Entrevista - Arturo Ferreyra, juez de Ejecución Penal de Villa María, sobre los jóvenes quemados en la cárcel
“Priorizan la cercanía con la familia para los traslados”
El juez habló del detenido que reclamaba ir a otra cárcel para estar con un amigo. Lo hizo quemando un colchón que le provocó a él y a un compañero quemaduras. “No hay colchones ignífugos en la cárcel de?Villa María”, dijoEl viernes último, dos jóvenes privados de la libertad sufrieron quemaduras graves en la cárcel de Villa María.
“Lamentablemente, entendemos que queriendo presionar para tener una decisión más rápida del servicio penitenciario, prendieron fuego un colchón con las consecuencias que ya sabemos”, dijo Arturo Ferreyra, juez de Ejecución Penal de Villa María.
Esas consecuencias son un joven -quien no inició el fuego- con el 45% de quemaduras y que aún está internado en un instituto especializado de Córdoba. El otro, quien supuestamente inició la protesta, ya fue dado de alta.
Sobre el motivo del reclamo, Ferreyra dijo ante los micrófonos de la 90.1, la radio de elDiario, que hace aproximadamente 15 días tuvo “un diálogo con uno de los jóvenes -precisamente, el que fue dado de alta- que pedía un traslado a otra cárcel”. Cabe señalar que el detenido es de Villa María, pero argumentó para fundamentar el reclamo, que tiene “un amigo apresado en otra cárcel y quería estar con él”.
“Obviamente que no se puede decidir el lugar de alojamiento dentro de las cárceles sin motivo. El Servicio Penitenciario tiene un criterio, que procura priorizar la cercanía con la familia, porque para cualquier persona privada de la libertad, tener los familiares cerca es una gran contención”, dijo.
En este caso, la familia estaba en Villa María, “y bueno, el argumento de juntarse con un amigo hace que no sea una decisión para tomarla rápidamente”, aclaró Ferreyra.
El joven mantuvo su posición y se negó a ir a cualquier pabellón, “por lo que terminó en una celda de aislamiento”.
Seguridad
El magistrado señaló que este hecho le permitió conocer algo que no sabía: que la mayoría de los colchones de la cárcel de Villa María no son ignífugos.
“La verdad que me encuentro con esa sorpresa a raíz de esto y ya estamos hablando con los jefes para ver cómo le damos una solución más acabada al problema”, dijo.
Y agregó: “No podemos correr el riesgo de que pase lo que pasó en la cárcel de mujeres de Córdoba, en donde murieron dos personas precisamente por las quemaduras. Gracias a Dios, acá están los dos vivos”.
Entiende que muchas veces los privados de la libertad están muy mal. “Según lo que hablé con los médicos, es difícil cuando tienen abstinencia de drogas y en la mayoría de los casos suelen rechazar los tratamientos”, afirmó.
“Pero nuestro trabajo es controlarlos, contenerlos y tener las medidas de seguridad más apropiada para que no puedan realizar este tipo de desmanes”, concluyó.
