Caminata brocheriana - Testimonio de tres villamarienses que participaron

El impacto del camino de Brochero

Brocherianos recorren cada año más de 200 kilómetros de sierras. Lo hacen a pie o cabalgando, en honor al Santo cordobés. Tres peregrinas de Villa María nos cuentan su historia
domingo, 23 de marzo de 2025 · 08:24

A una semana de la Caminata Brocheriana en la que centenares de personas recorren el camino del cura gaucho, entrevistamos a tres mujeres de Villa María que vivieron la experiencia única.

Micaela Vesprini y Cecilia Trento vienen haciendo la peregrinación desde hace seis años. Además, en esta edición, se sumó una amiga “de toda la vida”, Irina Córdoba.

Partieron las tres el 9 de marzo desde la Catedral de la capital provincial, junto al resto de los caminantes y quienes hicieron el recorrido a caballo.

En la primera jornada llegaron a Malagueño. “Ese primer día fue una caminata relativamente corta, lo que nos permitió pasar la tarde descansando y hablando con los peregrinos”, relataron Micaela y Cecilia. “Cada vez que terminamos un tramo, tenés que armar la carpa, que se convierte en tu hogar por ese día”, dijo.

“Como cada año, es una nueva experiencia. Y siempre vamos con el corazón dispuesto a todo”, dijeron, felices de haber podido sumar a su amiga Irina.

  • 400 - Los caminantes que este año participaron de la Brocheriana llegaron a 400, lo que habla de la devoción por el Santo. Además, también lo hicieron 250 jinetes, montados sobre caballos preparados para recorrer las montañas de Córdoba.

De allí caminaron a Villa Parque Síquiman, donde los sorprendió la lluvia. “Como era más abundante arriba, en Los Gigantes, la organización prefirió que en la tercera jornada no se caminara”, explicaron.

Al cuarto día, con lluvia más tenue, hicieron el recorrido a pie hasta Los Gigantes, San Jerónimo y Ambul. “El de San Jerónimo fue el tramo más duro”.

“Cuando estás  llegando al fin de cada tramo, sabés que te esperan las podólogas y masajistas voluntarias, que son como un respiro y te dan aliento para continuar”, agregó Micaela.

El último día recorrieron la distancia entre San Jerónimo y Villa Cura Brochero, donde los vecinos se concentran al lado del camino para recibir con aplausos a los peregrinos.

“Este año, me dieron una sorpresa. Mi sobrinito estaba esperándome ahí. La primera peregrinación que hice fue antes que él naciera y le pedí al curita que saliera todo bien en el parto. Fue hermoso verlo ahí”, agregó.

“Es muy difícil explicar la experiencia. Porque cuando la brocheriana se termina, el proceso interno sigue. Pensás que lo lograste, que conociste gente hermosa que se convierte como en una nueva familia. Te cruzaste todas las sierras caminando y pensás que es increíble lo que el cuerpo puede hacer si tiene la voluntad de hacerlo. La verdad es que Brochero es algo inmenso, algo que ya está en nuestros corazones”, concluyó.

 

“Amigas locas”

Desde muy jovencitas, Micaela y Cecilia son amigas de Irina. Así lo cuenta ella: “Tengo un par de locas amigas que hacen la peregrinación todos los años y al regreso, me cuentan lo que vivieron con mucha emoción. Igual, a mí me parecía una locura hacer tantos kilómetros a pie, pero el año pasado, pude cumplir varias metas -entre otras, se recibió de abogada- y prometí hacerla”. “Todavía no tenía idea de la gran experiencia que me esperaba”, agregó.

“La experiencia, en cuanto a los hechos, puede parecer aterradora: nos levantamos a las 5.30 para desarmar las carpas y subir los bolsos al camión, desayunamos, y salimos a caminar muchísimos kilómetros por día. Dormíamos muy poco, porque lo elegíamos, y después de cada jornada, es realmente muy gratificante ir cumpliendo con cada tramo”, expresó.

“Lo más importante es la gente, los peregrinos, que te cuentan sus fuertes historias de vida. Ahí entendí que las promesas te dan una fuerza sobrenatural para hacer algo que nunca creías que podías hacer”.

“Y otra cosa que amé fue la vocación de los guías y peregrinos experimentados que van frenando para preguntarte si necesitás algo: una fruta, agua o un abrazo, porque las emociones son muy fuertes. Hoy estoy tan feliz de haberlo hecho, que agradezco a mis amigas la propuesta de seguir los pasos de Brochero”, concluyó.

 

Primer Santo cordobés

La tarea que hizo José Gabriel del Rosario Brochero en la zona de Traslasierra motivó un amor de su pueblo al que no solo prestó asistencia espiritual, sino que también se ocupó en mejorar la calidad de vida de la población.

Para llegar a cada habitante, recorría en mula las montañas visitando a cada solitario vecino del lugar. Por eso pasó a la historia como un cura peregrino.

Sus huellas impactaron tanto en la población que cada año se hace una caminata y cabalgata en su honor, de la que participan centenares de personas de todo el país.

Su biografía indica que nació el 16 de marzo de 1840 y que, ya ordenado como cura, llegó a Traslasierra en 1869.

Murió enfermo de lepra y ciego en Villa del Tránsito el 26 de enero de 1914, a los 74 años de edad.

Le atribuyeron milagros que fueron evaluados y aprobados por el Vaticano, por lo que el Papa Francisco lo canonizó el 16 de octubre de 2016.

La fecha de su nacimiento es el Día del Santo, el primero de origen cordobés.

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