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Atahualpa Yupanqui - El poeta mayor de nuestro canto
Su nombre fue impuesto con fecha del 15 de marzo de 1996 mediante la Ordenanza 3.685, sancionada durante la Intendencia de Miguel Ángel VegliaHéctor Roberto Chavero, conocido artísticamente como Atahualpa Yupanqui, nació el 31 de enero de 1908 en Campo de la Cruz, cerca de Pergamino, provincia de Buenos Aires. Hijo de una campesina de origen vasco y de un humilde empleado ferroviario indio y criollo, a los seis años comenzó a estudiar violín con el cura del pueblo, hasta que se inclinó por la guitarra. Fue el tiempo también donde descubre la música clásica.
Su seudónimo de Atahualpa nació en 1913 durante un trabajo escolar en homenaje al último soberano Inca, y años más tarde le agregó el Yupanqui. La traducción de su nombre significa el que vino de lejanas tierras a contar. En 1917 se mudó a Tucumán junto a su familia y a los 19 años compuso su popular canción "Camino del indio". Durante su juventud, recorrió gran parte de la Argentina experimentando costumbres y sonidos que luego paslmó en sus composiones.
En 1931 se casó con su prima María Alicia Martínez, con quien tuvo sus tres primeros hijos.

Luego en Tucumán tuvo una relación con la pianista Lía Valdés, con quien tuvo una hija: Quena del Valle.
Radicado en Tucumán, en 1942 conoció a la pianista Antoinette Paule Pepin Fitzpatrick, apodada Nenette, nacida en Francia y formada musicalmente en nuestro país. Con Nenette se casó en Montevideo y tuvo a su último hijo, Roberto Chavero, y mantuvo con ella una relación durante 48 años. Ella firmaba con el seudónimo de Pablo del Cerro, siendo coautora de 65 canciones de enorme éxito entre ellas las populares El arriero y Luna tucumana.
En la década del 60 se consolidó en el ámbito internacional, ofreciendo conciertos en Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel, España y Francia donde finalmente se estableció.
A lo largo de su carrera, tocó con innumerables músicos y compartió créditos con grandes compositores, grabando más de 1.200 canciones y registrando 325 canciones como propias. Además, como escritor publicó el libro Piedra Sola en 1941 y la novela Cerro Bayo (1947), que inspiró la película Horizontes de Piedra.
En un año dio más de 60 recitales en toda Francia.
Con Edith Piaf recorrieron varias ciudades europeas. Durante esos años, en París, vivió y potenció su carrera. Allí nació El payador perseguido, su obra más completa.
A lo largo de su vida, Yupanqui recibió diversas distinciones tanto a nivel nacional como a nivel internacional.
El escenario mayor del Festival Folklórico de Cosquín fue bautizado con su nombre.
En 1989 creó la "Fundación Yupanqui", en su casa de Cerro Colorado, refugio que el maestro utilizaba al regresar de sus giras por el mundo. Ese año Atahualpa fue internado en Buenos Aires por una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el Festival de Cosquín.
En diciembre de 1991 se presentó en Buenos Aires, en el que sería su último concierto ofrecido en la Argentina.
Don Ata, como era llamado cariñosamente, falleció el 23 de mayo de 1992 en Nimes, Francia.
Sus cenizas descansan en los jardines de su Casa Museo de Cerro Colorado (Córdoba), a la sombra de un roble junto a las de Santiago Ayala "El Chúcaro", lugar donde también se exhiben sus libros, los puñales de su abuelo, ponchos, aperos y los regalos que le dio la gente en sus giras por el mundo.
Don Ata en el Anfi
En “La ciudad, las obras y los días”, de Bernardino Calvo, se reflejaba de esta manera su participación en el Primer Festival de Peñas de 1968: “La construcción de la obra quedó concluida para fines del mismo año, y se instalaron tres mil sillas en el flamante Anfiteatro para el Primer Festival que reunió en el escenario a prestigiosos intérpretes del género folclórico. Entre otros, Las Voces Blancas, Los Cantores de Quilla Huasi, Los Trovadores, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Los Cantores del Alba, Los Tucu Tucu, el Chango Nieto, María Helena y César Isella.
Esas memorables noches peñeras contaron con el aporte de delegaciones del interior del país y despidieron Los Cantores de Quilla Huasi, desde el escenario, culminó con aires de fiesta popular y serenatas que se sucedieron en calles y plazas de la ciudad, donde Hernán Figueroa Reyes se inspiró para musicalizar la letra de Otero
Wilson: Zamba para Villa María, dedicado por los autores de la letra y la música: ‘A todos los amigazos que hicieron un festival digno de la cultura argentina’, según manifestaron.
Y fue desde el año 1969 cuando el Anfiteatro lució sus primeras tres mil butacas de cemento, confirmando su voluntad de permanencia, desde Villa María, en la mejor tradición folclórica nacional”, concluía Calvo.
La última vez que actuó en nuestra ciudad lo hizo en el excine-teatro Broadway, en el mes de septiembre
de 1988.
Su relación con Edith Piaf
Uno de los momentos que marcaron la carrera artística de Yupanqui fue cuando conoció a Edith Piaf, en un club parisino. Ella lo escuchó deslumbrada y le preguntó: "¿Dónde trabajas?". Y el argentino respondió: "En ninguna parte. Ya me voy, ya me voy a mi país". Algo emocionada, la cantante francesa replicó en voz alta una especie de orden y súplica: "No, París tiene que escucharte. Ven mañana a las 8 al Athenée con tu guitarra. Te enviaré el auto al hotel".
Aquella noche del 6 de junio de 1950, Edith abrió el recital y cantó más de veinte canciones, para luego presentarlo al público: "Les presento a Atahualpa Yupanqui, un músico de mucho talento, a quien dejo cerrar el espectáculo. Quiero que lo escuchen como lo merece".
Al poco tiempo, Yupanqui firmó un contrato con Chant du Monde, y la Academia Charles Cros lo distinguió entre 350 artistas de todo el mundo al otorgarle el Primer Premio al Disco Extranjero.
