostiene la mirada, sus ojos cuelga de dos grandes bolsas de piel, su boca cerrada niega todo gesto. ¿Recordará los rostros, o al menos los nombres de mis padres, Esther y Luis, ¿cuántas órdenes infames habrá dado?”.
Sobre el texto, Paula, en comunicación desde México dijo: “Fue un texto muy especial, y creo que es lindo recordar, más que el texto, la experiencia de esos juicios contra los militares -de la megacausa del centro de detención clandestina de La Perla-, que siguen ocurriendo aunque a un ritmo muy lento, y recordarlo un 24 de marzo es como el alerta de lo que debemos resguardar y de la posibilidad de justicia en un país, porque no solo es para quienes tenemos un familiar desaparecido, no por una cuestión personal, sino de poner un alto. Y hay que decir que Argentina ha sido un ejemplo por ser un país capaz de juzgarse a sí misma, para vivir en un país más justo”.
Paula creció rodeada del amor de su familia, la Felipe, muy grande y muy conocida en la ciudad, y contó sobre cómo fue crecer junto a ella y su gente: “Tuve la fortuna de crecer en una familia, y en una comunidad, porque no solo fue mi familia, mis abuelos, primos y tíos, sino también mis amigos, donde siempre estuvo clara la verdad, porque yo siempre supe que mis padres estaban desaparecidos, con fotos de ellos en mi casa, participando en todo tipo de acciones y protestas contra lo que les pasó a ellos y a miles más. De hecho, mis abuelos eran parte de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos”.
Explicó que para ella vivir con la certeza de lo que sucedió, por más dolorosa que haya sido, fue muy importante, y bajo el cobijo de todos sus seres queridos, ya que como dijo “al menos en mi caso saber la verdad fue mejor, porque me permitió poder ir transitando distintas etapas de la vida, teniendo su recuerdo muy presente”.
“La dictadura y lo que le pasó a mis padres marcaron mi vida y mi profesión, porque uno de los temas que más trabajo es la desaparición de personas en México y en tiempo presente, hay una parte que es mi elección y otra lo que me tocó por fortuna de la vida. Yo llegué en 2004 a México, y para ese entonces había 1.000 personas desaparecidas desde los años 70 por razones políticas, pero desde 2007, cuando el gobierno mexicano modifica de estrategia la lucha contra el narco cambió, y desde 2007 hasta la actualidad, hay 125 mil desaparecidos en democracia.?Así que no pude, o no quise, salvo documentar eso, además de otros temas que tiene que ver con feminicidios y otras injusticias”. Paula habló sobre muchas cosas, como lo que siente, por ejemplo, al ver el mural de su madre (psicóloga) en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba, y otros homenajes, como el que está en el Colegio de Psicólogos en Villa María, o en la Biblioteca del Cispren de Córdoba que conmemora a su padre: “Y no solo me emociona porque sean mis papás, sino porque siento que todo cambia, y entra la posibilidad de que los desaparecidos dejan de ser alguien que solo les importaba a su familia y amigos, sino que le importa a la sociedad entera. Ahí todo cambia, y eso es aún mejor”, señaló.
