Solidaridad en tiempos de crisis

Arman bolsones de alimentos y entregan a quienes necesitan

Un grupo de amigos impulsa y sostiene una acción más que destacable: contribuir cada miércoles con un plato de comida a las familias que lo están pasando mal. “Ayudar a que la gente esté bien y los chicos puedan comer”, destaca uno de ellos
martes, 9 de diciembre de 2025 · 07:30

Lo que comenzó con ollas populares, impulsadas por la urgencia de acompañar a las familias más golpeadas por la situación económica, se transformó en una iniciativa que hoy sostiene a decenas de hogares en Villa María. Un grupo de amigos -espontáneo, diverso y profundamente comprometido- decidió reorganizar su ayuda cuando comprendió que muchas familias no podían refrigerar los alimentos que recibían. Así nació la idea de preparar bolsones de comida: una alternativa práctica y necesaria para quienes enfrentan el día a día con lo justo. Una continuidad de las 16 ollas populares que se hicieron en el Club Defensores de la Boca cuando el alimento necesitaba estar calentito por el frío. Fabián Porporatto, Nancy Casasnova, Mariano Molina, Elmiro Fernández, José “el Zurdo” Agüero y Diego Marín son solo algunos de los integrantes de este equipo solidario que, cada semana, dedica parte de su tiempo y su energía a clasificar alimentos, armar los bolsones y entregarlos personalmente. Lo hacen sin otra motivación que tender una mano y acompañar a quienes más lo necesitan. “Significa un montón, porque lo hacemos de corazón”, cuenta uno de ellos. Jubilado, agradece poder ser útil y aportar desde su lugar. “Acercamos alimentos también a personas que están inmovilizadas y no tienen para comer. Pedimos que quienes quieran sumarse colaboren con lo que puedan; lo poquito, para nosotros, es muchísimo”, cuenta Nancy. Las historias se repiten entre los integrantes del grupo: la convicción de que cada aporte, por más pequeño que parezca, puede cambiar una jornada, un ánimo, una mesa. “Es hermoso lo que hacemos, es una caricia al alma. Hay gente que realmente lo necesita. Esto se sostiene a pulmón, con donaciones desinteresadas de personas con gran corazón”, detalla Fabián. Para muchos del grupo, la experiencia también transforma su propia vida. “Esto alimenta el espíritu y el corazón. No tiene otro fin. Nos importa que la gente esté bien, que se sienta acompañada, y que sus chicos tengan un plato de comida”, cuenta con emoción “el Zurdo”. La satisfacción es colectiva, casi contagiosa. “Somos un grupito de personas que nació de las ganas de ayudar en esta situación difícil. Nos da mucha satisfacción”, agrega Mariano. Entre quienes viajan especialmente para sumarse están vecinos de La Laguna,?Hernando, Santa Eufemia. “Para mí esto significa un montón. Lo hacemos felices, sin ningún interés. Y estoy muy contento de poder estar en esto, porque llegamos a mucha gente que no tiene”, confiesa Elmiro. No hay banderas políticas ni estructuras formales. Lo que hay es voluntad, coordinación y una cadena de gestos solidarios que crece semana tras semana.

El punto de encuentro es simple, pero crucial: una mesa, varias manos, y alimentos que se vuelven esperanza. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo acercando mercadería a Pollería Porporatto, ubicada en Mendoza y Periodistas Argentinos, en Villa María. Cada miércoles, desde las 20 horas, el grupo entrega los bolsones en Entre Ríos 1627. En tiempos en que la realidad golpea fuerte, estas acciones recuerdan que todavía existen espacios donde la empatía se convierte en práctica, y donde un grupo de amigos demuestra que -cuando la solidaridad se organiza- puede cambiar mucho más que una comida: puede cambiar una vida.

Los bolsones tienen papa, zanahoria, tomate, cebolla, aceite, harina, yerba, mate cocido, tomate triturado, alguna fruta, arroz, fideos, polenta.  “De esta manera la familia puede comer dos o tres veces; cuando recibimos donaciones de carne, también incluimos”, destaca Fabián.

Cada miércoles se forma una cola de familias esperando su bolsón (se entregan más de 100), una imagen que emociona y duele a la vez. Duele porque muestra una necesidad enorme, y emociona porque, a pesar de todo, nuestra gente sigue ahí: donando, ayudando y sosteniendo.

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