MENSAJE DE NAVIDAD - Padre Diego Zandrino
“El niño que nace nos permite renacer”
En los tiempos difíciles que nos toca atravesar, donde la desigualdad, el dolor y la violencia se hacen presentes a diario, las palabras que provienen del corazón de quienes tienen la misión de llevar el mensaje de Dios se vuelven un refugio, un bálsamo que puede aliviar las heridas de la vida.
Y eso es lo que nos regala, una vez más, el querido padre Diego Zandrino, hijo del entrañable Plinio Zandrino, cuya figura también marcó la historia de nuestra ciudad. Más allá de las inclinaciones religiosas o de los estudios profundos sobre la fe, el mensaje de Diego Zandrino es claro y oportuno: “La palabra de Dios es necesaria más que nunca”.
En un contexto de tanto sufrimiento y necesidades urgentes, el sacerdote nos invita a detenernos, a escuchar y a dejarnos abrazar por un mensaje de esperanza.“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lucas 2,10-12).
Con esta cita del Evangelio, el padre Diego nos abre la puerta a un mensaje profundo de consuelo. La Navidad no es solo una celebración externa, sino un llamado a entrar en el misterio de un Dios que se acerca a nosotros en nuestra fragilidad, en nuestras luchas y en nuestros dolores."La Navidad es el misterio de un Dios que sale a nuestro encuentro", dice Zandrino. Para él, el nacimiento del Niño Dios no es una lejana historia, sino una presencia viva que se hace cercana, entendiendo lo que es ser humano. En estos días en los que el mundo parece ir cada vez más rápido, el sacerdote nos invita a detenernos, a celebrar desde dentro, a reflexionar sobre lo que significa que Dios se haya hecho uno de nosotros. “El desafío de la Navidad es poner los ojos en este niño que nace y nos permite renacer, y dejarnos mirar por Él”, reflexiona.
Nos invita a encontrar esperanza en medio de las dificultades y el sufrimiento, a reconocer que la Navidad puede tener un profundo sentido para quienes atraviesan momentos de dolor, pérdida o soledad.
La Navidad, una paradoja de esperanza
“Quienes menos felices se sienten son quienes más necesitan abrazar la Navidad. La buena noticia que nos trae el Niño Jesús es para todos, pero especialmente para los más vulnerables. Es un mensaje para los solitarios, los débiles, los que se sienten sin fuerzas o sin nada que dar. Dios se hace frágil para darnos una fuerza mayor”, nos dice Zandrino, recordándonos que siempre la vida es un regalo, incluso en medio de la fragilidad. “Es buena noticia para todos, porque nos abre un camino de esperanza”, subraya el sacerdote. Para él, todo nacimiento es un signo de esperanza, y el nacimiento de Jesús abre un nuevo horizonte para todos. En su nacimiento, en la humildad de un pesebre, podemos renacer, podemos comenzar de nuevo. Este niño, que es Dios hecho hombre, nos llama a vivir en comunidad, a caminar juntos, a abrazarnos en nuestras diferencias y a llevar el consuelo a los que más lo necesitan.
Un mensaje de esperanza y unidad
“Que podamos vivir la Navidad desde dentro”, dice el padre Diego, “dejándonos abrazar por el Niño Jesús”. Este es su deseo para todos, un deseo de consuelo, de esperanza, y de amor. En una época en la que las tensiones sociales y los conflictos parecen ser cada vez más intensos, las palabras del curita Zandrino resuenan con una fuerza especial.
En su mensaje hay un llamado a la paz, a la unidad, a reconocer al otro en su fragilidad y en su humanidad, y a ofrecerle consuelo y esperanza.”Jesús no temió nuestra pobreza ni nuestra debilidad”, afirma. Y es precisamente esa cercanía, esa capacidad de hacerse uno con nosotros lo que nos da la fuerza para enfrentar cualquier adversidad. Jesús, en su humildad, se pone en nuestras manos y nos regala la alegría de sabernos profundamente amados por Dios. Este es el mensaje de Navidad que el padre Diego Zandrino comparte, un mensaje que nos invita a mirarnos unos a otros a los ojos: "Feliz y bendecida Navidad para todos", cierra su reflexión el padre Diego, con la calidez y cercanía que lo caracterizan. En su expresión resuena el eco de una Navidad que no es solo una fecha del calendario. En tiempos de desigualdad y violencia, este mensaje sigue siendo una luz que nos orienta hacia el amor, la esperanza y la fraternidad.
