LAS CALLES - Eduardo Requena - La calle homenajea al docente desaparecido por la última dictadura cívico-militar eclesiástica que desapareció a 600 educadores de todo el país
Una calle con memoria, verdad y justicia
Su nombre fue impuesto con fecha 20/11/1992, mediante Ordenanza Nº 3.164, sancionada durante la Intendencia de Miguel Ángel VegliaEduardo Raúl Requena Alonso nació el 15 de noviembre de 1938 en nuestra ciudad, era el segundo de cuatro hermanos, junto a Mario, Silvina y Miguel (“Tatá”), sus padres eran Guillerma Alonso y Pedro Modesto Requena.
La Comisión Provincial de la Memoria de Córdoba lo describe de la siguiente manera, su hermana Silvina lo recuerda inquieto, travieso y olvidadizo: "Siempre se olvidaba las camperas arriba de los colectivos". Le encantaba jugar al fútbol. Cuando cumplió 15 años, empezó a jugar en la Primera División del Club River de Villa María.
Se recibió de profesor en Historia y Geografía y ejerció la docencia en el Instituto Secundaria Bernardino Rivadavia de Villa María y en el Profesorado de Historia en la ciudad de Bell Ville.
En 1973, impulsó la creación del Sindicato de Educadores Privados y Particulares de la Administración de Córdoba (SEPPAC), donde fue elegido delegado. En 1974 impulsó la aprobación del estatuto del docente privado de Córdoba. Trabajó para la creación de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) donde fue miembro de la Junta Ejecutiva y presidió la Secretaría de Privados. Fue miembro de la mesa coordinadora de "Gremios en Lucha".
Su pareja y compañera de militancia Soledad García lo recuerda muy vital en el sindicato, simpático, solidario.
Fue secuestrado junto a Julio Roberto Yornet el 23 de julio de 1976 en el Bar "Miracles", ubicado en la avenida Colón.
Permaneció cautivo en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio "La Perla". Su familia lo buscó incansablemente, siendo víctimas de persecuciones también.
En octubre de ese mismo año, allanaron la casa familiar y robaron todos los libros de Eduardo.
Los responsables de su secuestro y desaparición fueron juzgados el 25 de agosto de 2016 en la sentencia de la Megacausa "La Perla-La Ribera-D2".
Mientras se desarrollaba el Juicio, el Archivo Provincial de la Memoria, hizo una intervención urbana: "Los Árboles de la Vida" donde se colocó un árbol en homenaje en las cercanías al lugar de su secuestro.
En marzo de 2017, en la semana de la Memoria, en el Espacio para la Memoria La Perla, se inauguró el Centro Educativo en Derechos Humanos "Eduardo Requena" y se homenajeó a todos los educadores desaparecidos y asesinados de Córdoba.
El 25 de agosto de 2018, a dos años de la sentencia de la Megacausa "La Perla-La Ribera-D2", Silvina Requena, su hermana, junto a amigos de Eduardo colocaron un árbol para homenajear a Eduardo en el Parque de la Memoria del Espacio para la Memoria La Perla.
Tenía 37 años. Aún continúa desaparecido.
“Renolito”
Su compañero de militancia Daniel “Renolito” Carrasco salvó su vida por milagro. Solía contar que fue gracias a Requena, rápido de reflejos -así como era adentro de una cancha-, ignoró su presencia en el bar Miracles con un gesto cómplice. La patota no se percató cuando ya lo tenía maniatado. El extrabajador de Renault (de ahí su apodo) nunca dejó de agradecérselo.
El profe que era futbolista
Gustavo Ferradans, de nuestra Redacción, lo recordó oportunamente: “El Gallego”, como lo conocían casi todos, había sido atleta y futbolista antes de dedicarse a pleno a la docencia y a la actividad gremial.
En los primeros años de su adolescencia había sido atleta, entrenando junto a Guillermo Evans. Como futbolista, jugó en River Plate de nuestra ciudad y en la selección villamariense, hasta su retiro en 1965, cuando era muy joven aún.
En la foto, con el River campeón en 1962: Destéfanis, Requena, Orsi, Aguilar, Ajona, Vivián, Cortez, Pacheco, Berterame, Cacho y Chiche Ermácora, Daniel, Raspo, Ponce, Restovich, Aguirre, Flores y Gutiérrez.
elDiario en las Calles dialogó con Silvina, su hermana, quien lo recordaba así: “Eduardo era un chico curioso, colaborador, lector y compinche”.
“Después del accidente de mi papá, se transformó en mi tutor en la escuela primaria: siempre él me estaba aconsejando y exigiendo en el estudio, nunca me retó, siempre con su sonrisa me decía todo”, recalcó.
Soledad García su compañera de vida, nos contó: “Lo conocí en una reunión de la UEPC en Córdoba, él estaba paradito al fondo y lo encaré, comenzamos hablando de la militancia y me dijo en un momento que estaba allí por recomendación de alguien de Villa María, buscando una persona, -¿quién es?-, le pregunté yo: entonces él me dijo, a Soledad García busco...
Me atrajo intelectualmente y su manera casi tímida aunque muy decidida de entrar en mi vida.
Fue como amor a primera vista, muy pasional los dos”. Concluía.
