Entrevista - Una mirada local sobre la situación del país
Seggiaro y “las dos caras” de la economía nacional
El economista y consultor alertó sobre situaciones que se están dando en paralelo a la “calma” en los mercados. Caída del empleo, aumento de la morosidad y “ruido” en la cadena de pagos“En cuanto a la situación económica actual del país, podemos decir que estamos frente a las dos caras de una misma moneda”, comentó Carlos Seggiaro en diálogo con periodistas de laRadio del Centro del País.
“Los últimos balances trimestrales de los bancos dan todos negativos, en gran medida, por el aumento de la morosidad”.
Al ser consultado sobre el significado de esa apreciación, explicó que, por un lado, “tras las elecciones de octubre se generó una mayor tranquilidad en el mercado financiero, en mercado de capitales y, por lo tanto, tuvimos una recuperación de bonos y de acciones, además de que el Riesgo País bajó y el dólar está estable, las cuentas fiscales están en equilibrio, en superávit y, por supuesto, que la inflación tendencialmente va a la baja, aunque en noviembre termine siendo más alta que la de octubre”.
-Bueno, esa es una cara de la moneda. ¿Y la otra?
-La otra cara de la moneda es la pérdida de poder adquisitivo estructural de millones de personas, que obviamente debilita los niveles de consumo (a nivel de consumo masivo), lo que está generando un aumento de la morosidad en el sistema financiero. Esto fue tapa de todos los diarios financieros: los últimos balances trimestrales de los bancos dan todos negativos, en gran medida, por aumento de la morosidad, que es muy evidente en amplios segmentos de la sociedad y también a nivel de empresas. Tenemos a esta altura casi un récord de convocatoria de acreedores.
-¿Y la cadena de pagos?
-La cadena de pagos está haciendo ruido en amplios segmentos empresarios. No teníamos esta situación hace 6 meses. Hoy dialogás con empresarios que te dicen: “Yo cobraba a 30 días y ahora cobro a 60 días, el que cobraba a 60 días cobra a 90 días...”. Y también hay un aumento tendencial de los cheques rebotados, lo cual está mostrando, por supuesto, la debilidad del consumo interno y la fragilidad de amplios segmentos empresarios.
-Son datos que valoramos, porque vienen de alguien que está en contacto permanente con empresarios y que, además, fue integrante del Directorio del Banco de la Provincia de Córdoba...
-Bueno, los datos existen. Lo que pasa es que no se publican habitualmente, pero los bancos reconocieron niveles de morosidad, nivel familiar, de arriba del 9%, pero los niveles de morosidad ya bien calculados están más cerca del 15% en algunas entidades. Niveles de morosidad que el año pasado estaban entre el 2% y el 4%. O sea que no solamente estamos mirando un alto nivel de morosidad, sino que estamos viendo una fuerte aceleración de esa morosidad en el término de un año.
-¿Tiene alguna relación con estas noticias que leemos a diario: el cierre de Whirlpool, los despidos en Essen, las suspensiones en Georgalos, el cierre de una sucursal de Frávega...?
-Es parte del mismo proceso vinculado con la apertura económica, la desregulación de los mercados, el ajuste fiscal. El modelo económico inevitablemente conduce en esta dirección. Los datos de los últimos meses dicen que el sistema formal pierde unos 10.000 empleos por mes en Argentina. Pero también es cierta una cosa: estamos viendo grandes disparidades regionales y sectoriales.
-¿Cómo es eso?
-Es innegable que el sector minero, el sector energético y el sector petrolero van para adelante, lo cual está mejorando los niveles de empleo y de actividad en algunas provincias cordilleranas, mientras que otros sectores y otras regiones del país están viviendo una situación muy diferente. Siempre digo que si vos le preguntás a los comerciantes del centro de la ciudad de Neuquén cómo les está yendo, te van a decir que están en Disneylandia. Claro, no es la situación de los comerciantes del centro de la ciudad de Villa María ni de Río Cuarto ni de San Francisco. Y por eso decimos que vemos realidades diferentes desde lo sectorial y también grandes contrastes vinculados con las regiones. Y sí, hay empresas con mucha historia que están complicadas, pero también hay alguna empresa nueva, creada en 2022, que deja de producir porque va a importar todo desde Brasil. De tal manera que lo que estamos viendo es que el proceso de apertura económica, obviamente, genera ganadores y perdedores y va golpeando seriamente a una parte sustancial del sector industrial argentino.
-¿Y la Unión Industrial, a todo esto...?
