Las calles

Geremías Monti: la pequeña calle de la gran prosa

Su nombre fue impuesto por Ordenanza 1.618, sancionada el 18 octubre 1977, durante la gestión del comisionado Adolfo Jaca
domingo, 21 de diciembre de 2025 · 08:30

Geremías Pascual Monti nació en 9 de Julio (provincia de Buenos Aires), el 29 de marzo de 1899. Fueron sus padres Geremías Monti y Rosa Doga.

Bernardino Calvo, oportunamente, señalaba de Monti:?“La obra literaria de Geremías P. Monti posee plena vigencia. Autor de 12 libros abarcativos de los más diversos géneros literarios, desarrolló una intensa actividad en el campo de nuestra literatura, al mismo tiempo que participaba de la vida institucional de la ciudad, a la que se incorporó plenamente cuando, en los primeros años de la década del 40, presidió el Centro de Periodistas de Villa María.

Fue, además de hombre de prensa, docente particular y acreditado notario, alternando las actividades profesionales con el cultivo de las letras. Sus obras son, como diría él mismo, ‘llamaradas ardorosas de sus profundas fraguas interiores’.

En el año 1939, en el Teatro Odeón (hoy Teatro Verdi), en un juicio oral memorable, querellado por calumnias e injurias, planteó por primera vez en América Latina la responsabilidad del médico frente al enfermo”.

Por su parte, la reconocida escritora y poeta local Dolly Pagani afirmaba en la edición del Suplemento Cultural de nuestro diario del 9 de mayo de 1994:?“Monti, a secas, como él quería, es un escritor que, por excelencia y abundancia de sus obras, excede los límites de la literatura argentina, ya que es considerado, por la crítica especializada, uno de los mejores polígrafos de América. No solo es un escritor y artista, sino un erudito y un pensador. Era cosmopolita y del mundo. Recorrió países de América y de Europa, pero tenía el gracejo de lo castizo y el hervor de lo que emerge de la tierra nativa.

De los escritores nuestros, Monti es el más universalista, pero, paradójicamente, el que  mejor encarna e interpreta el mensaje de la tierra y la profunda esencia de lo nacional.

Inició su itinerario de viajes por todo el país que recorrió primero con los ojos, pero que vivió  por dentro de extremo a extremo,  intensamente; sobre todo, el paisaje de la pampa, como buscando la huella de antiguas espuelas y trenzas en flor.

Llevando dentro todo el paisaje de su tierra, viajó al exterior, donde permaneció 10 años, durante los cuales comenzó a exponer sus ideas a través del periodismo en Chile y Perú.

Recorrió y permaneció un tiempo en Italia, Francia y España. Cuando regresó a nuestro país, concluyó su carrera de notario en la Universidad del Litoral y eligió Villa María para ejercer su profesión. Aquí, en la Academia de Bellas Artes, que dirigía el profesor Antonio Arborio, conoció a la que sería su esposa, Dora Ventura, profesora de piano y con quien tuvo una hija, Dora.

Desde su reducto en Villa María, en Lisandro de la Torre 76, compartió sus tareas profesionales con la literatura y, sobre todo, mantuvo correspondencia e intercambio de noticias y libros con escritores de América y Europa. En ese momento, en nuestra ciudad, los amantes de la literatura se mantenían aislados entre sí. Rosa Tejeda Vázquez de Theaux había publicado "Mi predio", y apuntaba como figura señera de la poesía. Olga Fernández Núñez con su novela  "Linón" en las manos, resultado de la precocidad de su talento, se acercó a Monti, a quien rodeaba una aureola de venerable sabiduría. Es que en la época de nuestros ensayos juveniles nos atraían enormemente esas figuras graves y respetables. Nos acercábamos a ellos ceremoniosamente, como pretendiendo que nos aceptara como discípulos.

Pero era muy grande la distancia y no pudimos salvarla.

Fue distinguido por diversos organismos extranjeros: era miembro honorario del Grupo Americanista de Intelectuales y artistas de Montevideo, miembro Honoris Causa de la academia de Filología Clásica de Roma,  miembro correspondiente del Instituto Argentino Crítica Literaria, miembro de honor del Ateneo Cultural Argentino “Libertador General San Martín” y miembro Honoris Causa de la academia Hispanoamericana Zenith de Costa Rica”, concluía Pagani.

Cuando murió, se desempeñaba como presidente de la Comisión Municipal de Cultura de nuestra ciudad.

Geremías Monti falleció en la ciudad de Buenos Aires el 15 de mayo de 1965.

Sus obras

Su ensayo “Semblanza del general San Martín” fue laureado con el primer premio en prosa de los Juegos Florales de Las Varillas, en 1950. También “Cuentos de mi tierra chúcara” recibió el primer premio de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de Córdoba, en 1962.

En prosa, también publicó “Noches floridas” (1951), “Tres perfiles heroicos” (1954) y “En otoño maduran las pomas” (1965).

Su obra poética está conformada por otras cuatro publicaciones: “Interludio lírico” (1952), “Lajas” (1953), “Agüita Serrana” (1957); y, en la antología, “Espuma dorada” (1958).

A ese listado de libros cabe añadir “Los sembradores de estrellas” (1947), “La Roma del Fascio” (1938) y “Tiempo espigado” (1959).

Además de haber obtenido premios y reconocimientos, tanto en el país como en el exterior, publicó también en algunas ediciones colectivas.

La última antología en la cual se recogen obras suyas es, precisamente, “Villa María en la voz de sus poetas”, publicada en 2009.

 

SOLEDAD

La noche ha florecido en las estrellas

meditabundas y en la Vía Láctea.

En nada pienso y, sin embargo, tremas

en mí, lejana novia de la infancia.

No pienso en nada, mas recuerdo cuando

te sorprendí desnuda en la mañana:

doce años flagelaban mi inocencia

y tú olías a nardo y a manzana.

En nada pienso, pero siento como

si me oprimiera el pecho una nostalgia…

(Aun me hallaré suspenso, cara al cielo,

cuando el lucero anuncie la alborada).