¿PIROTECNIA? NO, GRACIAS
Cuidémonos entre todos
Claro que la primera preocupación ante la palabra “pirotecnia” nos remite a pensar en las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), que merecen la consideración de todos nosotros, sus iguales. Y en segundo lugar, nuestras mascotas, que también sufren los ruidos excesivos que producen petardos y otros artículos que, afortunadamente, van cayendo en desuso.
Para mejorar el comportamiento en estas fiestas acudimos a la veterinaria y columnista de nuestra radio 90.1, Valeria Gnesetti, quien nos dejó una serie de conceptos a tener en cuenta: “Vamos a estar un poquito mejor preparados si sabemos que alguno de nuestros vecinos cercanos son proclives a usar pirotecnia. También si sabemos que nuestra mascota es ansiosa o es un perro o un gato tranquilo; si es miedoso, cómo responde ante algunos cambios y ante algunos estímulos no frecuentes”, comentó.
Y señaló enseguida que “lo importante es tratar de mantener disponible el lugar donde se van a quedar; un espacio tranquilo donde se puedan refugiar, un lugar donde puedan tener su cuchita, sus juguetes... El lugar tal vez más aislado de la casa, donde puedan estar más lejos del sonido”.
“También ayuda poner alguna música de fondo. Está comprobado que la música clásica realmente les genera cierta calma... O se puede poner la radio o algún programa que se escuche siempre en casa, que, por lo general, las mascotas están habituadas a eso”, señaló.
Dijo, además, que es verdad que sus oídos son más sensibles que los nuestros. “Son muchísimo más sensibles. Pueden escuchar una frecuencia mucho más baja que la nuestra. Por eso escuchan algunos sonidos antes que nosotros. Yo pongo de ejemplo que ellos siempre saben quién está por llegar a la casa y uno dice, ‘¿Cómo escucharon el auto?’. Cuando nosotros nos dimos cuenta, ellos ya están en la puerta. Y otra cosa no menor es que ellos pueden direccionar sus orejas, tanto perros como gatos. Entonces, cuando escuchan algo, direccionan para captar mejor el sonido del lado del que viene. Y esto es para tenerlo más que en cuenta para estas fiestas”, manifestó Valeria.
Y habló luego del mito de las gotas u otros tranquilizantes: “Yo desaconsejo el uso de gotas tranquilizantes. Hoy en día hay otras opciones mucho más seguras. Las gotitas tranquilizantes, lo que hacen es que imposibilitan la correcta locomotricidad o locomoción del individuo que las toma; pero ellos están conscientes de lo que está pasando; es decir que escuchan, ven, pero no se puede mover. Entonces, no está bueno porque les genera mucha ansiedad. Uno a veces no lo puede notar, pero hay aumento de la presión, aumento de la frecuencia cardíaca y aumento de la frecuencia respiratoria... Y desde ya que suelen ser derivados de drogas anestésicas, que no son aconsejables sin un chequeo médico”.
“Vienen un montón de opciones farmacológicas que las debe recetar un veterinario acorde a la situación, el temperamento, el peso, condición de salud del paciente, que podrían ayudar muchísimo”, agregó.
Ante la pregunta de si los fuegos sin ruido también los alteran, respondió: “La verdad es que sí, porque es un estímulo lumínico y, a veces, hay algunas bengalas que tienen mucha pólvora y ellos también son mucho más sensibles en el olfato, con lo cual les puede generar irritación, salivación, lagrimeo y, obviamente, un susto tal de que el animal trate de escaparse de la situación”.
“Y, en caso de que estén en algún lugar donde se puedan escapar, o que se hayan ido de vacaciones, o a pasar la fiesta con sus mascotas a otro lado, por favor, llevarlos correctamente identificados. Eso es algo muy importante y algo tan simple que nos puede solucionar un dolor de cabeza”, señaló, para finalizar pidiendo que “no hagan desarreglo en las dietas de sus mascotas, que lo que comamos nosotros (como chocolate, uvas...) no es bueno para ellos... Después de fiestas y eventos, nosotros recibimos en la veterinaria algunos pacientitos que han hecho macana con su dieta y, por lo general, la culpa es nuestra”, añadió.