-La semana pasada la Unión Industrial formalmente volvió a reclamarle al Gobierno una política para el sector industrial y lo hizo mostrando números fuertísimos de lo que está pasando con algunos sectores. Pensemos que los datos fueron presentados por Paolo Rocca y suena insólito. Rocca diciendo “bueno, la importación de lavarropas el año pasado fue 5.000 a 6.000 unidades por mes y ahora estamos importando 80.000 lavarropas por mes”; lo cual, obviamente, ya generó el cierre de algunas plantas. Pero aquí hay que separar también la opinión de la sociedad. Yo cuando me encuentro con empresarios en las cadenas agroalimentarias, particularmente, en buena parte aplauden el proceso, porque el proceso de apertura económica genera ganadores y perdedores. Pero cuando alguien pregunta “¿qué va a quedar del sector textil argentino?”, han que responderle “nada”. “¿Qué va a quedar de otros segmentos empresarios argentinos vinculados a las cadenas de industrialización, como heladeras, televisores, etcétera?”. “Nada”. Lo que hay que reconocer es que una parte de la sociedad aplaude esto. Porque se mira como consumidor. Si vos te mirás como consumidor de productos textiles, estás a favor de la importación, obviamente, porque conseguís los productos textiles importados mucho más baratos que los nacionales. No podemos dejar de mirar esta parte de la película de una sociedad que, en general, está avalando estas cosas. Por eso, el resultado electoral que vimos hace más de un mes nos salió de la galera. También sale de esto, de una sociedad que se sigue mirando a sí misma como consumidora y siente que el consumo de productos importados es, obviamente, más barato que los productos nacionales... Yo me encuentro con empresarios y cuando hablamos esto y les digo que vamos a acabar con un proceso de aumento de la desocupación, con empresas que van a cerrar y me dicen: “Bueno, cazaban en el zoológico, que se la banquen, ¿por qué tuvimos que pagar durante años productos por encima del precio internacional?”, lo cual es cierto. Entonces, acá se genera un proceso complicado que va a traer consecuencias negativas, aunque todavía no son tan visibles. Pensemos esto: cuando asumió Menem en el año 90, la inflación era del 1.400%. En su primer período la desocupación pasó del 6,5% al 18%. Sin embargo, Menem ganó las elecciones en el 95. Porque la gente le seguía reconociendo la baja de la inflación y, en realidad, los procesos de aumento o aceleración de la desocupación son más progresivos. Se ven más allá en el tiempo. Es lo que vamos a ver nosotros también, aunque la tasa de desocupación actual ya está generando algunas dudas, porque sigue mostrando valores muy bajos para lo que está pasando en la calle, en términos de la caída de empresas o de empresas que están expulsando personal. De tal manera que la sociedad argentina va a tomar más nota de esto y más conciencia de esto a partir del año que viene, a mediados del año que viene o ya en 2027... Lo que hay que pensar es que la película va en una dirección complicada, porque este Gobierno ha sido convalidado electoralmente en esta dirección y, por lo tanto, va a seguir profundizando la apertura económica, va a seguir profundizando la desregulación, va a seguir teniendo, en lo inmediato, apoyo social para ir en esa dirección, que va a terminar generando también un aumento de la desocupación y una mayor desigualdad en términos sociales, porque vamos a una redistribución más regresiva del ingreso entre los que apenas sobreviven y los que tienen altos ingresos; un proceso, en definitiva, de más desigualdad. Lo cual también explica por qué Patricia Bullrich y otros actores están yendo por decisiones en términos penales que configuran un escenario de más represión de cara al futuro, porque una sociedad que aumenta sus niveles de desigualdad, genera otra serie de consecuencias, porque la violencia social está más vinculada a la desigualdad que a la pobreza.
-Hablaste de ganadores y perdedores del modelo. ¿Cuántos son los que ganan y cuántos son los que pierden?
-Los sectores que evidentemente están creciendo son, como decíamos, el sector minero, el sector petrolero, el sector energético. No se te ocurra hablar mal de la política económica en Neuquén o en San Juan. Hoy se habla del voto minero en la Argentina. Fue claro en la última elección. Si en cualquier provincia cordillerana vos llegás a hablar mal de la política de inversión de las multinacionales, estás en el lado negativo de la sociedad, digamos. Ni se te ocurre ser ecologista en alguna de esas provincias y alguna otra... Yo viajo mucho Entre Ríos, desde donde salen todos los días 800 camiones por día que van a Vaca Muerta llevando arena. Camiones que vuelven vacíos. Decir esto es una locura para cualquiera que sepa lo que es el tema logístico y de transporte. Pero, en realidad, te muestra la magnitud del negocio del que estamos hablando. Y por supuesto que la balanza energética de la Argentina daba 7.000 millones de dólares negativos, porque el país importaba energía y combustible, que en ese momento no le alcanzaban para el consumo interno. Bueno, el saldo de este año va a dar 7.000 millones positivos. O sea, una diferencia de 14.000 millones de dólares. Y Vaca Muerta recién empieza. Hoy se está hablando en Neuquén de que en los próximos 4 o 5 años va a haber un millón de habitantes más. Es un imán de gente que va a vivir allá, a laburar allá. Hay una innumerable cantidad de negocios que se van gestando casi como hongos, en términos del desarrollo. San Juan también está en una situación, no igual, pero en la misma dirección. Y otras provincias también. Esto va a generar alguna reconversión. Hay, incluso, en algunos sectores metalmecánicos de la región que están mirando la oportunidad de negocios vinculada con esos espacios.
-Entonces, ¿cuántos son los que ganan con este modelo? ¿El 30% de la sociedad?
- Menos, tal vez no llegue al 20%.
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