Una recorrida por “La Piedad”

El cementerio, un fiel reflejo de la historia

Desde la Municipalidad lanzaron una propuesta para que todos los vecinos conozcan el patrimonio de los villamarienses. El viernes fue el turno del cementerio La Piedad, Patrimonio de Villa María
sábado, 8 de febrero de 2025 · 08:41

Cuando murió Joaquín Pereira y Domínguez, aquel hombre que compró junto a Marcelino Arregui gran parte de las tierras donde Manuel Anselmo Ocampo había fundado Villa María sin conocerla, se realizó la sucesión para distribuir su patrimonio entre los nueve hijos.

Un intendente dejó su nombre en las veredas

La sorpresa fue que una de las deudas más importantes era la del panteón que había encargado a la constructora Soldavini, con una imponente estructura custodiada por dos ángeles que, ya en la actualidad, fueron robados.

En definitiva, los restos de ese hombre, quien marcó el proyecto original de ciudad, yacen hoy en Villa Nueva. “No lo decidió un familiar, pero se trasladó su cuerpo”, dijo un descendiente de Pereira y Domínguez, quien acompañó la recorrida por el cementerio La Piedad, coordinada por el área de Cultura de la Municipalidad de Villa María.

Esta historia da cuenta de la importancia que tenía el lugar del descanso final para las familias de esa naciente ciudad.

Carla Romano Roth fue una de las guías que mostró cómo está reflejada la historia de la ciudad en la estructura, los panteones y nichos, como así también la simbología de La Piedad.

Empezó recordando que antes de la inauguración del cementerio, hubo lugares de enterramiento: en 1867, a consecuencia de la epidemia del cólera, fue en lo que hoy es el bulevar España (entre Catamarca y San Juan) y para los católicos, desde 1883, un espacio sobre la actual Vélez Sarsfield.

La disputa de fondo era si el descanso final de los muertos debía ser manejado por el Estado o por la Iglesia. En una posición estaban los liberales, mayoritariamente adheridos a la masonería, como Pereira y Domínguez y Arregui; y en el otro, Fray Chanea.

Después de un debate nacional, se aprueba una ley en 1885 que ubica a los cementerios bajo la órbita del Estado y eso dio vía libre para que ese proyecto de ciudad de Pereira y Domínguez junto a Arregui, tuviera el cementerio. La obra fue encargada a un arquitecto cordobés y masón, que realizó un diseño en el que abundan los símbolos de la logia, con triángulos y simetría en su estructura.

“Es más, el oratorio que está actualmente al ingreso, fue construido como depósito”, apuntó Romano Roth.

“Igual, en el diseño original se sumaron símbolos religiosos, como la cruz en el acceso y el nombre La Piedad; porque la masonería no excluía a las religiones”, informó.

 

Recorrido

Al ingresar por “la entrada vieja”, a la que se llega por la calle Centenario, el primer lugar en el que se detiene el grupo es en el mausoleo en homenaje a Pedro Viñas, primer intendente de la ciudad.

“También hay monolitos que van hablando de momentos históricos. Está el de la Asociación Bancaria, el que se erigió en homenaje a Perón y Eva, y otro en honor a la masonería”, dijo la guía. Las huellas de un particular intendente que tuvo la ciudad años después, no están ocultas: “Veredas Construidas Intendencia Salomón Deiver - Año 1959-”, indican algunos carteles.

Fue Salomón Deiver quien hizo realizar nichos para las familias que no podían costear los suntuosos panteones de ese sector. “Aquí se puede advertir la diferencia de clases sociales”, señaló Romano Roth.

Además, también se puede ver la diferencia entre géneros: “Los que investigamos, notamos que las tumbas de mujeres son difíciles de encontrar si no hay una placa con su nombre, porque terminan enterradas en los panteones de sus padres o sus esposos”, dijo.

Y no tan lejos en el tiempo, detalló algo llamativo: “No podemos encontrar la tumba de Edith Vera”, una escritora de Villa María reconocida en el mundo. “No está en los cuadernos del cementerio y tampoco hay una placa con su nombre”, informó.

 

Panteones

El panteón de Darío Sessarego, declarado Patrimonio Histórico, refleja cómo la ciudad homenajeó a un piloto genovés radicado en Villa María y que murió muy joven en un accidente aéreo.

El primer panteón del cementerio local fue el de Casimiro Altamira, quien fuera jefe político del Departamento Tercero Abajo. En su estructura, conviven los símbolos masones (estructura geométrica) y religiosos, con la imagen de la Virgen en la cima. “Al morir, lo enterraron en Villa Nueva y en las disputas políticas para separar ambas ciudades, lograron que fueran depositados sus restos en Villa María”, indicaron las guías.

A la hora de visitar el panteón de Amadeo Sabattini, quien fuera gobernador de Córdoba, destacaron la austeridad arquitectónica.

También el recorrido abarcó los panteones comunitarios de entidades como la Sociedad Italiana, Española y Vasca.

Llegando ya a lo que conoce como la parte nueva del cementerio, visitaron el monolito en homenaje a los excombatientes.

Elio Grandis, veterano de Malvinas, valoró que el entonces intendente Horacio Cabezas inaugurara el monolito en 1985. “En la primera década, después que volvimos de las Islas, hubo un proceso de desmalvinización, siempre nos querían ocultar, así que estamos muy agradecidos de que en Villa María honraran la memoria de esos años”, dijo. Aunque agregó: “Estaba en un lugar medio escondido, hasta que un grupo de la Clase 25 solicitó que se trasladara aquí, en un lugar más visible”.

El recorrido había empezado cuando el sol aún brillaba en La Calera, pero, cuando aún faltaba recorrer el cementerio Israelita, la tumba del exintendente Miguel Veglia, la de Antonio Sobral y otros hombres que marcaron la historia de la ciudad, cayó la noche.

Alumbrados por las linternas del celular, fuimos dejando el lugar en silencio, con el respeto a ese espacio de memoria individual, donde yacen los muertos de cada familia; pero también colectiva. Lo que lo convierte en un patrimonio de Villa María.

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