Una mirada sobre la semana en Villa María

El viejo túnel, inmortalizado

El mismo intendente que lo cerró recuperó ahora un tramo de lo que fue. Un símbolo de un siglo, que hasta se pensó de resguardo tras la Segunda Guerra Mundial. Sirvió para cruzar las vías y también fue sucio y descuidado
lunes, 17 de marzo de 2025 · 08:44

En la semana que terminó, Villa María recuperó una parte de lo que fue uno de los símbolos urbanos: el túnel Hermanos Seco. Hubo personas que en los últimos días escribieron desde distintos lugares del país y del mundo, recordando lo que representó ese espacio durante muchas décadas.

La obra de ingeniería de las más antiguas de la ciudad fue cerrada cuando se construyó el subnivel, allá por el 2000, justamente en el inicio del proyecto político que aún gobierna la localidad.

Cosas de la política y de la administración, el mismo intendente que lo cerró es quien ahora lo abrió -aunque en un corto tramo respecto a lo que fue-, Eduardo Accastello.

La añeja edificación tenía 85 metros de extensión y posibilitó en el siglo pasado cruzar caminando las vías del ferrocarril, esas que cortan la ciudad en dos nada menos que en la zona céntrica.

La gente cruzaba de un lado al otro en épocas en que no estaba el paso vehicular actual en inmediaciones de la calle Buenos Aires.

Nuestro archivo periodístico refleja la polémica que surgió a fines de 2003 cuando muchos vecinos volcaron su malestar en las páginas de elDiario por el cierre del túnel, que había ocurrido con disimulo mientras se desarrollaba el subnivel, obra representativa del proyecto iniciado por Accastello en 1999.

Previo a su clausura, el olor nauseabundo del paso había barrido con sus bondades. Había temor en muchas personas de cruzarlo. Sucio, oscuro y peligroso, mucha gente se quejaba.

Años atrás, una nota periodística de la revista Piache rescató la historia de Los Toma Soda, una pandilla de varones muy conocida en los años 90.

Adolescentes y jóvenes temían cruzar el túnel porque en las noches de los fines de semana los integrantes de esa patota solían andar por ahí.

Con la apertura del subnivel se cerró una larga historia de un espacio simbólico, en el que habían concretado el tendido eléctrico en 1923 y el que empezó a tener azulejos blancos en 1939.

Hay una carta publicada por el escritor Jorge Torriglia en nuestro diario en 2003, en la que recuerda que el intendente Salomón Deiver le dijo al comandante Manuel María Calderón, en tiempos de la Segunda Guerra, que "con ubicación en el centro de la ciudad, y siendo perfectamente simulable, en caso de emergencia podría servir de refugio a mil personas".

En 1991, estudiantes y docentes de la Escuela de Bellas Artes lo embellecieron con doce murales alegóricos.

El túnel pasó a denominarse "Hermanos Seco” en 1987, durante la administración radical, en honor a la familia de Francisco, José, Emilio, Juan, Bernardo, Enrique y Benjamín Seco, reconociendo el aporte que realizaron a Villa María.

En 1994, bajo el Gobierno de Miguel Veglia, fue declarado Patrimonio Histórico Cultural.

Fue el peronista Martín Gill quien se propuso recuperarlo cuando asumió su segundo mandato, a fines de 2019.

Se confirmó esa idea con financiamiento nacional cuando Gill dejó la intendencia en manos del concejal Pablo Rosso y asumió en Obras Públicas de Nación, en el mandato de Alberto Fernández.

Por entonces, fuimos con compañeros de la Redacción (Raúl Olcelli, fotógrafos) para espiar por los laterales lo que había quedado sepultado bajo tierra.

Se dispuso abrir solo una pequeña sección de 6 metros, y defensores del patrimonio advirtieron de la “destrucción” parcial del valioso espacio. Luego, el oficialismo amplió el proyecto, se produjo el inicio de las tareas y comenzaron los conflictos. La obtención de permisos ferroviarios, al ubicarse bajo la traza del tren de cargas (concesionado a NCA), causó mucha demora, y así fue como la obra iniciada en agosto de 2021 tuvo su aval técnico recién en julio del 2022.

Luego, el impacto inflacionario hizo lo suyo y finalmente la empresa Gruppi ralentizó las tareas, para en octubre de 2022 concluir el contrato con el Gobierno, dejando las estructuras del túnel a medio construir. Se habían abierto zanjas y demolido las antiguas escaleras de acceso.

Esto causó que, durante mucho tiempo, el hermoso predio ferrourbanístico (muy intervenido) tuviera una mancha, una mancha abandonada, sucia y deteriorada por el abandono de las obras.

Cuando Accastello volvió a la intendencia (por cuarta vez, a fines de 2023), decidió retomar con algunos cambios la obra inconclusa y disponer que sea concluida sobre todo por personal municipal.

Hay ahora allí un punto de memoria en una antigua escalera de una de las entradas laterales al túnel, que expone una investigación realizada por el Instituto Municipal de Conservación del Patrimonio Cultural en torno a la construcción, el destino, uso y funcionalidad del histórico paso.

Ahora, hecho Paseo, tiene ladrillo visto y se dejó a modo de huella de memoria parte de la escalera original de acceso al túnel. Ya está abierto y ha venido a reformular el sector, ha venido a reflejar algo de lo que fue, embelleciendo el predio verde y también enalteciendo un recuerdo de lo que fue, aquello de lo que quedó poco.