Día de la Virgen - La Diócesis local celebró durante todo el feriado
Varios fieles por la Inmaculada
Cerca de 800 personas participaron por la tarde de la procesión y la misa de la Patrona frente a la Catedral, donde también hubo un buen número de gente por la mañana. El obispo Samuel Jofré, en su homilía, habló de la falta de sentido por la vida que se observa en la actualidadCientos de fieles disfrutaron ayer del Día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, con una misa que se desarrolló frente a la explanada de la Catedral y la posterior procesión alrededor de la plaza San Martín.
Más temprano, por la mañana, la Catedral que precisamente lleva el nombre de Inmaculada Concepción, tuvo una misa encabezada por el cura párroco Pedro Lucchese, ante un buen número de fieles. Y eso sirvió como una buena antesala para lo que se preparó por la tarde, cuando la eucaristía fue liderada por el obispo monseñor Samuel Jofré Giraudo y contó con cerca de 800 personas.
Autoridades municipales y provinciales dijeron presente en la jornada religiosa.
En su homilía, el obispo resaltó que la Virgen María “no nos encandila como el sol radiante, nos cautiva con su paz y la esperanza del nuevo día. En ella, la majestad divina se nos hace cercana y apacible”.
En ese sentido, pidió rezar por ella y ante ella.
Además, apuntó que “otra luz importante de la Inmaculada Concepción para nuestra época es mostrarnos que la dignidad sagrada de toda persona comienza en el momento de la concepción, sea en el vientre de la madre o sea en un laboratorio”. Y agregó:?“Dios quiere que toda persona sea concebida naturalmente en el seno de su madre, pero no priva a nadie de su amor y cuidado, aunque sus circunstancias no sean las deseadas en su plan amoroso”.
“Por eso tampoco nosotros debemos privar del debido respeto y cuidado a ningún niño por nacer. Hagámonos eco de la famosa frase de la Santa Madre Teresa de Calcuta: ‘Si no lo quieren al niño, dénmelo, yo lo cuidaré, pero no lo maten’. El aborto y el congelamiento de niños por nacer son una gran ofensa a Dios y un crimen contra los más inocentes del mundo”, añadió.
En ese sentido, expresó:?“Pidamos a Dios tenga misericordia de los argentinos y nos permita cambiar el triste panorama de muerte que acecha a tantos niños por nacer en nuestra Patria. Que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que nadie sea privado de su derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural; que todos los argentinos sean tratados respetuosamente de acuerdo a esa preciosa dignidad”.
De todas maneras, afirmó: “Muchos hermanos nuestros no obran por maldad, sino que no ven ni comprenden esta luz de la dignidad humana. Es tarea nuestra, con paciencia y con verdad, hacer brillar en los corazones de todos el resplandor del amor de Dios y del prójimo”.
Por más vida
En la misma tónica, la homilía siguió:?“Todos tenemos una dignidad y una misión dadas por Dios, que están más allá del reconocimiento que el mundo nos pueda dar. Digámoslo de otra manera: nuestra vida tiene sentido más allá de los éxitos humanos o aplausos que podamos recibir”.
Es por ello que apuntó:?“Un grave problema social actual es la falta de sentido de la vida que mucha gente sufre, lo que provoca tristeza, angustia y diversos malestares espirituales y psicológicos”.
“Nos asusta el constante aumento de suicidios en Argentina. Por eso debemos decir fuerte: la vida es siempre un bien. Debemos repetirlo a cada hermano nuestro que sufre: la vida vale la pena, vamos a cuidarla juntos”.
Adicciones
“Otra consecuencia de esa falta de sentido es el vacío interior que busca llenarse con diversas adicciones. Todos queremos ser felices y todos necesitamos un cierto bienestar, pero no es el dinero o el placer lo que llenará nuestra alma. Es el amor lo que nuestros corazones necesitan”, expresó Jofré, quien añadió que “cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir. Seguramente nos exigirá sacrificios, pero ese sacrificio consolida el amor con la paz y la alegría consiguiente”.
Por otra parte, sostuvo que “no es ajeno a esta problemática espiritual un fenómeno social muy grave: los jóvenes no quieren tener hijos. Lo vemos en nuestras propias familias o en familias cercanas y lo vemos en las estadísticas. Nuestra sociedad se está consumiendo y achicando. Este será un grave problema social y económico futuro; pero es ya un grave problema cultural y espiritual”. “Falta amor a la vida. Por eso debemos repetir: la vida es siempre un bien; la vida vale la pena, conviene compartirla y difundirla”, recalcó.
“No dejemos de alentar a que los jóvenes se enamoren, se casen y reciban los hijos que Dios quiera darles. El amor vale la pena. No dejemos de alentar a que los esposos se comprendan, se perdonen y se ayuden en todas las cosas de la vida hasta el final”, agregó.
En ese aspecto, expresó que “cuando María recibió la misión de ser madre de Jesús comprendió que tendría que sacrificarse. Pero esa dificultad no la detuvo. Le dijo sí a Dios y su corazón, lleno de amor, desbordó de alegría. También hoy la Inmaculada Concepción nos comparte la belleza y la alegría del amor”.
“Dejémonos llenar el alma de la belleza y la alegría del amor. Difundamos en Villa María la belleza y la alegría del amor de Dios y del amor al prójimo. Lo necesita nuestra sociedad y lo necesitamos nosotros. Es una hermosa misión que Dios hoy nos encomienda y a la que nosotros queremos responder”, agregó. Por último, indicó que “el amor de la Virgen nos llena de gratitud y confianza. No tengamos miedo. María Inmaculada ha bendecido Villa María y la seguirá bendiciendo”.
