Una extraordinaria campaña solidaria, acompañada por gestos altruistas que ayudan a creer en lo colectivo

Pinceladas alcanzó la meta de comprar y tener la casa propia

El 30 de diciembre habían entregado el 50% del valor del nuevo inmueble. En enero juntaron “un montón”, pero no alcanzaba...
miércoles, 12 de febrero de 2025 · 08:40

El centro comunitario Pinceladas, que funciona en barrio San Nicolás, desde hace algo más de 11 años, consiguió abonar la totalidad de los 40 millones que costó el inmueble (ubicado en las proximidades del anterior), donde a la brevedad reanudará las actividades educativas, culturales, artísticas, los talleres de oficios y la tarea social de comedor comunitario que desarrolló en los últimos años (en 2024 terminó entregando 200 porciones de comida por día).

Magalí Castro, ayer, en laRadio 90.1

Todo fue a base de una campaña solidaria que surgió de una urgencia, que contó con amplio apoyo de la sociedad,  y que finalmente contó con un empujón de personas desinteresadas que prestaron dinero sin plazos y sin intereses...

Pero, vamos por parte. “Mientras tratábamos de paliar esa crisis, esa emergencia alimentaria, nos encontramos con otra emergencia que ponía en riesgo la continuidad del proyecto; nuestra continuidad en ese espacio, porque el alquiler había subido diez veces en diciembre de 2023. Lo pudimos pelear y sostener porque teníamos un contrato de alquiler hasta mediados de 2024. A base de eso alcanzamos un acuerdo hasta esa fecha, pero ya sabíamos que lo que se nos venía era imposible de afrontar con nuestras modalidades de trabajo, que es básicamente la del trabajo voluntario, la de las actividades sin fines de lucro, abiertas para toda la comunidad, donde hay muchos profesionales involucrados, donde también hacen prácticas muchos estudiantes de distintas carreras vinculadas a las ciencias sociales, donde hay muchos ciudadanos y ciudadanas que van a compartir algunos saberes. Todo eso se sostiene con donaciones particulares, pequeñas, que nos permitían el pago del alquiler hasta ese momento, pero que con este embate de la crisis económica de nuestro país se vio en peligro”. Con esas palabras, Magalí Castro, una referente del espacio, contó ayer en laRadio del centro del país cómo comenzaron las cosas.

Así fue que en octubre de 2024 lanzaron la campaña, que se llamó Una casita para el Pince. “Encontramos en el barrio una casa que estaba en venta, con escritura, con los papeles al día, con patio, muy cerquita del salón donde funcionamos por estos más de once años, en la esquina de Buenos Aires y Mafalda Gilli. Y nos pusimos la meta de poder conseguirla como espacio propio, pensando en lograr una gran red de solidaridades nos pudiese respaldar; ampliar un poco el modo de trabajo que veníamos trayendo, porque necesitábamos darle un poquito más de alcance a eso. Entonces hicimos una propuesta a la ciudad: si 4.000 personas ponían 10.000 pesos por única vez, podíamos comprar nuestro espacio propio, para darle continuidad a nuestra tarea y el milagro es que tuvimos una maravillosa respuesta”, dijo la referente.

Y señaló que, “de a poco, la campaña nos fue sorprendiendo con algunos gestos que nos impactaron mucho, movilizadores, gente que ponía cosas a disposición para que se sortearan, gente que nos seguía y aportaba cada vez que podía, no solo un bono solidario, sino que cada vez que  juntaba algo se acercaban a dárnoslo, como las alcancías que pusimos en marcha en el barrio y se llenaban en los locales”.

“Los niños y las niñas que hacían las actividades nos venían a contar que guardaban plata para ser parte también de esta gran inversión. Y así fue que en dos meses y medio juntamos la mitad del valor de la casa, que salía 40 millones de pesos. Y el 30 de diciembre pudimos pagar la mitad de ese valor; de manera genuina, con las donaciones que fueron apareciendo y sin hacer uso de ningún préstamo bancario”, narró.

Castro comentó en el estudio de laRadio que “eso para nosotros fue una sorpresa, pero más todavía lo fue que luego aparecieron particulares que se ofrecieron a prestarnos dinero con mucha flexibilidad de tiempo y sin intereses”.

 

“Una lección...”

“Se trata de algo conmovedor que nos da la pauta del respaldo a todo esto que venimos haciendo, que nos dan la pauta de que hay coincidencias en el modo de pensar y de habitar el mundo; creemos que esa es la lección que viene dando, que viene trabajando Pinceladas desde hace años, pero que ahora es una lección que se abre a toda la comunidad, porque han sido parte de la campaña miles de personas que no sabían lo que pasaba allí, en ese rinconcito del mundo, pero que ahora se han conmovido, se han movilizado, han aportado su granito de arena y con esa acción han dicho: ‘Nosotros queremos que esto continúe’. Fue una lección también profundamente política, de decir: ‘Hay otras maneras de alcanzar los objetivos, que tienen que ver con organizarnos colectivamente y ver qué cosas grandes se hacen de esta manera’”, sostuvo.

Luego, reflexionó: “Para nosotros, la campaña fue un refugio durante estos meses de embates permanentes; mujeres y hombres que se quedaron sin trabajo, jubilados que por primera vez vinieron a tocarnos la puerta para poder tener un plato de comida, como disculpándose. La campaña fue algo que nos dio fortaleza en medio de todo eso; de alguna manera es un faro orientador de hacia dónde debemos seguir caminando”.

El lunes pasado tenían turno en la escribanía y... firmaron. En la segunda etapa de la campaña, que duró solamente durante enero casi llegamos a juntar 5.000 dólares. Cifra a la que se sumaron los préstamos sin plazos ni intereses de personas que entendieron todo. Ahora viene la tercera etapa, para devolver ese dinero de manos solidarias. Mientras, se van mudando a la casa y la van acondicionando, para empezar con las actividades y los comedores.

¡Peña!

“Sigue abierta la cuenta bancaria con el alias Unacasitaparaelpince y seguimos recibiendo colaboraciones, ya no con un monto sugerido como cuando teníamos la necesidad imperiosa, sino que está abierto a lo cada uno puede... Pero vamos a organizar una serie de eventos que van por el lado del encuentro. Entonces estamos armando una peña para el 15 de marzo en ATE,  con muchas bandas queridas de Villa María como Shalaku, La Cantarola, Madre Chicha, Pacheco, La Tucson Band y seguramente algunos otros artistas locales de trayectoria, que ya iremos anunciando”, anticipó Castro.